18 de julio 2001 - 00:00

Mudanza

Hace algunos días Antonio Avelín, gobernador de San Juan, se peleó fiero con el ministro Domingo Cavallo. Lo acusó, entre otras cosas, de ser un «capomafia» que había arruinado al país.

La paradoja es que el propio Avelín le había enviado el 28 de mayo último una carta a Cavallo, con membrete de la gobernación y firma holográfica, en la que manifestaba estar dispuesto a acompañarlo en -entre otras actividades-la recuperación «de las virtudes republicanas de Decencia, Honestidad, Transparencia,Autenticidad y contextura ética y moral para que el Pueblo nos crea y unir esfuerzos para levantar la Nación» (las mayúsculas son del original).

Enfático, Avelín cierra su misiva con una propuesta: «Sé Señor Ministro que Usted está en ese camino y deseo Acompañarlo. Cuente conmigo». Llama la atención tamaño descuido epistolar de este médico sanjuanino, tan puntilloso que a cada persona que visita su despacho le toma la presión arterial con un tensiómetro que guarda en una gaveta de su escritorio.

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