21 de noviembre 2001 - 00:00

Menem, a EE.UU. a explicar cómo le inventaron delitos

Menem, a EE.UU. a explicar cómo le inventaron delitos
Pidió antes de irse a Tribunales una pequeña siesta. Miró el sillón de lectura. «Acá he leído tantos libros...». Scioli intenta animarlo: «Esta casa tiene que ser la primera unidad básica de Menem 2003 en la provincia». Menem no parece escuchar: «También he sufrido tanto en esta casa, tanto que ustedes no se lo pueden imaginar». Ese balance, escuchado por pocos, fue el momento más crudo del día que terminó mejor para Carlos Menem en mucho tiempo. Acá, un film.

«¿De dónde sacaron eso de que salgo por un acuerdo con este gobierno? Por Dios, ¿cómo creen que se me podría ocurrir hacer algún acuerdo con este gobierno?» Esta frase mordaz la usó varias veces Menem ayer para describir la algarabía por la sentencia que lo dejó libre. Otra, del mismo tono, mortificó a Eduardo Duhalde: «Ahí lo ven, se fue a un spa del estresazo que le agarró al enterarse de que salía libre», bromeó en el discretísimo almuerzo con pocos en Don Torcuato, antes de viajar a los Tribunales de la Capital Federal para notificarse.

Pasados los primeros festejos, Menem reserva el primer día fuera de Don Torcuato a la intimidad: estará con la primera luz de la madrugada de hoy en el cementerio islámico de Villegas, para visitar la tumba de su hijo Carlos, muerto en marzo de 1995. Anoche, aunque ya libre, durmió en la quinta de Armando Gostanian porque lo sorprendió como a todos que se iría a casa tan pronto, tanto que no tiene casa. En la noche del lunes ya sabía que la Corte lo sacaría del expediente de las armas. Creyó que los jueces lo mortificarían con una espera de más días con el pretexto de leer el expediente antes de darle la excarcelación. Habría, sin embargo, un secreto entre cuatro paredes.

• Nueva vida

Recién anoche, en medio del asado que lo tomó cansadísimo tras una ducha y vestido de jogging, se enteró de que la Policía Federal había preparado darle temprano un helicóptero para trasladarlo a Tribunales. No llegó a usarlo porque la meteorología impidió los vuelos en la tarde de ayer. Fue y vino en auto.

Hoy el riojano arranca la nueva vida subido al avión. En La Rioja lo espera una recepción de gloria. Su hermano, los sobrinos y el gobernador Angel Maza le han preparado una caravana de autos que lo seguirá hasta la casa III del complejo residencial de la Gobernación riojana. Allí tiene su único hogar, perdidos los chalets de Núñez (Capital Federal) y Anillaco (La Rioja), en manos de su hija Zulema. Ahí están las habitaciones que usa desde hace 30 años y guarda su ropa, sus objetos y los que fueron también de su hijo. Se va a las 16 en un avión privado pero desde anoche ya salían charters, aviones de línea, micros y autos con menemistas con hambre de fiesta. El viernes sigue el viaje hacia Santiago de Chile, donde va a estar todo el fin de semana. El lunes, Buenos Aires; el miércoles empieza la guerra. Ha citado al consejo nacional del PJ para mostrar que es el jefe y que no les hace caso a los resbaladizos dictámenes de Eduardo Duhalde desde el congreso del partido. De ahí arrancará un viaje a los Estados Unidos, desde donde les quiere explicar a sus amigos de siempre que esta causa fue un invento de delitos que nunca ocurrieron.

Anoche fue todo jarana en Torcuato ante una barra variadísima. Le cedió el primer turno de los discursos a Oscar Roger quien, grave, impostó la voz para chancear: «Hay una mala noticia, especialmente para Armando Gostanian. Me ha pedido el presidente Menem que prepare los papeles para hacerse cargo provisoriamente de esta casa». Menem interrumpe: «¿Cómo provisoriamente? Per-ma-nente-men-te». Roger desgranó el agradecimiento por la confianza en darle la defensa. Oscar Salvi siguió con la confesión de que no tiene militancia peronista.

«Pero éste ha sido el caso de mi vida. Siempre, cuando estudiamos Derecho en la Facultad, soñamos con que vamos a tener un caso como éste, y a mí se me ha dado en la vida.»

