11 de octubre 2002 - 00:00

Menem confirma a Romero como compañero de fórmula

Hoy se reúnen Carlos Menem y Juan Carlos Romero. Se consolida el acuerdo para integrar juntos la fórmula presidencial. Menem le concede a su futuro vice la gestión de la Jefatura de Gabinete. Ambos anunciarán que la semana próxima iniciarán un acuerdo programático con otros gobernadores del justicialismo. Posiblemente, el propio Menem anuncie el binomio en el acto del próximo 17 de octubre, aunque ese dato sería apenas una formalidad: por pequeñas discrepancias del pasado fin de semana y la ansiedad de otros por ocupar el número dos de la fórmula, virtualmente hoy se consagra el compromiso.

La primicia de la fórmula Menem-Romero la dio el programa Ambito Político por América 2 el domingo 16 de setiembre y se publicó en la edición de este diario del día siguinte. Hoy esa fórmula por el Partido Justicialista será ratificada en una cumbre política.
La primicia de la fórmula Menem-Romero la dio el programa "Ambito Político" por "América 2" el domingo 16 de setiembre y se publicó en la edición de este diario del día siguinte. Hoy esa fórmula por el Partido Justicialista será ratificada en una cumbre política.
Se confirmó anteanoche lo que había anticipado este diario y que, de hecho, estaba consumado hace tiempo. La fórmula Carlos Menem-Juan Carlos Romero. Lo que se iba a anunciar el próximo 17 de octubre, en un importante acto político en La Rioja, tuvo un momento de enrarecimiento este fin de semana, cuando Menem renovó sus consideraciones sobre el superfluo rol del vicepresidente (en el programa de Mariano Grondona). Esas frases -»tocar la campanilla en el Senado», por ejemplo- ofendieron por la falta de oportunidad al salteño y lo que parecía un connubio pareció culminar en un divorcio. Como en el entorno Menem cualquier ruptura puede ser beneficio para otro, inmediatamente surgieron nuevos aspirantes y hasta se habló de un posible pacto con el duhaldismo bonaerense.

Más operaciones que realidad, ya que mientras crecían versiones y opciones, a La Rioja anteayer llegaba el más cercano colaborador de Romero, Angel Torres, y le transmitía al negociador de Menem, el gobernador Angel Maza, las inquietudes de su jefe. ¿Qué había ocurrido desde aquella reunión, hace más de dos meses, entre Romero y Menem, en Salta, donde ambos en principio se comprometieron a compartir fórmula y eventualmente cederle al salteño un rol más activo dentro del gobierno? ¿Hubo desencuentros, malentendidos? No, en principio, ya que el mismo Romero -hace apenas una semana- se interesó él mismo en disminuir como intermediario las declaraciones que Otto Reich primero dijo y luego se desdijo.

Hubo, sí, claro, alguna falta de sincronización: Romero había pedido tiempo para lanzar la fórmula cuando Menem parecía dispuesto a hacerlo con más celeridad. Esa fue, si se quiere, la única discrepancia. Pero, el domingo, Romero se sintió como un «florero» al escuchar las expresiones de Menem -varias veces dichas por otra parte- sobre su futuro animador de binomio. Le molestó la declaración, entendió que no era apropiado -rebajar a él y a la investidura justo unos días antes de designarlo-, por más que él mismo piensa en algo semejante sobre la vicepresidencia y su participación en el Senado, quizá porque pasó muchos años en la Cámara alta a la cual no desea volver como legislador elegido.

Llegó entonces Torres con algún malestar a verlo a Maza y empezaron las negociaciones. Los dos a solas. Más tarde, Torres se fue al hotel y Maza a consultar a Menem. Luego, estos dos lo llamaron al hotel y se reunieron los tres. Torres, entonces, repitió el mensaje: mi jefe se sintió como un sobrante luego de las declaraciones y quiere transmitir que igual va a estar con vos, aunque no vaya en la fórmula. Pero, al margen de que se moleste o no por las declaraciones, las considera poco felices ya que restarle autoridad también le quita cierta representatividad para conversar con otros gobernadores. Y, obviamente, el rol de Romero -al margen de lo que pudiera realizar siendo gobierno- hoy es importante ante sus colegas del Frente Federal.

Menem, entonces, sin necesidad de disculparse, sostuvo ante Torres que él no consideraba sólo a Romero como un segundo, sino que por el contrario lo requería por su perfil de administrador, que lo necesitaba para cumplir funciones ejecutivas y que, además, lo reemplazara en determinados viajes que a él hoy le resultan cansadores. Y hasta enumeró los países ante los cuales pensaba que iba a pedirle a Romero que lo representara. No mencionó Menem una razón adicional en la selección del salteño, que sí suele referir ante íntimos. «Si algo se necesita de un vice es la lealtad. Además, ni Cecilia ni yo olvidamos que fue el único gobernador que estuvo en nuestro casamiento, pocos días antes de mi cautiverio.» Para cerrar, al igual que conversaron por primera vez en una estancia salteña, Menem reiteró que pensaba en Romero como su futuro jefe de Gabinete. Con esa promesa, Torres volvió a Salta.

Ayer a la mañana, para desactivar versiones, el propio Menem emitió un comunicado en el que precisa lo que a su juicio debe cumplir en funciones su futuro vicepresidente: 1) para reforzar una nueva relación Nación-provincia; 2) para encarar una profunda reforma del Estado; y 3) el vicepresidente será a su vez jefe de Gabinete de mi gestión.

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