19 de agosto 2004 - 00:00

La UCR, al borde de reeditar el cisma

Gustavo Posse
Gustavo Posse
Poco, muy poco, duró la tibia remontada electoral que, con Margarita Stolbizer, la UCR consiguió en 2003 en Buenos Aires, cuando logró 10% de los votos tras el derrumbe de Fernando de la Rúa y el tropezón de 1,5% de Leopoldo Moreau en la presidencial.

Pero este fin de semana, con Mar del Plata como ring, el oxígeno de aquella elección de setiembre terminará de agotarse: una porción, amplia pero heterogénea de radicales opuestos al dueto Moreau-Storani gestarán una fractura en el partido.

Como pulseada anexa, un round judicial por el uso y la propiedad de la sigla partidaria, el radicalismo de Buenos Aires amaga con reeditar una novela escrita medio siglo atrás, cuando, en 1957, Arturo Frondizi y Ricardo Balbín conformaron la UCR Intransigente y la UCR del Pueblo.

El indicio preciso de esa ruptura se protagonizará mediante la ausencia: 16 intendentes, senadores y diputados provinciales, y dirigentes de todo rango vaciarán el congreso que Moreau y Federico Storani, auspiciados por Raúl Alfonsín, convocaron para este fin de semana en la costa.

Paradójicamente, esa asamblea, prometida como congreso de debate «ideológico» para bosquejar el destino del radicalismo (el primero en 50 años con más lágrimas que festejos), podría convertirse en el disparador decisivo de la disgregación y el quiebre.

• Integración

Para los rebeldes, el ciclo Moreau-Storani está agotado y la UCR debe renacer como pilar de un frente político variado que integre, como en los pasados '90, a Ricardo López Murphy y a Elisa Carrió, «Es la única forma de crear un espacio que enfrente al peronismo», entienden.

Esa mixtura es, justamente, el lado flaco al que apunta el oficialismo partidario.
«Es el momento para redefinir el rumbo del partido, no para fracturarlo», les reprochan a sus esquivos correligionarios, imputándoles querer recrear una alianza post-Alianza.

El mapa de la división es el siguiente:

• De un lado se atrincheran los núcleos que responden a
Moreau y Storani, más el alfonsinismo puro, coordinado por el hijo Ricardo y el primo Julio. Abreva allí, aunque no despierta odios, Stolbizer, hoy presidenta del comité provincia. También los dos mandantes de la UCR en la Legislatura bonaerense: el diputado Marcelo Elías y el senador Alfredo Irigoin, jefes de los bloques radicales. Además, computan para sí más de 20 intendentes; el más relevante, Daniel Katz, de Mar del Plata, anfitrión del congreso del viernes y sábado.

• Del otro, se alza un conglomerado (el Frente de Apertura y Renovación - FAR) de 16 jefes comunales que reinan en el conurbano y en el interior, entre los que sobresalen
Gustavo Posse (San Isidro), Enrique «Japonés» García (Vicente López), Mario Meoni (Junín), Elios Eseverri (Olavarría), Mariano Grau (25 de Mayo) y Héctor «Cachi» Gutiérrez ( Pergamino). Además, los legisladores José Eseverri, Graciela De Leo, Alberto Conde y Juan Pedro Tunessi. En total, según sus cómputos, los disidentes suman 6 de 10 senadores provinciales y 6 de 19 diputados bonaerenses. El escuadrón se completa con Juan Manuel Casella, que, igualmente, participará del congreso de Mar del Plata, pero lo hará en forma personal, porque, antes del estallido radical, aportó un documento para el debate interno de la UCR. Pero el FAR no es un limbo: puertas adentro hay rispideces personalistas o tácticas. Por caso, están los pro ARI, como Gutiérrez, y los pro López Murphy, como Posse. Más allá del pacto de no agresión entre el economista y Carrió, en algún momento habrá fricción.

Ese título será motivo de debate en la cumbre que la UCR aperturista prepara para setiembre, escenificación donde mostrarán su poder de fuego en contraposición al mitin de este fin de semana en Mar del Plata.

Por lo pronto, el atajo para evitar la implosión es acotar su intervención sólo a la provincia. Por eso, los apoderados recurrirán a la Justicia Electoral para retener la sigla con alguna variable distintiva: la más probable es
UCR de Buenos Aires o UCR Apertura (UCRA).

Por esa vía, además buscan evitar una colisión prematura con el radicalismo nacional que preside Angel Rozas. En rigor, en varias provincias habrá celebraciones y hasta envío de pertrechos para los que se abalancen sobre la yugular de los doblistas Storani y Moreau.

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