La salida de Béliz mejora acuerdo Kirchner-Duhalde
-
Fiscal pide batería de nuevas medidas contra Adorni: el patrimonio de su hermano y movimientos en Indio Cua en la mira
-
La UTA amenaza con un paro de colectivos en el AMBA tras la negativa a un aumento salarial
Eduardo Duhalde
«Me compadezco de Alberto. Es un momento muy difícil para estar en ese lugar», analizó el bonaerense.
Por entonces, Béliz no había esparcido su inquina contra el gobierno. Recién después de eso, Duhalde disparó una interpretación odiosa para Olivos: en una ronda reservada, reprochó que Kirchner manejó «sin tacto» la salida de su ministro y, por eso, pagó el costo de las críticas de Béliz.
• Remanso
A pesar de eso, al esfumarse el porteño del gabinete nacional desaparece un factor de continua tensión entre Kirchner y el PJ de Buenos Aires. Surge, además, como un remanso en la siempre serpenteante relación entre el Presidente y su antecesor.
No es, claro, el único cortocircuito entre ambos, pero sin Béliz hay uno menos.
También para Solá la remoción del porteño fue un alivio. «El trabajo en conjunto entre provincia y Nación en el tema seguridad no sólo va a continuar, sino que va a mejorar», dijo, y recordó su buen nexo con Iribarne -con quién compartió aula en la adolescenciay Horacio Rosatti, el santafesino que reemplazó a Béliz.
Solá lidió con Béliz en la peor hora: en cada secuestro, desde el despacho del porteño -que, según los duhaldistas, fue la mayor usina de ataques contra la provincia-orientaban todas las sospechas sobre policías bonaerenses. A pesar de eso, y tras reconocer sus diferencias con el ahora ex ministro, lo consideró un «hombre de bien».
Quien menos celebró el recambio fue León Arslanian. A pedido de Kirchner, el ministro bonaerense había logrado un trato templado con Béliz que se interrumpió cuando dos semanas atrás desde la Casa Rosada tentaron a Arslanian para reemplazar al porteño.
El miércoles pasado, antes de subirse a un avión con destino a EE.UU., Arslanian descartó esa posibilidad. Por ese lado, Solá recuperó tranquilidad: a pesar de que su trato con Arslanian es fluctuante, hasta ahora logró apagar la hoguera de la inseguridad.



