9 de febrero 2004 - 00:00

Mañana llevan al Congreso la grave reforma laboral carente de sentido

Ya tiene fecha de votación para el jueves 19 el nefasto proyecto, aunque los legisladores ni lo leyeron.

El gobierno informará hoy por primera vez al Congreso sobre el proyecto de derogación y modificación de la reforma laboral en una reunión que mantendrá Carlos Tomada con el bloque peronista de Diputados. Mañana seguirá el paseo por el Congreso cuando el ministro de Trabajo junto a Alberto Fernández se presenten ante la bancada oficial del Senado para explicar el proyecto y al mismo tiempo presenten por mesa de entradas el texto definitivo. No quedan ya mayores sorpresas en la redacción de la ley, después que el fin de semana se confirmó que el Ministerio de Trabajo no tendrá facultades para mediar en la negociación de convenios colectivos, decisión que festejaban en las oficinas de Hugo Moyano.

Mientras tanto Daniel Scioli prepara en el Senado la puesta en escena de la derogación de la reforma laboral.

Ya se definió que el proyecto será tratado en el recinto el jueves 19 de febrero a las 10 de la mañana. El cambio, inicialmente se había fijado el 18, va de la mano con una reforma del Senado ya acordada con los bloques por lo que el día oficial de sesiones será siempre los jueves.

Pero ésa no será la única novedad: la derogación de la reforma laboral se sancionará inaugurando el tablero electrónico que permite votaciones nominales identificando el sentido del voto de cada senador.

Hasta ahora, cuando se quería hacer una votación nominal el presidente del Senado debía pasar lista, ya que el sistema no permitía, por el nivel de deterioro, identificar a cada senador. Ahora el Senado se pondrá en línea con Diputados -cuenta con un sistema similar desde el gobierno de Fernando de la Rúa- con una diferencia: en la Cámara baja los diputados deben apoyar el pulgar en un lector de huellas que se encuentra en cada banca para identificarse antes de cada votación.

•Similitud

En el Senado, deben introducir una tarjeta magnética en una ranura especial instalada en el pupitre de cada banca para identificarse. En realidad, la ocurrencia parece poco feliz y se prestará a bromas: se inaugura la votación con tarjeta -similar a la famosa Banelco, aunque sólo por la banda magnética-para votar la derogación de la reforma laboral que dio origen al mito, no probado todavía, de la existencia de sobornos para aprobar leyes.

La novedad que encontrarán diputados y senadores
en el proyecto de reforma laboral es, en realidad, un retroceso a algún retoque que el gobierno había incluido para morigerar el tema central de esta derogación: la restitución de la ultraactividad de los convenios colectivos.

Así, no incluirá la modificación que atribuía facultades de arbitraje al Ministerio de Trabajo para el caso de que «las
partes no alcanzaran un acuerdo en los niveles de negociación» colectiva.

El pedido de eliminación de ese párrafo había salido del asesor letrado de la CGT disidente,
Héctor Recalde, quien había criticado abiertamente esa posibilidad por considerarla «perjudicial,ya que su inclusión lesionaríala autonomía colectiva y la libertad sindical».

Tomada, finalmente, dio el brazo a torcer
y borró esa modificación, que nació como un agregado al artículo 25 del anterior borrador y que provocó la bronca de Moyano.

«Hemos
logrado eliminar esa propuesta de arbitraje o laudo ministerial casi obligatorio y, aunque aún tenemos ciertas objeciones, avalaremos el proyecto porque contempla avances en los derechos de los trabajadores», dijo Recalde festejando el triunfo frente al gobierno.

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