7 de julio 2004 - 00:00

Ornitología

Ante el auditorio del teatro El Círculo de Rosario, Néstor Kirchner cruzó sus brazos, en la clásica postura del conde Drácula, y tronó: «Prefiero ser un pingüino que respira paz y vuela antes que un vampiro que les chupó la sangre a los argentinos, como los que se fueron».

En la sala, donde hacía las veces de anfitrión el gobernador Jorge Obeid y habita, según dicen, más de un murciélago, quedaron, sin embargo, flotando dos certezas: no todas las aves vuelan -los pingüinos-, así como tampoco todos los animales que tienen alas son pájaros; por ejemplo, el murciélago (vampiro), que es un mamífero. Algo que el Presidente debería saber distinguir, sobre todo en un escenario que será parte fundamental del III Congreso Internacional de la Lengua Española previsto para noviembre en Rosario con la presencia de presidentes de América latina y los reyes de España.

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