Eduardo Sadous, años atrás durante un cocktel de la Cámara argentino-china de comercio.
El Gobierno nacional se desligó de la denuncia del ex embajador argentino en Venezuela Eduardo Sadous sobre el pedido de pago de coimas de funcionarios argentinos. Los encargados de replicar al caribeño fueron el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro de Planificación, Julio De Vido, cuya cartera se encuentra directamente involucrada a partir de la declaración de Sadous.
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"Es una infamia, una calumnia que embarra innecesariamente a muchísima gente. ¿Siete años después y sin dar nombres? No tengo ni idea de qué puede estar buscando", afirmó De Vido. El ministro remarcó que "nunca en la relación bilateral se firmó nada de espaldas a la Cancillería ni hubo diplomacia paralela".
Fernández aseguró que son los jueces "los que tienen que investigar como corresponde" las denuncias sobre estos supuestos pedidos de coimas a empresarios argentinos que deseaban invertir en tierras chavistas.
"No conozco la causa, pero siempre en este tipo de cosas si hay una denuncia hay que investigarla, mientras tanto hacer conjeturas no tiene sentido", consideró Fernández.
Por último, el jefe de los Ministros comparó esta causa con la que se lleva contra el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime que "tienen que seguir adelante e investigar los jueces como corresponde".
Según declaró el ex diplomático entre 2002 y 2005 ante el juez federal Julián Ercolini y el fiscal federal Gerardo Pollicita, los empresarios que querían hacer negocios con Venezuela en el inicio del kirchnerismo debían pagar entre 15 y 20% de peaje.
Eduardo Kavana, dueño de la empresa de ascensores Servas, se benefició con una compra de materiales para elevadores, pero no logró vender sus vaquillonas, desmintió la versión. "Si el embajador Sadous se refiere a mí, no es cierto. Desmiento todo categóricamente", dijo en declaraciones radiales.
"Administro una empresa familiar. Me sorprende lo que estoy leyendo en un diario. A Sadous no lo conozco. Lo de las vaquillonas no es lo que aparece en el diario. Dice que me ofertaron por mil vaquillonas de Venezuela. Fueron veinte o treinta, a lo sumo. Vino alguien a revisarlas de una empresa, eligió las que le gustaban, hicieron una oferta, pactamos un precio y al mes me avisaron que el negocio se había deshecho y punto, me olvidé del tema. Hasta que me llamaron ayer", explicó.
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