Apenas se diluye un estorbo, brota otro. Luego de «acordar», de palabra, que no aceptarán una lista de diputados digitada por la cúpula, los intendentes de la UCR oficial y los díscolos del Grupo Olavarría (GO) avanzan con el diálogo unionista, pero chocan con otro escollo: la postulación de Margarita Stolbizer como senadora. Los disidentes sostienen que Stolbizer se convirtió en una figura «perjudicial» para las chances electorales del radicalismo porque «no mide», mientras que los intendentes del oficialismo partidario entienden que la candidatura debe seguir en pie. «Loque falta es que todos la apoyemos», explican. El debate estallará cuando, como 20 días atrás, vuelvan a sentarse a negociar por el GO Gustavo Posse (San Isidro), Héctor Gutiérrez (Pergamino) Mario Meoni (Junín) y Helios Eseverri (Olavarría) y por el oficialismo Omar Duclés (25 de Mayo), Daniel Katz (Mar del Plata), Luis Baldo (Villa Gesell) y Horacio Morete (Maipú).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ese grupo fue el que convino que exista libertad de alianzas en el ámbito local y distrital, y desconocer la «boleta» que bosquejaron Storani y Moreau con el guiño de Raúl Alfonsín, y donde los intendentes -de uno y otro lado- no tuvieron ninguna incidencia.
Coinciden, también, en renovar la UCR. Pero los díscolos, insisten con que Stolbizer deja de ser una candidata « inocua» para convertirse en un problema: no sólo no suma votos, sino que resta, dicen. Los oficialistas, en cambio, sostienen que es la mejor candidata posible y que si todos los intendentes le dieran apoyo, la intención de voto mejoraría. ¿Pero el Grupo Olavarría tiene contraoferta? Ninguna por ahora, mas allá de animar, ya con pocas posibilidades ciertas, una recomposición del panradicalismo juntando a Ricardo López Murphy y Elisa Carrió. Atraer al ARI es una fantasía y abrazarse al economista, que va y viene de Macri, es una jugada de desenlace incierto. Pero ese engorro tiene, más abajo, un dato positivo que siembra una leve esperanza: en los últimos días comenzaron sobrias negociaciones en distintas secciones para procurar un acercamiento que permita a rebeldes y ortodoxos compartir boletas para legisladores provinciales.
• Pacto
Hay que mudarse al Sur para observar el germen del acuerdo. En la Sexta Sección (con cabecera en Bahía Blanca) se teje un pacto entre los «Olavarrías» Graciela De Leo, Juan Pedro Tunessi y el ex intendente de Bahía Blanca, el storanista Jaime Linares, quien sería -con acuerdo de sus «primos»- cabeza de la lista seccional.
Además, se ensayan contactos en la Segunda entre Gutiérrez, Pedro Noavu y Mario Barbieri; y no parece descabellado un entendimiento entre Duclés y Eseverri en la Séptima. En la Cuarta, en tanto, no existe todavía diálogo fluido, pero hay predisposición de Meoni y el oficialismo para sembrar un pacto. Pero el resto es tormentoso. Asoman dos explicaciones puntuales:
• Factor
• En la Quinta Sección incide el «factor Ricardito». El hijo del ex presidente Raúl Alfonsín, con base en esa sección, aparece como tercero en discordia en la riña provincial y hasta plantea, como informó este diario la semana pasada, ir a internas para cargos nacionales contra Moreau y Storani. Lo curioso es que en la Quinta, el storanismo que encarna el intendente de General Pueyrredón, Daniel Katz, es proclive a un acuerdo porque en Mar del Plata ya armó un megafrente donde conviven lopezmurphistas y peronistas. Es, además, la zona mas débil de los «Olavarrías».
• El conurbano es un universo paralelo, que choca con los deseos del interior. En el GBA germina la más feroz resistencia a Stolbizer y se encuentran los más firmes promotores de una entente con López Murphy. Hay una explicación: en ese territorio, la dama de la UCR casi no figura en las encuestas, mientras el líder de Recrear aparece como eventual segundo (lejos de Cristina Fernández). Lectura sencilla: es mejor negocio López Murphy que Stolbizer. Además, a diferencia del interior, en el conurbano el sello UCR perdió relevancia; por lo tanto, no temen dejar de lado la sigla. De hecho, en la elección de 2003, el radicalismo sacó 2% en la Tercera Sección. En octubre, para lograr un legislador, en el sur del conurbano deberían superar 5,5% (se van dos diputados: Sandra Rioboo y Daniel Filloy) y en la Primera, donde termina mandato el possista Jorge Martínez, deben pasar 12,5%. Por eso, los «Olavarrías» de la Tercera, a diferencia de Posse, que parece dar señales de cancelar esa alternativa, alientan la opción López Murphy. De hecho, pusieron a disposición del economista el partido ALBA, que pertenece al ex storanista Gustavo Marelli, para darle una colectora al jefe de Recrear. Esa es una de las objeciones que Macri hace a los lopezmurphistas.
Dejá tu comentario