Ley de fueros complica a políticos y a jueces
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El ex gobernador está acusado del presunto delito de malversación de caudales públicos en la forma de peculado por haberse incautado en 1991 de $ 16 millones del Tesoro Regional del Banco Central que se encontraba en esa ciudad rionegrina. El hecho provocó la ruptura definitiva con Domingo Cavallo mien-tras recibía un guiño de Carlos Menem, quien ya había iniciado el camino del enfrentamiento irreversible con su ex ministro de Economía. El viernes 5 de julio de 1991, junto al actual gobernador Pablo Verani -en ese momento era el vicegobernador-y otros funcionarios provinciales tomó el dinero sin autorización del Banco Central y pagó los sueldos atrasados, lo que convirtió en inútil toda acción de la Nación para recuperar el dinero.
Massaccesi estuvo a punto de ser detenido el 10 de diciembre de 1995, cuando García entendió que entre la finalización de su mandato como gobernador y su asunción en el Senado al día siguiente quedaba sin fueros, pero la captura -alentada por el ex ministro de Alfonsín y actual cavallista, Julio Rajneri- se frustró porque el ex gobernador eludió la medida.
El otro caso que se presenta en lo inmediato es el de Fernández Meijide frente a la insistencia de Vázquez de castigarla por su intemperancia de hacerlo aparecer como supuesto «paradigma del escándalo» con que calificó al ex gobierno de Menem y luego lo trató de «ignorante» cuando el juez Adolfo Bagnasco archivó esta querella por los fueros de la actual ministra de Acción Social. Claro que al revocar la Cámara Federal Penal la resolución de Bagnasco, Vázquez consideró que se había configurado una nueva querella y demandó a Fernández Meijide, quien hoy deberá ratificar sus dichos. Con ello se expone a un proceso porque la ley permite avanzar en el juicio o retractarse, que detiene la acción penal pero abre el camino para una demanda por daños y perjuicios en sede civil.
En ese camino marcha otro senador rionegrino: Edgardo Gagliardi, quien, amparán-dose en los fueros no se presentó en una indagatoria ordenada por el juez barilochense Juan Manuel García Berro por supuesta «defraudación de la administración pública» al haber presuntamente cobrado salarios de empleados en el Senado. También se han colocado en situación parecida algunos senadores como Emilio Cantarero, Remo Costanzo y Ricardo Branda, quienes -según altas fuentes judiciales-aparecen como los más complicados en el caso de los (supuestos) sobornos o enriquecimiento ilícito. En el reverso de esa moneda podrían anotarse los jueces federales Carlos Liporaci y Luis Leiva, de Mendoza, que están siendo investigados judicialmente.




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