Los legisladores porteños aprobaron anoche el convenio que suscribieron Néstor Kirchner y Aníbal Ibarra para restituirle a la Ciudad de Buenos Aires el predio que ocupa la ESMA y hacer allí un «espacio para la Memoria y para la promoción de la Memoria». Se trata de unas 17 hectáreas sobre la avenida Del Libertador desde 8100 al 8400.
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Al estilo que practican, de pomposos debates, los diputados también se pusieron a discernir si en esas tierras se hará el mentado Museo de la Memoria ocupando todo el lugar o bien se destinaría para ello sólo una parte. La aprobación del documento tuvo los votos a favor de kirchneristas, ibarristas y hasta algunos macristas además de los bloques de la izquierda.
Para algunos legisladores, el debate consistía en una «aberración jurídica», ya que ese tipo de convenios del Gobierno porteño con el nacional deben homologarse o no, pero « decidir qué se hará es tema de otra ley». Kirchner e Ibarra, en marzo pasado, firmaron un acuerdo por el cual la Nación le devolvería el predio de ESMA a la Capital Federal y mudaría las escuelas que allí funcionan con el objeto de hacer el espacio «para la Memoria». Es que esos predios originalmente fueron de la Municipalidad de Buenos Aires y cedidos para que la Armada hiciera allí escuelas, pero si no funcionaran esos establecimientos, el lugar debía ser reintegrado.
La mayoría del macrismo (con partidos de centro y otros aliados) manifestó fuerte oposición al convenio, especialmente a que se concediera todo el lugar para un museo. Entre los opositores, Jorge Enríquez, por ejemplo propuso que se estableciera un «Museo de la Reconciliación». Ya antes de la sesión, ante las diferencias, el macrismo pidió que se postergara el debate. Se opuso el oficialismo (ibarristas, kirchneristas y aliados) y la izquierda, porque ya estaba programada la visita al recinto de Estela Carlotto, el grupo HIJOS y activistas de derechos humanos que ocuparon las galerías para presenciar la discusión.
El documento establece que se destinará todo el predio o una parte, pero una de las polémicas fue que en la homologación del documento no se puso ese detalle.
Entre los voceros de quienes vieron inconvenientes en la homologación del acuerdo, el macrista Martín Borrelli explicó que «el convenio no se puede aprobar tal como está. No hay ninguna asignación de partidas para el traslado de los institutos, no se ha contemplado delimitar el predio como el propio convenio lo establece, y así significa lisa y llanamente desalojar a los institutos militares y dedicar 17 hectáreas a un museo, la superficie más grande del mundo para ese fin», expresó el legislador.
En el dictamen, al parecer, no se tuvo en cuenta que el propio convenio dice «o la fracción que se delimite» del predio. De esa manera, manifestaban algunos en el recinto, quedaba otorgado todo el lugar para el museo, a pesar de que el mismo documento creó una comisión que integran Nación y Ciudad, para definir cómo se hará. De acuerdo con el documento, además, las escuelas de la Armada deberían estar desalojadas antes de fin de año.
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