Maná sobre Catamarca por precio del cobre
El precio del cobre, que se disparó a escala internacional, hizo caer una especie de maná sobre Catamarca, cuyo gobierno acaba de percibir, junto con la Universidad de Tucumán, 33 millones de dólares de la empresa canadiense que explota el principal yacimiento de la provincia. Semejante cheque desató la codicia de toda la clase política provincial, que integran entre otros Luis Barrionuevo, Ramón Saadi, los Castillo, además del gobernador y también del cuñado de Néstor Kirchner, Armando «Bombón» Mercado. Pero también desencadenó una polémica: desde el Ministerio de Infraestructura (Julio De Vido), el responsable de Minería (Jorge Mayoral) comenzó a defender tan próspero negocio de quienes lo atacan por su daño al medio ambiente. Curioso: Romina Picolotti, la secretaria de Medio Ambiente, después de las papeleras uruguayas piensa encarar el problema de las mineras andinas.
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Luis Barrionuevo, Julio De Vido y Felisa Miceli.
Ramón Saadi y su familia también dieron un brinco cuando escucharon el ruido de las monedas que salía de las valijas remitidas por los canadienses. No es para menos, una leyenda cruel afirma que esta dinastía fue desplazada del poder en la provincia cuando un par de ministros del gobierno de Carlos Menem detectó la aurora de prosperidad que llegaría a ese terruño. ¿Fue el afán de lucro, además de la inevitable indignación, el que hizo que el caso María Soledad se llevara a la casa a un clan como el de los Saadi? Teorías conspirativas, como siempre.
En Olivos también se encendieron las luces cuando se conoció el valor del pago: no hay que olvidar que en Catamarca no sólo extiende sus olivares Cristóbal López sino que también Armando Mercado sigue haciendo política. Este catamarqueño es nada menos que el cuñado de Kirchner, casado con su hermana Alicia. Separado de la senadora, «Bombón» siguió frecuentando a la familia. Kirchner lo recibe y lo protege: no olvida que gracias a la proveeduría que administraba Mercado en Santa Cruz, en su carácter de secretario general del SUPE, pudo avanzar varios casilleros en la política local. La historia de esa proveeduría merece otro capítulo, claro.
Sería un error suponer que la de Bajo La Alumbrera es una historia local, de enriquecimiento folclórico. Desde el Ministerio de Infraestructura también se puso la mirada en el «paisaje de Catamarca con mil distintos tonos de verde». O «verdes», como se prefiera. Julio De Vido y su secretario de Minería, Jorge Mayoral, miran ahora ese distrito con más atención. Al menos por un detalle: el YMAD paga a la Nación $ 540 millones en concepto de Impuesto a las Ganancias. Poner allá a un gobierno amigo ahora luce más ventajoso: ventajas secundarias de la concertación con el radicalismo.
Sin embargo, no es sólo desde las oficinas de De Vido que se sigue el desempeño de esta actividad tan rentable. La estrella ascendente de la administración, Romina Picolotti, advirtió ya varias veces que, además de seguir la lucha contra las pasteras instaladas en Fray Bentos, se ha propuesto llevar adelante dos operaciones de saneamiento desde la Secretaría de Medio Ambiente en la que fue designada. Una es el proyectode purificación del Riachuelo. La otra, el combate a la contaminación que produce la minería.
Las declaraciones de Picolotti provocaron una estampida de declaraciones de cuanta cámara agrupe a firmas del sector: todas se reivindican «pymes y nacionales» con tal de sensibilizar a una abogada que se caracteriza por cultivar el credo «progre». Sin embargo, no hay que escuchar las voces de las mismas empresas involucradas para comprender la guerra que se desencadenóa partir del pago de dividendos de «La Alumbrera». El mismo Mayoral, de Minería, lanzó declaraciones tan amigables para el empresariado del sector que hacía recordar a Joseph Schumpeter: «La economía es una sola, no es pública ni privada, por eso desde el gobierno nacional apoyamos a todas las empresas del país». Mayoral insiste en que «estamos promoviendo una minería sustentable en lo ambiental» y, por si no lo entienden, agrega: «Los que no comprenden la importancia de la minería, no tienen versatilidad neuronal (sic)».
Picolotti, desde su mirador ecológico, no parece prestar atención a ésta ni a otras advertencias, tanto que la emprendió contra la minería de oro a cielo abierto, que de modo tan rentable se practica en Santa Cruz, la provincia del Presidente. Una posición bastante distante de la de Atilio Savino, su antecesor en Medio Ambiente, quien asociado al ministro Ginés González García llevó hasta el despacho de Néstor Kirchner a varios gobernadores de provincias mineras para alertarle: «Néstor, más allá de lo razonable, no te abraces a la bandera de la no contaminación porque ésa es siempre una bandera de la oposición ya que al gobierno siempre se le puede pedir un poco más». Fue antes de la designación de Picolotti, quien hoy se ha convertido en una inquietante amenaza para De Vido, Mayoral y varios mandatarios de provincias «mineras».


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