Eduardo Duhalde reactivó el lunes una vía de diálogo con Adolfo Rodríguez Saá. Lo hizo por intermedio del jefe de Merlo, Raúl Othacehé, que desde entonces ostenta un rótulo partidario cacofónico: duhaldoadolfista. Dos semanas atrás, Othacehé perdió con Melchor Posse en el tironeo por ser vice del sanluiseño. Después de esa derrota, inició un difícil retorno al duhaldismo que se allanó a medias el lunes en la residencia de Olivos.
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Allí, Duhalde le pidió que lleve a su gente al congreso de Obras Sanitarias. «Mi prioridad es el peronismo de Buenos Aires, que no quiero que se desintegre», dijo el Presidente y logró que Othacehé acreditara a los congresales de Merlo.
Pero, a su vez, Duhalde le sugirió que permaneciera en el armado del sanluiseño para convertirse en nexo entre «el Adolfo» y la Casa Rosada. El jefe de Merlo accedió y el martes a la mañana, se reunió en el Sheraton con el sanluiseño para blanquear ese esquema. «A mí no me parece lo correcto, pero hacé lo que te parezca», dijo, como toda respuesta, Rodríguez Saá.
Un rato antes, el intendente tanteó a su mesa chica sobre si era conveniente o no concurrir al congreso. Aunque hubo siete votos, incluido el de su esposa, la diputada Mónica Arnaldi, por no participar -también Enrique Salzman (Marcos Paz), Stella Giroldi (Campana), Juan Carlos Caló, Alfredo Antanuccio, Mónica Fernández y Alberto González (Las Heras)- y sólo cuatro por ir, se impuso el criterio del jefe y todos desfilaron hacia Obras.
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