Londres desmintió haber aprobado volar a Malvinas
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Ricardo Jaime
Desde entonces, el gobierno de Londres sospecha que la cancillería de Rafael Bielsa no pudo, o no quiso, controlar el flujo de información de su despacho con la intención de bloquear cualquier acuerdo que pueda obligar al gobierno argentino a pagar algún costo en la opinión pública argentina.
La decisión que se conoció ayer, de autorizar a LAFSA a volar entre Buenos Aires y Puerto Argentino se anota en la intención del gobierno de insistir en el reclamo que viene haciendo el país desde la administración de Carlos Menem para que se autorice a una aerolínea criolla a bajar en Puerto Argentino.
Eso lo hacen sistemáticamente todos los años todos los gobiernos desde la década pasada. Londres siempre rechazó esa posibilidad también como método.
La diferencia desde la asunción de Néstor Kirchner es que replicó el rechazo inglés con una cancelación de la autorización para los vuelos charter; una represalia justa, si se quiere, pero que se aparta de la política anterior de los gobiernos argentinos de asentar la queja sin quebrar el diálogo. Es una manera más cercana a la que reclama el público de las encuestas que lee Kirchner, que saludan con simpatía cualquier agresión a los británicos y que el Presidente nunca se privaría de halagar.
La firma de esta autorización virtual para que LAFSA imagine que vuela a Malvinas potencia el carácter simbólico del gesto que mostrará al gobierno sosteniendo la bandera que ya alzó Menem con la firmeza que no tuvo Menem. «C'est la différence».
Pero no todo se agota en los gestos. Pisar los vuelos a Malvinas para la empresa LAFSA, operada por la Southern Winds, beneficia a ésta ante la pretensión de cubrir la misma ruta que ha planteado Aerolíneas Argentinas y que el gobierno ha desairado sistemáticamente. Más aún, es la diferencia más seria de esta empresa española con la administración Kirchner, a la que ve promoviendo a LAFSA o, como adelantó este diario, a la estatal LADE para vuelos a la China.
Esta empresa española -dominante en el mercado aeronáutico argentino-no levanta la voz porque, como dice uno de los considerandos de la resolución de ayer, el gobierno justifica esos gestos estatistas en que «la incorporación de un nuevo operador en las rutas solicitadas contribuirá a incrementar, sanear y fortalecer la competitividad aumentando la oferta».



