11 de febrero 2003 - 00:00

Legalizan abstención del PJ y que haya varios candidatos peronistas

No es decisivo lo que pueda fallar hoy la jueza Servini de Cubría sobre el controvertido congreso de Lanús del PJ. Sí lo es cómo puedan reaccionar Eduardo Duhalde y Carlos Menem, sobre todo este último. Según reaccionen, pueden accionar los plazos de la Justicia y entra en peligro la fecha 27 de abril para la elección presidencial. Esto es lo grave. Es sabido que la Justicia no quiere dirimir políticamente desde los estrados la disputa entre el gobierno por no dejarle el poder a Menem y éste por tomarlo mediante el voto. El propósito del duhaldismo tuvo que basarse, por lo difícil de encuadrar, en régimen democrático en múltiples artilugios aparentemente «legales». No servirían y casi seguramente serían declarados anticonstitucionales si se arrinconara a la Justicia para que decida. Seguirían apelaciones a Cámara y finalmente a la Corte. Inclusive podría caerse la variante del congreso de Lanús de designar directamente a dedo candidato del PJ a Néstor Kirchner porque no puede desconocerse el derecho de ciudadanos afiliados de elegir y/o ser elegidos por más legal que sea la elección de los congresales que lo dispusieron. Pero es un camino largo que haría añicos la convocatoria del 27 de abril. La duda carcome hoy a la línea Menem, que medita: ¿Nos conviene ser nosotros los que volteemos la convocatoria o aceptamos la jugada duhaldista de que no vaya ninguno como candidato del «justicialismo» como partido, todos por afuera y discutimos sólo si con símbolos partidarios todos o ninguno? ¿Qué tiene Menem a favor para la guerra judicial y postergar el 27 de abril? Varios beneficios. 1°) El Fondo Monetario mandaría al duhaldismo a un segundo default porque no soporta no tener un nuevo gobierno en la Argentina el 25 de mayo. ¿El desprestigio de un segundo default haría nulas las posibilidades electorales del candidato oficialista Kirchner? 2°) El Fondo y el grupo de los 7 grandes países comprenderían que no fue culpa de Menem sino de las trampas electorales del duhaldismo-gobierno. 3°) Si prolonga la elección presidencial a octubre, podría luego gobernar mejor porque en esa fecha Eduardo Duhalde no podría excusarse de presentarse contra Menem y si es derrotado -como el menemismo descuenta y más en segundo default que más afectaría su imagen-, lo erradicaría prácticamente de la política nacional. 4°) Posponer la presidencial del 27 de abril también postergaría -lo dijo Felipe Solá- la interna del 30 de marzo del justicialismo bonaerense y da más margen para estrategias desde lograr candidatos, alianzas a miles de fiscales. 5°) También podría convenirle a la línea Menem recurrir cualquier decisión de la doctora Servini de Cubría ante la Justicia porque muy probablemente la Corte aplicaría el per saltum, tomaría las presentaciones y resolvería con suma urgencia para no alterar la fecha 27 de abril. Y ese fallo podría favorecer al menemismo. La otra variante Menem es aceptar ir como Partido Laborista o Conservador Popular el 27 de abril. Cree que igual ganará, aunque sin aquellas 4 ventajas de luchar judicialmente. El país sufrirá más con un segundo default con organismos internacionales y esto puede pesar también en la decisión del ex presidente. Se pronunciará posiblemente en forma ambigua la Justicia. De cualquier manera, la pelota queda en campo menemista para ser jugada.

La Justicia legalizará hoy la abstención electoral voluntaria del PJ en las próximas elecciones, un hecho inédito en la historia de ese partido que le hizo decir ayer a uno de los apoderados del menemismo: «Lo que no logró la Revolución Libertadora, ni Lanusse, ni Galtieri lo termina logrando sin esfuerzo este Duhalde, que el PJ no presente candidato a una elección» (Luis Giacosa).

Después del mediodía de hoy la jueza María Servini de Cubría dará a conocer el escrito de rechazo de la posición del sector de Carlos Menem, quien reclama aún elecciones internas para elegir candidatos para el próximo 2 de marzo. La magistrada dirá que ya no hay tiempo para esa compulsa interna y reconocería que el congreso del PJ sancionó un sistema que implica una abstención electoral y una autorización a tres candidatos a armar alianzas electorales con otros partidos.

