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Ayer, en un acto en Luján, Néstor Kirchner y Felipe Solá, a quien el gobierno sigue demorando el giro de fondos para la seguridad de la provincia de Buenos Aires.
Respecto del destino de los fondos, desde el gobierno se especificaron dos puntos:
• Que en la reunión de la semana pasada mantuvo con el ministro de Seguridad bonaerense León Arslanian, el Fernández de Quilmes prometió acelerar la entrega de los consabidos 100 millones para engrosar el presupuesto de la Policía provincial, recurso adicional a los $ 150 millones que Solá ordenó a su ministro de Economía, Gerardo Otero, gire, fuera de lo previsionado, a la cartera de Arslanian.
• Que los fondos que no se ejecuten este año igual quedarán comprometidos para compras destinadas al reequipamiento de las fuerzas de seguridad federales y, eventualmente, para algunas provincias. Hasta ahora, todas las erogaciones fueron en el ámbito nacional: unos $ 90 millones para a Prefectura y Gendarmería, y $ 30 millones para el Ejército,entre otros destinos. También Horacio Rosatti se apropió de una porción: $ 5 millones para el funcionamiento de su cartera. El resto lo definirá Kirchner con un decreto que repartirá los $ 124 millones entre Interior y Justicia. Quizás, cuando se active esa distribución, Solá y Arslanian puedan rasguñar alguna cuota.
Pero, en principio, ninguna provincia tiene asegurados fondos adicionales por esa vía. Por eso, al Fondo Béliz le salió un clon en el Congreso, más solvente y previsible en el destino y reparto de los recursos: un proyecto para destinar parte de la recaudación impositiva al mejoramiento de la Federal pero también de las policías provinciales.
El texto, que elaboró el riquistade San Isidro, Hugo Franco -y fue avalado por la Comisión de Seguridad Interior-, propone conformar un fondo que se sustente con 46 por ciento de lo ingresado por Ganancia Presunta: alrededor de $ 250 millones al año.
En la Casa Rosada, todavía no prestaron atención a ese fondo que, previamente, debería sortear el tratamiento legislativo. Sí, en cambio, mandaron a hacer sondeos algunos gobernadores que vieron el filón para sumar recursos extra enviados desde la Nación.
Todos miran el antecedente Arslanian. A poco de asumir, el 13 de abril pasado, el ministro bonaerense escuchó la promesa de Béliz, sostenida por Kirchner, de una ayuda adicional de $ 100 millones que nunca llegaron. Otro factor que agota la paciencia de Solá con Olivos.




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