Más remates
Apoyar el proyecto de suspensión de ejecuciones hipotecarias como herramienta demagógica en campaña no tendrá finalmente rédito político para el duhaldismo; pero será difícil que el gobierno pueda capitalizar ese error. La votación de la semana pasada en Diputados -en medio de una rebelión opositora por demostrar quórum propio- quedará en vía muerta ya que el Senado nunca la convalidará. La Casa de Gobierno enviará ahora otro proyecto para calmar a los deudores -básicamente el mismo que había antes acordado con sus enemigos políticos y que el Presidente luego frenó-, pero será difícil que encuentre diputados y senadores dispuestos a apurarlo antes de las elecciones. Necesita Néstor Kirchner sancionarlo para demostrar en la campaña que aporta una solución seria, pero los tiempos no dan y las Cámaras parecen estar listas para el receso electoral. Salvo que entre hoy y mañana se llegue a un acuerdo, los dos bandos del peronismo demostrarán que utilizaron un proyecto populista sólo para ilusionar a deudores.
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El duhaldismo, después de la puesta en escena del miércoles pasado, puso en claro que un quórum opositor se puede reunir junto con el radicalismo, el ARI y la izquierda. Parece haberles bastado por ahora esa demostración de fuerza votando una populista prórroga de ejecuciones hipotecarias en medio de la campaña, que les fue mucho más redituable gracias a la marcha atrás que dio el gobierno con el consenso que se había logrado en tornoa otro proyecto en común que refinanciaba esos pasivos. Es más, ni siquiera la prórroga aprobada tendrá efectos reales en la situación de los morosos: el Senado nunca la aprobará y por lo tanto no se convertirá en ley.
Alberto Fernández, como vocero del gobierno, anunció que habrá un proyecto oficial que será enviado al Congreso para solucionar el problema de los deudores hipotecarios sobre los que pesan ejecuciones.
Es, en suma, lo mismo que duhaldistas y kirchneristas habían llegado a acordar el martes pasado por la noche y que luego terminó naufragando en mediode la interna. Estuvieron «todos unidos para ver de qué modo sacan adelante una ley que, para que no le mientan a la gente, solamente posterga las penas de la gente que tiene juicios hipotecarios por 120 días», dijo el jefe de Gabinete sobre esa tarde en el recinto, pero en la práctica ni siquiera será eso.
Para equilibrar un poco la imagen de poder de la Casa Rosada, Aníbal Fernández recordó ayer lo obvio: «La Constitución prevé que una ley se vote y que no sea de la satisfacción del gobierno, pero también prevé que el Ejecutivo tenga la posibilidad del veto», dijo para explicar que si el Senado aprobara la prórroga impulsada por la oposición el gobierno recurriría a esa herramienta.
Para eso, se insiste, hará faltaque el Congreso sesione. Esa posibilidad es hoy más necesaria para que el gobierno pueda aprobar antes del 23 de octubre «su» proyecto para salvar morosos hipotecarios, que para que el duhaldismo, la UCR y el ARI sigan adelante con otros temas urticantes para el gobierno como, por ejemplo, la iniciativa que reduce a siete los miembros de la Corte Suprema que, a pesar de las denuncias sobre desestabilización desde el Legislativo, siguió avanzando y está lista para votarse. Eduardo Camaño convocó para hoy a una reunión de Labor Parlamentaria y mañana a sesión. Algo similar sucede en el Senado.




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