28 de diciembre 2004 - 00:00

"Operación Casuarinas": Duhalde apunta a tres objetivos contra Solá

« Operación Casuarinas.». Así bautizaron en el duhaldismo ortodoxo al relanzamiento que está organizando Eduardo Duhalde para enfrentar a Felipe Solá en las próximas internas del distrito. El nombre de la maniobra deriva de la sede donde se la programa: la quinta Las Casuarinas, nueva propiedad de Duhalde en la localidad de Alejandro Korn (aunque los conocedores, que la llaman «la quinta de Arcuri», reclaman que está situada en San Vicente).

Hasta ese recreo se dirigen a diario, de a decenas, los dirigentes que adhieren a la jefatura del caudillo de Lomas de Zamora, desafiado por el gobernador de la provincia. A cada uno de los visitantes, la mayor parte convocados por el mismísimo Duhalde, se les pide la suscripción de un documento en el que aparecerán las firmas de los principales jefes de distrito.

La del ex presidente es una demostración de fuerza y, a la vez, algo así como una terapia ocupacional. Porque hay que sincerarse: la diplomacia sudamericana nunca fue una vocación evidente en Duhalde. Tampoco la vida en Montevideo, donde al parecer no le aceptarán la solicitud en el Golf Club de Carrasco, frente a su coqueto departamento. En cambio en la redacción de listas, organización de campañas, distribución de responsabilidades, manipulación de calendarios, Duhalde es como el pez en el agua. Un profesional.

Con el mapa de la provincia diagramado en la cabeza, el ex gobernador recita partidos y localidades de memoria. En rigor, sólo lo desvelan tres distritos, en los que Solá insinúa un predominio. Son La Plata, Merlo y, sobre todo, La Matanza. A reconstruir su fuerza en esas tres ciudades dedica Duhalde este fin de año:

En La Plata todo el programa está en manos de Alfredo Atanasof. El diputado y ex jefe de Gabinete se encargó de convocar a Pablo Bruera, el dirigente que enfrentó al intendente Julio Alak por fuera del PJ y quedó a una distancia de apenas 10.000 votos en la elección general. Bruera fue al frente de una alianza muy extensa, que hasta incluía nada menos que a la madre de Cristina Fernández de Kirchner, doña Ofelia.

Además de Bruera, Atanasof llamó a Carlos Martínez, diputado del barrio de Los Hornos, y a Carlos Cotini, representante de la capital de la provincia en la Legislatura provincial.

• Defensor

En Merlo, reino de Raúl Otacehé, el juego es distinto. Es cierto que hay un encargado de llevar adelante la defensa duhaldista: es Gerónimo Venegas, el titular del sindicato de trabajadores rurales, puntal principal de Duhalde para la organización de los congresos partidarios que terminaron facilitando la llegada de Kirchner al poder al inhibir la realización de las internas por la candidatura presidencial.

Sin embargo, Duhalde todavía cuenta con la esperanza de fisurar a Otacehé por su base, descontenta en algunos casos con el alineamiento del alcalde con el gobierno provincial. En Las Casuarinas está anotado el nombre de Ricardo «Lolo» Gómez, ex diputado nacional que estaría por recalar en el duhaldismo después de una aventura multicolor (pasó por el menemismo, el orteguismo, se acopló a Adolfo Rodríguez Saá y ahora pasa una hora al lado del intendente local).

Más allá de estas programaciones, hay un lugar al que Duhalde le dedica en estos días lo mejor de sus horas. Es La Matanza, desde donde el intendente Alberto Balestrini lo calificó de «señor feudal». Balestrini mantiene una alianza inestable con el piquetero Luis D'Elía. Entre ambos controlan 150.000 planes Jefas y Jefes de hogar, aunque no pueda asegurar la participación de todos esos beneficiarios en las internas partidarias.

Duhalde, dicen quienes lo frecuentan, está enardecido con Balestrini y quiere desafiarlo personalmente. Es decir, a través de su esposa Chiche, quien estaría preparando un desembarco en el distrito. Mientras tanto, en Las Casuarinas, microscopio en mano, los lugartenientes del caudillo de Lomas recorren el estado mayor de Balestrini.

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