4 de octubre 2005 - 00:00

Más remates

Apoyar el proyecto de suspensión de ejecuciones hipotecarias como herramienta demagógica en campaña no tendrá finalmente rédito político para el duhaldismo; pero será difícil que el gobierno pueda capitalizar ese error. La votación de la semana pasada en Diputados -en medio de una rebelión opositora por demostrar quórum propio- quedará en vía muerta ya que el Senado nunca la convalidará. La Casa de Gobierno enviará ahora otro proyecto para calmar a los deudores -básicamente el mismo que había antes acordado con sus enemigos políticos y que el Presidente luego frenó-, pero será difícil que encuentre diputados y senadores dispuestos a apurarlo antes de las elecciones. Necesita Néstor Kirchner sancionarlo para demostrar en la campaña que aporta una solución seria, pero los tiempos no dan y las Cámaras parecen estar listas para el receso electoral. Salvo que entre hoy y mañana se llegue a un acuerdo, los dos bandos del peronismo demostrarán que utilizaron un proyecto populista sólo para ilusionar a deudores.

Cuando el gobierno envíe esta semana al Congreso el proyecto para refinanciar deudas a morosos hipotecarios se encontrará con un nuevo problema en la saga de cruces con el duhaldismo: no habrá legisladores para votarlo. El inconveniente es que las presiones del propio oficialismo para no sesionar hasta las elecciones -evitando conflictos en el recinto y restándole poder de fuego a la oposición- terminaron por causar efecto.

El duhaldismo
, después de la puesta en escena del miércoles pasado, puso en claro que un quórum opositor se puede reunir junto con el radicalismo, el ARI y la izquierda. Parece haberles bastado por ahora esa demostración de fuerza votando una populista prórroga de ejecuciones hipotecarias en medio de la campaña, que les fue mucho más redituable gracias a la marcha atrás que dio el gobierno con el consenso que se había logrado en tornoa otro proyecto en común que refinanciaba esos pasivos. Es más, ni siquiera la prórroga aprobada tendrá efectos reales en la situación de los morosos: el Senado nunca la aprobará y por lo tanto no se convertirá en ley.

Pero ahora, siempre dentro de la demagogia electoral, la Casa de Gobierno tenía que dar un paso adelante y no quedar, también en tono de campaña, bloqueando una solución a los deudores morosos que pueden perder sus viviendas, una imagen que se quiere ocultar en campaña. Para hacerlo, el Poder Ejecutivo decidió enviar al Congreso un nuevo proyecto esta semana y necesita para ello que los legisladores lo voten antes de las elecciones. De lo contrario gana en demagogia la imagen de un duhaldismo aprobando contra el gobierno la suspensión por 120 días de esos remates.

El proyecto que enviará el Ejecutivo al Congreso es lo que el oficialismo llamó el fin de semana «una salida sustentable» para los deudores en vías de ejecución.

Pero esa «salida» no difiere demasiado del proyecto que, por la vía del envío de un borrador y no como iniciativa oficial, el gobierno había girado a Diputados y se había llegado a consensuar con el duhaldismo, hasta que el Presidente prefirió no aparecer en una foto de acuerdo en medio de la campaña.

Alberto Fernández
, como vocero del gobierno, anunció que habrá un proyecto oficial que será enviado al Congreso para solucionar el problema de los deudores hipotecarios sobre los que pesan ejecuciones.

• Quita y bono

Ese proyecto establece una quita de 42% en las deudas morosas con el Banco Hipotecario, la emisión de un bono a 10 años que se colocará en el BH -que solucionará también el problema que produce en su balance la cartera irrecuperable- y que jugará directamente con el rol que tomará el Banco Nación como mediador en el caso de las ejecuciones por préstamos con privados o de refinanciador de los créditos ante esa entidad financiera.

Es, en suma, lo mismo que duhaldistas y kirchneristas habían llegado a acordar el martes pasado por la noche y que luego terminó naufragando en mediode la interna. Estuvieron
«todos unidos para ver de qué modo sacan adelante una ley que, para que no le mientan a la gente, solamente posterga las penas de la gente que tiene juicios hipotecarios por 120 días», dijo el jefe de Gabinete sobre esa tarde en el recinto, pero en la práctica ni siquiera será eso.

Para equilibrar un poco la imagen de poder de la Casa Rosada,
Aníbal Fernández recordó ayer lo obvio: «La Constitución prevé que una ley se vote y que no sea de la satisfacción del gobierno, pero también prevé que el Ejecutivo tenga la posibilidad del veto», dijo para explicar que si el Senado aprobara la prórroga impulsada por la oposición el gobierno recurriría a esa herramienta.

Para eso, se insiste, hará faltaque el Congreso sesione. Esa posibilidad es hoy más necesaria para que el gobierno pueda aprobar antes del 23 de octubre «su» proyecto para salvar morosos hipotecarios, que para que el duhaldismo, la UCR y el ARI sigan adelante con otros temas urticantes para el gobierno como, por ejemplo, la iniciativa que reduce a siete los miembros de la Corte Suprema que, a pesar de las denuncias sobre desestabilización desde el Legislativo, siguió avanzando y está lista para votarse.
Eduardo Camaño convocó para hoy a una reunión de Labor Parlamentaria y mañana a sesión. Algo similar sucede en el Senado.

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