31 de mayo 2002 - 00:00

Logró el gobierno por un voto derogar polémica "subversión"

El Senado ayer por una mayoría ajustadísima -en realidad por el voto de desempate del presidente del cuerpo, Juan Carlos Maqueda- la derogación de la polémica «subversión económica», que algunos jueces han usado para incriminar, al amparo de tan difusa figura legal, a empresarios y banqueros. Con esa votación, el gobierno logra otro de los prerrequisitos que plantea el FMI para negociar un programa de ayuda al país (resta ahora que las provincias que no lo hicieron firmen el compromiso para reducir sus déficit). En una sesión que atrajo la atención de todo el país, los senadores discutieron sus posiciones pero ninguna de las partes se movió de la actitud inicial de apoyar o rechazar la norma. Los opositores a la reforma (radicales, un sector del peronismo y de bancadas minoritarias) llegaron al extremo de usar un avión oficial del gobernador Néstor Kirchner para traer de Corrientes al liberal asociado a la UCR Lázaro Chiappe para reforzar el No a la derogación. El oficialismo retrucó con éxito y forzó la salida del recinto de la rionegrina Amanda Isidori, una radical que se solidarizó con la actitud de su gobernador, que había firmado los 14 puntos de Olivos. Con esa movida, la votación empató en 34 sufragios y el oficialismo pudo imponer el texto promovido por los provinciales de Antonio Bussi y Roberto Ulloa. Ganó el gobierno, pero revela que pierde socios y no maneja sus propios bloques. Además, deberá vetar dos artículos, uno que incrimina la negligencia en negocios -algo tan peligroso como lo que se derogó- y la prolongación de las causas abiertas.

El gobierno consiguió ayer convertir en ley el proyecto de derogación de la ley de «subversión económica» en un trámite tan ajustado que obligó a Juan Carlos Maqueda a utilizar su poder de desempate como presidente del Senado. A pesar de haberse sancionado la derogación directa de la ley, el gobierno ya analizaba anoche la posibilidad de vetar parte del segundo artículo del proyecto que modifica el Código Penal. La ley conseguida es una condición indispensable del FMI para continuar adelante con las negociaciones de un nuevo acuerdo con la Argentina. Perder la votación de ayer hubiera significado no poder tratar por un año en el Congreso el tema «subversión económica» y, por lo tanto, una complicación impensable para el acuerdo con el Fondo y aun para la continuidad del actual gobierno.

Mas allá de la victoria, el PJ en el Congreso queda ahora muy dividido y con problemas internos que pueden complicarle el futuro a Duhalde si necesita la aprobación de más leyes polémicas. Enfrenta además cuestionamientos muy fuertes a la conducción del bloque, que encabeza José Luis Gioja, y una posible ruptura.

• Sin dictamen

La sesión de ayer comenzó a las 12 y recién dos horas después el PJ consiguió efectivizar la promesa de Raúl Alfonsín y Carlos Maestro de colaborar con los dos tercios de los miembros presentes para habilitar el tratamiento del proyecto de derogación que nunca pudo obtener dictamen de comisión por la oposición interna en el peronismo. Ya en ese momento comenzaron los problemas cuando el radical jujeño Gerardo Morales inauguró las dudas sobre el número de la votación pidiendo que fuera nominal y no a mano alzada. En ese momento se contabilizaron 48 votos a favor.

Una hora después, el peronismo, que contaba los votos a favor de a uno y con dificultad, tuvo la primera mala noticia: la santacruceña Cristina Fernández de Kirchner, fogonera de la oposición a la ley dentro del PJ, había mandado el avión de su marido a Corrientes para buscar al liberal Lázaro Chiappe que prometió su voto en contra (ver nota aparte)
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A partir de ese momento la única esperanza para el oficialismo fue conseguir, como hizo horas después, que el gobernador radical rionegrino Pablo Verani ordenara a uno de sus senadores abstenerse a la hora de votar.

Sin la ayuda de Verani, hoy el gobierno estaría enfrentando una complicación sin límites al haber perdido la votación o el PJ se hubiera visto obligado a levantar la sesión y postergar la derogación de la ley. De todas formas ésa no fue la única ayuda del radicalismo: de haberse abstenido un radical más, el resultado de la votación hubiera sido 34 a favor contra 33 en contra -Maqueda no hubiera podido utilizar su poder de desempate-, el oficialismo no podría haber conseguido la mayoría absoluta para ratificar la sanción original del Senado.

Enfrente, los peronistas
Jorge Yoma, Kirchner, Nicolás Fernández, los puntanos Raúl Ochoa y Liliana Negre de Alonso, los entrerrianos Jorge Busti y Graciela Bär y el chubutense Marcelo Guinle seguían firmes en su posición de no colaborar con la derogación.

El final de la votación no tiene antecedentes recientes en el Congreso: después de la deserción de la radical rionegrina
Amanda Isidori, el oficialismo consiguió 34 votos por la derogación que fueron aportados 32 por el bloque PJ y dos por los provinciales Pablo Walter, de Fuerza Republicana y Ricardo Gómez Diez, del Partido Renovador de Salta. En contra, la oposición reunió exactamente otros 34 votos: 22 del bloque UCR, 8 de los peronistas disidentes, el ya famoso Lázaro Chiappe del Partido Liberal de Corrientes, Nancy Avelín de Cruzada Renovadora, Luz Sapag del Movimiento Popular Neuquino y la porteña Vilma Ibarra del Frente Grande.

Este resultado no cayó por sorpresa en el recinto. Desde temprano el PJ esperaba un resultado que fue variando por un senador de diferencia. Por eso la cuestión terminó zanjada por
Maqueda utilizando su voto doble para desempatar.

La oposición centró ayer las críticas en que el gobierno estaba cediendo ante las presiones para liberar a banqueros procesados, entre los que ubicaron a
Carlos Rohm. Desde el peronismo, Miguel Pichetto defendió la derogación: «La Argentina puede ser Cuba y quedar totalmente fuera del circuito internacional con el grave riesgo que eso implicaría. Esta ley no tiene defensa en el marco jurídico e importantes juristas dicen que permite el uso discrecional por parte de algunos jueces», dijo.

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