16 de octubre 2001 - 00:00

Los empresarios no esperan gran cambio

La actitud de los empresarios frente a los resultados de los comicios del domingo fueron desde el escepticismo al reclamo liso y llano de cambios de rumbo en la política económica.

Sin embargo, «off the record» muchos hombres de empresa con los que conversó este diario manifestaron un profundo malhumor con la actitud del gobierno del día después.

«El Presidente se va de viaje a un congreso de la lengua hispana y lo deja al ministro (Ramón) Mestre a explicar lo inexplicable. Me parece que no hay conciencia de lo que está pasando en el país»
, se encrespaba frente a un pocillo de café un fuerte empresario nacional.

Las voces de inquietud se escucharon el domingo en el country Abril, de IRSA, donde miembros del Consejo Empresario Argentino (CEA) trataron de definir la posición del sector frente a los temas más acuciantes que enfrenta el país: déficit fiscal, deuda externa, crecimiento (o falta de él) y otros. «Fue una más de las reuniones periódicas del CEA; la única diferencia con otras fue que comimos un asado y veníamos de votar», dijo uno de los participantes. Se vio entrar a la vieja estancia de los Pereyra Iraola convertida en lujosa urbanización a los banqueros Manuel Sacerdote, Enrique Ruete y Emilio Cárdenas, a Hugo D'Alessandro (Arcor), a Santiago Soldati y Manuel Cartellone, entre otros.

Después de las achuras y carne «casher» ofrecidas por el dueño de casa, Eduardo Elsztain, se analizaron las primeras proyecciones de boca de urna que llegaban al barrio cerrado.

Ayer, ya con el grabador prendido Jorge Aguado, vicepresidente del grupo SOCMA y titular del CEA, sostuvo que «la economía tenía ya bastantes problemas; no hace falta una elección para complicarla más». Afirmó que el resultado «no altera las reglas de juego, no veo peligro de devaluación (que sería apenas un paliativo para los problemas que afrontamos). De hecho, ningún candidato fue consagrado con fuerza suficiente como para proponer cambios: creo que las propuestas de todos deben ser puestas en una 'licuadora' para que surja una unificada».

El directivo analizó los resultados desde esa óptica: «Tomando en cuenta el altísimo porcentaje de abstenciones y votos anulados, se advierte claramente que no hubo muchos grandes triunfadores. Por caso, Eduardo Duhalde ganó pero sólo obtuvo 21% de los votos de los ciudadanos en condiciones de sufragar; el PJ en Córdoba lo mismo; Rodolfo Terragno ganó en Capital con apenas 11% de los votantes a su favor, y el PJ santafesino de Carlos Reutemann, con 16%».

Para Aguado, en cambio, los auténticos ganadores fueron
«Marín en La Pampa, Romero en Salta, Rodríguez Saá en San Luis, que obtuvieron altos porcentajes en provincias con poco voto en blanco o anulado».

Por su parte,
Guillermo Dietrich, titular de la Cámara del Comercio Automotor, afirmó que si el gobierno «no da señales de confianza, no se reactivará el consumo: quienes administran el país tienen que enfrentarse con el hecho de que ahora deben manejar el país sin el respaldo del Congreso».

• Concertación

A su vez, Vicenzo Barello, presidente de Fiat Argentina, pidió que la Alianza y el justicialismo «se junten en una mesa de concertación para superar la crisis actual. No hablo de una coalición, sino de que ambos busquen puntos de coincidencia sobre cuatro o cinco temas fundamentales, que necesitan una salida urgente».

Barello pidió que las dos principales minorías acuerden sobre cuestiones como
«reducción del gasto público, simplificación del sistema tributario y aceleración de -por caso- el denominado plan de infraestructura».

A su vez,
Alberto Guil, que desde que vendió Supermercados Norte a The Exxel Group se convirtió en un fuerte productor agropecuario y en desarrollador inmobiliario, no ahorró durezas con el gobierno: «La situación es gravísima y el gobierno no parece tomar conciencia. No se hace nada, no se toman medidas para salir de la recesión. Por eso, creo, ayer sufrieron un golpe durísimo. Pero el Presidente no se da por aludido y se va de viaje...». Guil sostuvo que «estas elecciones no cambian nada: se vienen dos años más en los que habrá que tener paciencia y resignación. De todos modos, ninguno de los candidatos que ganó ayer pone en peligro la convertibilidad. Creo que en el futuro habrá que buscar algún mecanismo para modificarla, pero hará falta contar para ello con un presidente que genere confianza».

En tanto,
Raúl Lamacchia, vicepresidente de la Federación Empresaria de la provincia de Buenos Aires (FEBA), sostuvo que las elecciones «fueron un llamado de atención al gobierno, porque la mayoría de la gente quiere un cambio de modelo económico. Ahora, la economía tomó el centro de la escena. Por eso, es necesario que exista una alternativa al modelo económico, y para ello se necesita que haya detrás un fuerte respaldo político».

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