13 de marzo 2003 - 00:00

Menem mandó ya a negociar leyes

Carlos Menem instruyó a sus operadores en el Congreso para que negocien con los bloques y autoridades que no se voten leyes que puedan comprometer al próximo presidente. Claro que supone que ganará las elecciones y busca evitar que, entre un eventual triunfo el 27 de abril y el 10 de diciembre, haya un frenesí legislativo que lo comprometa en la gestión con promesas de gastos o proyectos de imposible cumplimiento. Ese período lo querría aprovechar Menem, si fuera electo, para sancionar leyes que le negarán, cuando asuman en diciembre, los actuales ministros de Eduardo Duhalde, que han copado los primeros puestos de la lista de candidatos a diputados nacionales por Buenos Aires.

Los menemistas de Diputados ya comenzaron a negociar las leyes de la transición. Claro que descuentan que Carlos Menem volverá a asumir la presidencia el 25 de mayo, razón por la cual se dedican desde hace una semana a estrechar lazos con sus compañeros que permanecen en el bloque PJ oficial. Habrá que sancionar proyectos clave en el primer semestre de la gestión, advierten con la lógica del poder y, en cumplimiento de órdenes del jefe, abrieron tratativas en secreto.

Saben, por otro lado, que negociar proyectos con la UCR será más difícil y que habrá -en caso de una victoria de Menem- mayor endurecimiento de posiciones de parte del ARI de Elisa Carrió y del resto de la izquierda. Hay otra circunstancia que arroja al menemismo en los brazos de la actual escudería justicialista: en diciembre, ingresará la task force del duhaldismo ultra, comandada por Hilda Chiche Duhalde, y con el aporte de ministros camino a los fueros (por ejemplo, Juan José Alvarez, Alfredo Atanasof, Aníbal Fernández). El panorama puede que se ponga tenso para ese entonces y es mejor adelantar trabajo.

Sin perder de vista que están en plena campaña y que, del otro lado, están duhaldistas, kirchnerianos y otras tribus domésticas, los menemistas se permiten hablar de la reunificación el día después de la jura del riojano con mucha cautela.

• Posición crítica

Los partidarios del peronismo de Anillaco, incluidos los salteños, emigraron de la bancada después de que Eduardo Duhalde organizó sendos congresos anti-Menem en el club Obras Sanitarias. Eduardo Camaño, titular de la Cámara baja, tuvo que oficiar de maestro de ceremonias de esos conciliábulos, así que el menemismo rompió filas y armó un bloque propio, bautizado Azul y Blanco y con la animación de una treintena de fans de Menem-Romero.

Salvo el pampeano Manuel Baladrón y el salteño Juan Manuel Urtubey que no formaron parte del éxodo, el resto de los seguidores del riojano mantuvieron una posición crítica, aunque nunca llegaron a tensar demasiado la cuerda. Ricardo Quintela (La Rioja) siguió en línea directa con Camaño, primero pensando en la posibilidad de fusionar el peronismo del cuerpo, una vez superada la interna presidencial. Como nunca se llegó a esta instancia para dirimir candidaturas en el PJ, la fecha de reconciliación formal quedó pospuesta hasta después de las elecciones generales.

Desde la semana pasada,
los contactos entre Quintela y Camaño se hicieron más asiduos. No sólo porque comenzaron las sesiones ordinarias en el Congreso, sino también porque ambos son dialoguistas y no pueden dejar de pensar en volver a compartir butacas en el mediano plazo.

El duhaldista de Quilmes se permitió una broma, cuando se enteró de que su interlocutor habitual disputará la intendencia de la capital de La Rioja en los comicios provinciales del 27 de abril (simultáneos, claro, con los nacionales): «Justo ahora te vas a ir de la Cámara..., seguro que después del 25 de mayo te hacíamos jefe de bloque», señaló Camaño, mitad en serio mitad en chiste (de no mediar el humor cómo podría justificarse el quilmeño por aludir, de manera indirecta, a un eventual triunfo de Menem). «Está bien; lo que sí estoy seguro es que vos vas a seguir en la conducción de Diputados», le devolvió gentilezas Quintela con una sonrisa.

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