8 de junio 2005 - 00:00

Niegan disidentes UCR apoyo al kirchnerismo

Alberto Fernández
Alberto Fernández
El autodenominado grupo Olavarría, que reúne a un conjunto gravitante de intendentes radicales de la provincia de Buenos Aires que se oponen a la conducción storanista de su partido salió a esclarecer a través de uno de sus fundadores que no se han pronunciado ni en favor ni en contra del gobierno. Sí admitió Helios Eseverri, alcalde de la ciudad que le dio el nombre al grupo.

El grupo viene azotado por un tsunami informativo lanzado desde el gobierno desde la reunión que hicieron con Néstor Kirchner el jueves pasado. Desde aquel día la prensa amiga del gobierno insiste en que el grupo ya se incorporó al gobierno y han sido vanos los esfuerzos, dicen voceros de los intendentes, para frenar esa corrida periodística. Hasta una frase sobre Cristina Kirchner dicha por Gustavo Posse por radio el sábado se quiso interpretar como una adhesión a su candidatura. «Un periodista me preguntó por radio si Cristina era la nueva política y respondí que algún sector del público podía interpretarlo así», trató de explicar el intendente de San Isidro y a quien sus pares del grupo reconocen como principal referente.

En esa reunión habían hablado de «gestión», es decir de cómo el gobierno nacional puede auspiciar obras de infraestructura en los municipios. Allí los «olavarrías» consiguieron algo que Kirchner no les suele conceder a los intendentes peronistas, que sean los municipios quienes adjudiquen las licitaciones. Como es sabido toda administración termina jugando su suerte en la relación con los proveedores. En el caso de las obras públicas se trata de poder controlar, más allá del origen de los fondos, a qué empresa se adjudican y quién liquida los certificados.

En las obras que el gobierno nacional paga en los municipios hay diferencias. Algunos intendentes peronistas del conurbano, coronados de fondos para obras, se quejan de que la Nación da los fondos pero se reserva la adjudicación final y el pago de los certificados. Algo que seguramente cambiará cuando finalice la puja entre kirchneristas y duhaldistas.

Como los intendentes radicales están fuera de esa puja, el gobierno les ha dado esa facultad de decidir quiénes los proveerán.

Cuando al final de la reunión ingresó Alberto Fernández, les preguntó qué iban a hacer en las elecciones, lo que le dio pie a Kirchner a hacerles la oferta que cree irresistible: «Me gustaría que se sumen a este movimiento de la nueva política que estoy tratando de llevar adelante».

Los «olavarrías» le explicaron que no están todos en la misma situación: algunos hace tiempo que navegan por sus distritos con éxito con partidos vecinales a los cuales la UCR se alía en frentes locales. Es el caso de Posse. En otros distritos los intendentes no quieren despegarse del sello UCR en las elecciones locales. Un tercer caso son los que ya se han jugado en favor de candidaturas disidentes como las de
Ricardo López Murphy (la mayoría) o Elisa Carrió (los menos).

• Promesa vaga

Kirchner escuchó la explicación e insistió en la oferta a sumarse; al salir le dejaron una vaga promesa de discutir el asunto en una próxima cumbre del sector.

Al Presidente le quedó la idea de que alguna porción de los «olavarrías» podría jugar junto al gobierno en las elecciones. Como el armado kirchnerista se hace de saldos y retazos no está mal. El grupo Olavarría, además, tiene la primicia de que
Cristina de Kirchner será la candidata a senadora nacional: se lo confesó el Presidente a la mesa chica de este sector hace tres meses cuando les hizo un primer tanteo para que adhirieran. La respuesta fue: «Vamos a ser oposición, sin salvajismo, pero por favor no salgan a la cacería de nuestra gente para que adhieran». Kirchner les ha cumplido al hacerles esta nueva oferta en grupo y no de a uno. En esa oportunidad, contó ayer a «Radio América», Eseverri, Kirchner les pidió apoyo «para la senaduría de su esposa en la provincia de Buenos Aires y para su proyecto político». « Solamente nos limitamos a oír. Debemos transmitir la posición del Presidente y decidirla en conjunto», confirmó el intendente de Olavarría.

En lo que sí fue claro Eseverri es en rechazar cualquier acuerdo con la cúpula de la UCR oficial. «El grupo que creemos es causante principal de la decadencia radical en la provincia cerró todas las puertas y no le interesó absolutamente nada de nosotros, en una disputa que desacreditó profundamente a la UCR. Hablo del grupo
Leopoldo Moreau y Federico Storani», remató.

«Nosotros hemos sobrevivido al desastre radical en la provincia y hay muchísimos dirigentes. El partido está gobernado por quienes perdieron elecciones permanentemente. La Plata -agregó- era una ciudad radical y se convirtió en peronista desde que se instala Storani;

Leopoldo (Moreau) no ganó nunca una elección, ni en internas y siempre tiene algún cargo.»
«La diferencia con ellos es que nosotros cada cuatro años reivindicamos nuestras funciones con el pueblo, dando examen», finalizó.

Dejá tu comentario

Te puede interesar