El duhaldismo
no
alcanzó ayer
el quórum
para que
sesione la
Cámara de
Diputados. Le
faltaron
legisladores
para aprobar
jubileo
hipotecario.
El bloque
oficial no bajó
a sesionar.
¿A qué se deben los berrinches de Néstor Kirchner en su campaña bonaerense? ¿Son una expresión de su psicología irrefrenable? ¿O formaron parte de una primera etapa del proselitismo, ya superada, donde la agresividad verbal fue un modo de fijar los límites del espacio oficialista? Estos interrogantes mortifican al duhaldismo a tal punto que están detrás del intento, que se pondrá hoy en escena, de reformular la imagen de Chiche Duhalde convirtiéndola en vocera de una serie de «propuestas programáticas».
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La evidencia es contundente: el crecimiento de la esposa del ex presidente en la provincia tuvo hasta ahora un combustible principal en las diatribas del gobierno. En el equipo de campaña del duhaldismo están convencidos de que sin las comparaciones con «el Padrino», la mención a la herencia recibida -«un país en llamas»- y las referencias a la presunta malversación del Fondo del Conurbano, hubiera sido difícil establecer a Chiche como la principal competidora de Cristina, como sucedió hasta ahora.
Cambio de comando. Para el del gobierno, esa operación ya concluyó y el balance fue equilibrado: allí se sostiene que Kirchner es dueño de sus impulsos y que pondrá la otra mejilla aun cuando le tiren piedras desde la vereda de enfrente. Los estrategas de la Casa Rosada razonan así: «Logramos proponer a Cristina como un vehículo del malhumor de un sector de la clase media provincial con el duhaldismo, identificado como la vieja corporación política. Buena parte de los votantesde nuestra candidata provienen del radicalismo, son ex votantes de la Alianza. Los votos peronistas los cosechamos con la acción social. Ahora queremos los votos de (Ricardo) López Murphy y (Luis) Brandoni». • Amenaza
Cuesta creerlo pero el periodista escuchó ayer una tercera voz, la de un integrante del equipo proselitista de López Murphy: «Los que creían que nuestro mercado electoral estaba amenazado por Chiche, es decir, que los votantes de centroderecha terminarían inclinándose hacia ella para no tirar el voto, sólo tenían parte de razón. Buena parte de nuestra clientela está amenazada por Cristina, que se ofrece como quien terminará con los vicios del peronismo bonaerense. Esto no tiene efectos sobre la clase alta, pero sí sobre los sectores medios, esa clase 'media-media' en la que los Duhalde tienen la peor imagen». Estas percepciones son alimentadas en el entorno de López Murphy por las encuestas de Manuel Mora y Araujo.
De estas observaciones, en las que coinciden los tres grupos de estrategia electoral que compiten en la provincia, se podrían inferir algunas conclusiones.
• Chiche se beneficiaría de un crecimiento de López Murphy y de Brandoni, ya que ellos disputan con la señora de Kirchner parte del voto no peronista de la provincia. O, para llegar de nuevo al problema que obliga a los Duhalde al relanzamiento «programático» de hoy, al matrimonio de Lomas de Zamora le cuesta mucho superar la valla del PJ. Por decirlo en términos del filósofo de Fisherton José María Vernet, «alambraron tanto el PJ que nadie puede entrar pero ellos tampoco pueden salir».
• El PJ, en sus dos variantes, la de Cristina y la de Chiche, concentraría en la provincia una porción de electorado superior a la histórica. Si se consideran las tres fórmulas que apelaron al voto peronista en 2003 (Menem, Kirchner, Rodríguez Saá), se llevaron 69,95% de los sufragios. Tanto en el comando kirchnerista como en el de Duhalde consideran que podría repetirse la experiencia con dos candidaturas, si se tiene en cuenta que la esposa del Presidente capturará también votos no peronistas.
• De la hipótesis anterior se desprende otro dato importante para vislumbrar el resultado del 23 de octubre: Chiche Duhalde puede conseguir, como jura su marido que sucederá, 25% de los votos y, a la vez, estar a 20 puntos de distancia de la primera dama. Sería un resultado enigmático, en el que, según las pretensiones de ambos adversarios peronistas, habrían «ganado» los dos.
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