24 de junio 2003 - 00:00

Macri puso acento en seguridad

"Ellos tienen que hablar del Correo y meterse con mi padre porque no saben qué decirle a la señora que asaltan a las cuatro de la tarde en la puerta de su casa." Una ovación saludó las primeras palabras de Mauricio Macri que, en mangas de camisa, lanzó anoche su campaña electoral como candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad.

Hasta ahora son dos las listas que llevarán al tope al presidente de Boca, que en el local central fue acompañado por más de 1.500 personas que lo desbordaron. Una es la de Compromiso para el Cambio, el partido político fundado por Macri; la otra es la Alianza de Centro, que integran el Partido Demócrata, el Federal, Demócrata Progresista y Acción por la República, en una lista que encabeza Juan Carlos Lynch. Y no debería sorprender una tercera del PJ porteño que preside Miguel Angel Toma.

De allí que no sorprendiera observar entre los presentes, desde el legendario arquero de Boca Antonio Roma, pasando por el hijo de Mercedes Sosa, Fabián Mathus; el de Soledad Sylveira, Baltasar Jaramillo; hasta uno de los popes del Partido Conservador bonaerense, Enrique Pinedo, acompañado por su hijo, Federico Pinedo, y Enrique Cossio.

•Peronismo

Del mismo modo pudieron observarse presencias peronistas como la de Vicente Brusca, Eduardo Rollano y Jorge Argüello, mientras se veían carteles colgados del Frente de Unidad Peronista. Con música de los Redonditos de Ricota abrió el fuego en el estrado levantado el candidato a vice Horacio Rodríguez Larreta. «Vamos a terminar con el delito porque el actual gobierno no ha hecho nada», tronó mientras los aplausos y silbidos lo tapaban. Y continuó afirmando que «vamos a terminar con tener que ir a las cinco de la mañana a los hospitales a pedir turno», mientras lo interrumpía la ovación.

Juan Pablo Schiavi
, otro peronista que integra las listas de Macri, desafió casi gritando que «el 24 de agosto arrasamos». Entre los que estaban ubicados como podían, apretujados, pudo observarse la presencia de la auditora de la Ciudad de Buenos Aires Noemí Cotonat; el ahora titular del bloque del PJ en la Legislatura, Santiago de Estrada; el ex UPAU Héctor Huici; y hasta el hijo de Juan Carlos Mazzón, tocayo de Macri, Mauricio Mazzón. Alsogaraístas como Antonio De Marco y Fernando Bustelo, federales como Martín Borrelli y Paula Bertol junto a los peronistas Raúl Garré y Raúl Carignano. Y hasta el politólogo Roberto Starke, conocedor de las entretelas de hombres como el ex canciller Adalberto Rodríguez Giavarini y el ex ministro de Defensa y de Economía, Ricardo López Murphy, ambos designados por Fernando de la Rúa.

La ovación mayor se la llevó Macri cuando subió al podio y justo comenzó a fallar la emisión de unos spots publicitarios que irán por los canales de televisión. «Es Ibarra que nos está saboteando», bromearon unos chuscos abarandados en el piso superior. El clima era de fiesta y la concurrencia iba desde señoras con tapados de piel hasta barras bravas de Boca. Y se vio a un hincha de River con una bandera millonaria pidiéndole a Macri que se la firmara.

Macri convocó a «librar la gran batalla para recuperar la Ciudad de Buenos Aires y ponerla al servicio de los vecinos», y ratificó que si es electo terminará con el «estado de los 'ñoquis', de las prebendas y las roscas políticas que acumuló durante tres años el actual jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra». Y siguió en su discurso de barricada: «Vamos a romper esta falsa discusión cargada de prejuicios que quiere instalar el gobierno de Ibarra con una campaña de acusaciones que lo único que hace es encubrir su falta de propuestas». Concluyó que la prioridad serán las inundaciones, las colas en los hospitales y la seguridad.

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