Esos tres candidatos avalados por el último congreso partidario de Lanús (24 de enero pasado) podrán si lo desean -y ésta es la única decisión eficiente que producirá hoy la jueza Servini- pedir el uso de los símbolos partidarios del Partido Justicialista. Para ello deberán recibir el aval de los apoderados del congreso para evitar, como pretende el duhaldismo, que algunos de esos tres candidatos ( Menem, Adolfo Rodríguez Saá y Néstor Kirchner) hagan alianzas con algún partido que viole la carta orgánica del PJ.

La única consecuencia en lo formal para uno de esos tres candidatos -o para cualquier otro afiliado del PJ- que no se sometiese a ese examen de virtudes por parte del congreso duhaldista sería alguna sanción del tribunal de disciplina. Una liviandad para un partido que tiene afiliados como Gustavo Béliz, que deciden en cada elección con cuál camiseta juegan sin perder nunca su condición de afiliados.

• Amparo

La jueza Servini se encerró ayer en su despacho de Tribunales para redactar el escrito que en lo técnico es la resolución del fondo de un pedido de amparo presentado por Carlos Menem y Juan Carlos Romero antes del congreso de Lanús. En esa presentación, los integrantes de la fórmula pedían se le impidiese al congreso convocado por el duhaldismo que consagrase esta suerte de abstención en que se termina resolviendo la autorización a los tres postulantes a ir a la elección general sin interna previa o que ese congreso nombrase a dedo el candidato a presidente.

Servini
dictó un amparo previo al congreso, el duhaldismo lo ignoró y produjo la suspensión de las actividades de la Junta Electoral. Con sólo eso quedó sin efecto la posibilidad formal de que haya una elección interna. Como los fiscales electorales dijeron ya en dos oportunidades (la segunda ayer) que ese congreso es legal, la Justicia terminó admitiendo que no hay tiempo para realizar la interna del 2 de marzo que hoy insistirá en reclamar el menemismo.

En efecto, el apoderado
Luis Giacosa pedirá hoy que se haga esa interna, aunque haya que apretar los plazos legales. «Todavía creemos que hay tiempo para una interna», dijo a este diario el ex diputado por Salta.

Reconoció que esa insistencia está condenada al fracaso, pero que el menemismo la planteará hasta las últimas consecuencias por una cuestión de principio e imponer el criterio de que nunca más se repita una situación como ésta.

En el escrito al que dedicó
Servini toda la jornada de ayer, incluyendo la noche y esta madrugada, se intenta resguardar la legalidad de esta insólita abstención promovida como algo normal por Eduardo Duhalde con el poco explicable apoyo de la mayoría del congreso del PJ, del cual participan gobernadores y caciques partidarios de todo el país.

Es el resultado de la intención del Presidente de sindicar a todo el no menemismo en torno a su persona y de los candidatos que suelen acompañarlo de a ratos (antes fue
José Manuel de la Sota, hoy -no se sabe hasta cuándo-es Kirchner).

En este paseo por el outlet del antimenemismo en que termina resolviéndose la posición de
Duhalde dentro del PJ se llega a la perversión política de disminuir la fuerza electoral del partido más fuerte -para bien o para mal-de la Argentina, con tal de lograr que el dirigente con mejor chance de convertirse en el candidato formal no pueda probarlo en una interna.

La intención, en realidad, no se agota allí, sino que busca beneficiar a los potenciales derrotados en esta interna.
Estos pueden creer que si el congreso del PJ los autoriza en una elección general sin interna previa a usar el escudo del PJ en la boleta podrán medrar con la confusión de listas en el cuarto oscuro y emparejar diferencias.

El escrito que presentó el viernes anterior el apoderado duhaldista
Jorge Landau (publicado ayer por este diario) aclarando cómo debe interpretarse este extraño pergeño duhaldista será usado por la jueza Servini como ayudamemoria. Allí se describe cómo actuará el apoderado del partido como autorizador de alianzas.

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