2 de diciembre 2002 - 00:00

Nueva acefalía ahora depende de los jueces

El gobierno espera a partir de hoy posibles demandas sobre la supuesta inconstitucionalidad de la nueva ley de acefalía, y hasta impugnaciones contra la candidatura de Carlos Menem. El régimen que se aprobó mantiene la actual línea de sucesión natural de primeros auxilios ante la dimisión de jefe de Estado y vice: presidente provisional del Senado, titular de Diputados y, en tercer orden, el de la Corte Suprema de Justicia que toman la silla hasta que haya un mandatario designado.

En un plazo de 48 horas, la Asamblea Legislativa está obligada a nombrar a quien completará el período inconcluso, por mayoría absoluta de los presentes o, si no se alcanza número, ballottage entre los 2 más votados. En caso de empate, define con segundo sufragio quien esté a cargo de la sesión.

Hasta ahora, el designado sólo podía surgir de un banco de suplentes animado por gobernadores y diputados y senadores nacionales. Ese fue uno de los obstáculos clave que apuntó a emparchar el proyecto votado en el Congreso sobre el cierre de las ordinarias.

• Quedó habilitado así el presidente electo el 27 de abril (o, en su defecto, en la segunda vuelta del 18 de mayo) a asumir el 25 de mayo, cuando se consume la renuncia de Eduardo Duhalde, y no provocar un supuesto vacío de poder. El actual designado, en cumplimiento del mandato que le dio la Asamblea Legislativa de enero, debía completar el período que dejó interrumpido Fernando de la Rúa y así emprender el camino de regreso de Olivos a Lomas de Zamora el 10 de diciembre de 2003. Pero resolvió irse antes y provocó una laguna.

Nueva designación

La nueva secuencia de vacancia que provocará el mismo designado al irse antes de tiempo -casi 7 meses o 199 días, si se prefiere-, el 25 de mayo, hubiera obligado a una nueva designación entre legisladores nacionales o mandatarios del interior, cuando ya existirá -se presume-un presidente elegido en las urnas.

Este paisaje -de no haberse modificado la ley-hubiera provocado el ridículo de que la Casa Rosada estuviera en manos de otro designado, habiendo ya un presidente a punto de asumir y con verdadero poder real. Pero con una demora hasta el 10 de diciembre. El sucesor de Duhalde, bajo los efectos de una Asamblea, hubiera estado prácticamente pintado, en un situación más que precaria. El electo también hubiera sufrido por esa dilación innecesaria. Y, sobre todo, el país hubiera navegado en aguas de incertidumbre.

• También se quiso enmendar otro conflicto legal. Aun cuando sea objetable en Tribunales, diputados y senadores procuraron desarticular el argumento de que Menem no podría volver a postularse porque no ha finalizado a esa fecha el mandato que le correspondía al delarruismo.

El interregno duhaldista -del 25 de mayo a diciembre de 2003- perjudicó al menemismo y colocó al riojano al borde de la proscripción establecida en el artículo 90 de la Constitución. Según esta cláusula, debe mediar un período completo a manos de otro primer mandatario para que Menem -o cualquier presidente ya reelecto y en su misma situaciónpueda volver a presentarse.

• La letra chica sancionada declara que, a los efectos constitucionales, no se considerará período el lapso que transcurrirá entre mayo y diciembre (o interregno duhaldista), no obstante que esos meses corresponderían a la función inconclusa de De la Rúa. Diputados y senadores dejaron por escrito que no será aplicable el artículo 90 en este supuesto, con lo cual pensaron dejar subsanado cualquier impedimento para el peronismo de Anillaco. Los jueces y ciertos abogados mediáticos puede que opinen lo contrario y no sólo impugnen la nominación menemista sino que también censuren por inconstitucional este proyecto.

• Según el punto de vista mayoritario, cambiar el sistema de acefalía resultaba urgente. Sin embargo, había otra alternativa: dejar inmaculada esta norma y reestablecer el 25 de mayo como fecha de asunción hasta el mismo día del 2007. Así las cosas no hubiera sido necesario apelar a una nueva designación y, simplemente, tomaría el bastón presidencial quien resultara consagrado por el voto popular en abril.

Acusación

Este criterio lo levantaban fuerzas heterogéneas: los menemistas, Jorge Yoma y hasta el tucumano Pablo Walter (Fuerza Republicana). Walter consideró que no había apuro en modificar el régimen de acefalía, acusó de inconstitucional la iniciativa y reivindicó que se podría haber incluido una exigencia para que el reemplazante nombrado por Asamblea estuviera obligado a llamar a comicios en un plazo de 60 días. «Se mantiene algo que no resiste la Argentina: una suerte de parlamentarismo de facto -como el que armaron el PJ y la UCR bonaerense (hoy esfumado)- que no otorga, precisamente, fortaleza al designado, a espaldas de la Constitución y del respaldo popular», insistió el delegado de Tucumán.

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