La UCR, al borde de reeditar el cisma
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Gustavo Posse
Para los rebeldes, el ciclo Moreau-Storani está agotado y la UCR debe renacer como pilar de un frente político variado que integre, como en los pasados '90, a Ricardo López Murphy y a Elisa Carrió, «Es la única forma de crear un espacio que enfrente al peronismo», entienden.
Esa mixtura es, justamente, el lado flaco al que apunta el oficialismo partidario. «Es el momento para redefinir el rumbo del partido, no para fracturarlo», les reprochan a sus esquivos correligionarios, imputándoles querer recrear una alianza post-Alianza.
El mapa de la división es el siguiente:
• De un lado se atrincheran los núcleos que responden a Moreau y Storani, más el alfonsinismo puro, coordinado por el hijo Ricardo y el primo Julio. Abreva allí, aunque no despierta odios, Stolbizer, hoy presidenta del comité provincia. También los dos mandantes de la UCR en la Legislatura bonaerense: el diputado Marcelo Elías y el senador Alfredo Irigoin, jefes de los bloques radicales. Además, computan para sí más de 20 intendentes; el más relevante, Daniel Katz, de Mar del Plata, anfitrión del congreso del viernes y sábado.
• Del otro, se alza un conglomerado (el Frente de Apertura y Renovación - FAR) de 16 jefes comunales que reinan en el conurbano y en el interior, entre los que sobresalen Gustavo Posse (San Isidro), Enrique «Japonés» García (Vicente López), Mario Meoni (Junín), Elios Eseverri (Olavarría), Mariano Grau (25 de Mayo) y Héctor «Cachi» Gutiérrez ( Pergamino). Además, los legisladores José Eseverri, Graciela De Leo, Alberto Conde y Juan Pedro Tunessi. En total, según sus cómputos, los disidentes suman 6 de 10 senadores provinciales y 6 de 19 diputados bonaerenses. El escuadrón se completa con Juan Manuel Casella, que, igualmente, participará del congreso de Mar del Plata, pero lo hará en forma personal, porque, antes del estallido radical, aportó un documento para el debate interno de la UCR. Pero el FAR no es un limbo: puertas adentro hay rispideces personalistas o tácticas. Por caso, están los pro ARI, como Gutiérrez, y los pro López Murphy, como Posse. Más allá del pacto de no agresión entre el economista y Carrió, en algún momento habrá fricción.
Ese título será motivo de debate en la cumbre que la UCR aperturista prepara para setiembre, escenificación donde mostrarán su poder de fuego en contraposición al mitin de este fin de semana en Mar del Plata.
Por lo pronto, el atajo para evitar la implosión es acotar su intervención sólo a la provincia. Por eso, los apoderados recurrirán a la Justicia Electoral para retener la sigla con alguna variable distintiva: la más probable es UCR de Buenos Aires o UCR Apertura (UCRA).
Por esa vía, además buscan evitar una colisión prematura con el radicalismo nacional que preside Angel Rozas. En rigor, en varias provincias habrá celebraciones y hasta envío de pertrechos para los que se abalancen sobre la yugular de los doblistas Storani y Moreau.



