28 de junio 2005 - 00:00

No se puede recuperar el Senado del efecto Boggiano

Le costará al Senado reponerse esta semana de las secuelas que dejó el debate por la suspensión del juez Antonio Boggiano el miércoles pasado. Los cruces y peleas entre Cristina Fernández de Kirchner -que impulsó esa suspensión como presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales incluso en contra de la opinión de parte del gobierno de su marido- y senadores peronistas fue más allá de la discusión por el juicio político. La senadora por Santa Cruz, en su ímpetu por rechazar y minimizar los argumentos de la defensa, terminó tocando hilos sensibles de la interna peronista con algunos caciques provinciales. Se suma a esa irritación que el Senado se ha quedado sin temas de fondo que tratar. No se complica en realidad el panorama para el gobierno, que tiene como urgencia sólo la discusión del levantamiento del secreto bancario y bursátil en la ley contra el lavado de dinero, pero sumerge al Senado en una peligrosa parálisis teñida de rencores políticos.

Esa noche, Cristina Kirchner estaba especialmente indignada por lo que interpretó como una subestimación del intelecto de los senadores por parte de la defensa de Boggiano, al rechazar la imposición por parte de éstos de una «clase de derecho constitucional». Además, sabía que gran parte del PJ no apoyaría su postura de suspender a Boggiano sin goce de sueldo, algo que quedó confirmado cuando finalmente se votó permitiendo que siguiera cobrando su salario hasta la sentencia final.

La reacción de la senadora era notoria. Y Eduardo Menem -enemigo declarado desde que se lo quiso desplazar de Asuntos Constitucionales por haberse ido del bloque PJ- aprovechó el momento. Planteó el riojano que la cuestión de la suspensión de Boggiano -por razones meramente reglamentarias- debía ser analizada por la Comisión que preside C. Kirchner con más tiempo. La senadora por Santa Cruz negó esa posibilidad y aludió a medidas dilatorias para salvar al magistrado juzgado. Fue en ese momento cuando E. Menem le pidió una interrupción y se dio uno de los cruces más fuertes:

E. Menem: «He sido injuriado en esta Cámara y voy a defender mis fueros. La señora senadora, con esa característica permanente de agredirme y de agraviarme, ha manifestado que mi propuesta, hecha de buena fe y que acaba de ser ratificada por el senador Castillo, es una maniobra dilatoria. No se lo permito. No se lo permito porque yo no soy el que ' cajoneo' expedientes en la comisión que presido. Las propuestas que hago, las hago de buena fe».


A E. Menem
lo siguieron planteos de la puntana Liliana Negre de Alonso y de Jorge Yoma, todos en defensa de nivel demostrado por los abogados de Boggiano, aunque no estuvieran de acuerdo con apoyar la posición. En realidad, apuntaban directamente al estilo de la primera dama. Pero esas peleas en el recinto, de todas formas, no se pueden comparar en violencia con otro de los matchs más duros de la noche, cuando la que primera dama terminó haciéndose eco de una denuncia que golpeaba de lleno en el peronismo salteño de Juan Carlos Romero. Cristina Kirchner, como se dijo, estaba molesta porque el propio peronismo le imponía una suspensión más liviana a Boggiano: no quitarle el sueldo durante el resto del proceso.

Una de las que sostenían esa tesis era la salteña Sonia Escudero y hacia allí atacó C. Kirchner: «La señora senadora por Salta habló de lo resuelto por los conjueces en materia de suspensión con goce de haberes. Es cierto. En el caso del doctor Moliné O'Connor la Corte, con conjueces,resolvió que la suspensión debía ser con goce de haberes, porque si no se afectaba el derecho alimentario. Yo me reservo la opinión. Esta es una decisión que he consultado con el resto de los señores senadores y la mayoría quiere incluir esta cuestión», arrancó.

Pero no alcanzó con esa mención:

Fernández de Kirchner
: «Ahora bien, cuando escucho algunas intervenciones, parece que algunos representantes no fueran de provincias argentinas, sino de algún cantón de Suiza... Precisamente, hace unos días leía en un conocido matutino porteño -«Página 12"- un editorial del cronista parlamentario de este cuerpo, donde se hace referencia a la nueva Corte Suprema de Salta y se habla de la designación de una funcionaria, la doctora Ayala. Me voy a permitir leer, porque no quiero incurrir en errores. 'En Salta, el gobierno de Juan Carlos Romero propuso y consiguió, sin mayores costos políticos, el acuerdo para sentar en el máximo tribunal de Justicia a una jueza involucrada, en 1988, en un sonado affaire entre el ex diputado provincial Emilio Cantarero...'. ¿Se acuerdan de Cantarero, el de acá, el del Senado? Y sigue la nota: '...Ayala, por entonces secretaria letrada del titular de la Corte, apareció en escuchas telefónicas en las que los intereses de las empresas de la familia Romero, el poder político, y el Poder Judicial, se entrelazaban en una saga que demuestra que la realidad siempre es más cruda que el más inverosímil relato del realismo mágico. En aquel momento (María Rosa) Ayala (así se llamaba la funcionaria) fue suspendida y sumariada. A Cantarero se le pidió, sin éxito, el desafuero como legislador provincial'. A lo mejor, ¡cuántas cosas se hubieran podido evitar! Y según este artículo la funcionaria luego fue a Tierra del Fuego, ejerció como camarista y también fue procesada en dicha provincia por estar involucrada en un affaire de presuntos pedidos de coimas y sobornos. No me extenderé más con la nota. Pero después de estas cuestiones logró ser designada como jueza de la Corte Suprema de Salta, tal como menciona la crónica periodística que acabo de enunciar. Por eso hago referencia al tema de la coherencia...».

Pocos senadores podían creer que todo ese extenso relato contra un gobernador saliera directamente de boca de la primera dama en un acto de descarga de bronca contenida. Escudero no tardó un segundo en estallar:

Escudero
: «Pido la palabra para plantear una cuestión de privilegio». ( Fernández de Kirchner seguía hablando.)

Scioli
: «Le pide una interrupción la señora senadora Escudero».

Fernández de Kirchner
: «No le concedo la interrupción...»

Escudero
: «¡Pido la palabra para una cuestión de privilegio, señor presidente!» (Casi a los gritos.)

Scioli
: «Para una cuestión de privilegio, tiene la palabra la señora senadora Escudero».

Escudero
: «Creo que fundamenté mi posición con absoluto respeto, en igual sentido que muchos otros senadores. Pienso que siempre lo hice con absoluto respeto, y me parece que éste es un golpe muy bajo y absolutamente injusto a mi persona, a mi provincia, al gobierno de Salta y a la doctora Ayala. La doctora Ayala ganó dos concursos en el Consejo de la Magistratura, y tiene una trayectoria judicial impecable. Este involucramiento en un affaire que sucedió hace aproximadamente diecisiete años en mi provincia -durante otro gobierno y en otras circunstancias-, cuando ella era una «pinche» secretaria de Corte, es una absoluta injusticia. La doctora Ayala jamás ha sido procesada. Y no fue procesada en Tierra del Fuego cuando fue jueza de cámara. Tiene una trayectoria judicial extraordinaria y una capacidad muy grande. Ha sido el mejor promedio en la Universidad Católica de Salta, y le lleva treinta puntos de ventaja al segundo postulante en el concurso para el cargo de juez de Cámara Federal de Salta.

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