Menem remató, casi bostezando, con la inocentada final: «Soy el hombre que se sacó dos Oscar, Salvo y Roger. De éste debo recordar que fue mi profesor en la Facultad en Córdoba, cuando era joven.» «Eramos -pidió Roger- ¿o nos vamos a olvidar de las travesuras que hicimos en esa época?» Escuchaba una interminable romería que entraba y salía por una puerta desbordada y con autos que pelearon hasta la medianoche con el barro, la lluvia y la oscuridad: Guido Di Tella, Gerardo Sofovich, Claudio Sebastiani, Ana María Mosso, Daniel Scioli, el matrimonio Dulce y Alejandro Granados, los Menem (Eduardo, Adrián, Martín, Cecilia Bolocco), Antonio Cassia, Marta Alarcia, Costancio Vigil, Angel y Ada Maza, Jorge Beder Herrera (vicegobernador de La Rioja), Javier Mouriño, Eduardo Bauzá, Víctor Alderete, Marcela Durrieu; de paso, toco y me voy, Carlos Corach, Alberto Kohan, Luis Patti, que se van como si tuvieran algo más importante en otro lado.

El asado de anoche no alcanzó para todos, y algunos buscaron pitanza en restoranes del centro, donde seguían los festejos hasta la madrugada de hoy. La jornada la había comenzado Menem con un visitante de ocasión, José Luis Manzano, que desayunó con él y le abrió la puerta a otro mendocino, el sindicalista «Coco» Cassia, que llegó al chalet junto a Adrián Menem. Se sentaron a tomar mate bajo un árbol, donde el ex presidente ha pasado días enteros leyendo. Cruzaron comentarios sobre lo que venía. Sonó el celular y la voz de Salvi anunció que la Corte ya había sentenciado su libertad. «Se ha hecho justicia en la injusticia que me hicieron», comentó con los ojos llenos de lágrimas Menem. Se acercó Cecilia Bolocco y se cruzaron en un largo abrazo que descargó la tensión. Los trajo de nuevo la primera hoja del fax con el texto de la sentencia de la Corte que llegaba del estudio de Mariano Cúneo Libarona (defensor de Emir Yoma, sobre quien en realidad dictaminó el tribunal).

• Difusión

Se olía en el ambiente ya la tarta, plato que volvió a imponerle el régimen de austeridad a Daniel Scioli. Lo acercaron a la mesa familiar junto a Adrián Menem y Oscar Salvi, que llegó a la una (se habían ido Cassia, el diputado José Figueroa y Javier Mouriño). El ex presidente ya se había devorado, con subrayados, el texto completo de la sentencia y discutió con Salvi la importancia clave del inciso 10°, que castiga al juez Jorge Urso como creador de delitos de la nada. «Que la Corte le diga a un juez que inventa causas es lo peor que puede pasarle.» De eso, agregó, hay que informar a todo el mundo, donde se me ha hecho mucho daño. Mirando a Bolocco: «Esto lo tiene que saber Bush, hay que hacer que lo sepa todo el mundo», alardea. Llama a su vocero Federico Azzarino y le ordena una ronda telefónica con agencias y diarios pidiendo máxima cobertura a la noticia. Ahí mismo decide que la semana que viene, después de la reunión del consejo del PJ del miércoles, iniciará una gira por los EE.UU. contando cómo le inventaron una causa.

Salvi: «Lo único que queda pendiente es que pueda cobrarle a Oscar Roger la desintoxicación de mi estudio». Explicó que su compañero de defensa fuma tanto que empapó de olor a cigarrillo las oficinas porteñas. «Además -bromeó Salvi- me carga al llamarme el abogado mediático. ¿El qué es con el cigarrillo colgando de la boca?»

En la soledad de ese almuerzo la charla se concentró en las consecuencias públicas del caso. «¿Así que ahora algunos hablan de que salí por un pacto con el gobierno? ¿No era que antes había un pacto para meterme preso? ¿Quién los entiende a los opinadores?», se quejó Menem. Explicó que también buscan dañarlo quienes hablan de que hará oficialismo: «Voy a ayudar a la gobernabilidad, que es ayudar al país. Nada más que eso». Citó una conversación discreta con un enviado de Carlos Reutemann que lo visitó: «'Lole' está jugando muy bien, hace bien en pedir que le respeten a su gente en el bloque de diputados. Y si no, se va en un bloque aparte con siete diputados. ¿Qué me dice del 'Lole'». A regañadientes reveló que el emisario de Reutemann fue su lugarteniente, Jorge Giogetti. «También me llamó Gildo», desconcertó. «Insfrán, el gobernador de Formosa, también quiere jugar acá.» De José Manuel de la Sota repitió una frase que ya se publicó y que castiga la buena relación que tienen: «Le va a costar la reelección de gobernador», dijo Menem señalándole al cordobés cuál debe ser su proyecto para 2003.

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