El ministro alemán Frank Steinmeier aseguró ayer al gobierno argentino que su país facilitará las presentaciones.
Alemania calificó ayer, a través del ministro de Asuntos Exteriores, Frank Walter- Steinmeier, de «raro» y «extraño» el conflicto entre la Argentina y el Uruguay por las papeleras de Fray Bentos, pero le aseguró a Néstor Kirchner que este país se mantendrá prescindente del tema y que aceptará mantener la cuestión como un tema bilateral. Esta definición fue tomada como una buena noticia por el Poder Ejecutivo local, que espera ahora que el visitante ayude en una mejora de la imagen de la Argentina que tiene hoy en Europa, en el conflicto con el Uruguay por las plantas de celulosa en Fray Bentos.
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Steinmeier era especialmente esperado por el gobierno nacional, luego de la mala experiencia vivida hace diez días por la anulación de la escala local en la gira que hizo la ministra de Comercio Exterior de Finlandia, Paula Lehtomaki, debido al mal clima generado por el levantamiento de las fábricas de pasta celulosa. También cargaba la Argentina con las declaraciones del comisario europeo, el británico Peter Mandelson, que había defendido a Botnia y criticado la posición supuestamente «antiempresa» del gobierno local al buscar trabar créditos del Banco Mundial destinados a la compañía finlandesa. El funcionario alemán, enviado especial de la primera ministra Angela Merkel, tranquilizó al gobierno argentino al mostrar una posición mucho más amistosa, pero les recomendó igualmente a Kirchner y a sus ministros que defiendan más el Mercosur tal cual está, con los cuatro socios originales.
El gobierno esperaba así con ansiedad la llegada del enviado de Merkel a Buenos Aires. La información que había llegado al país desde Berlín antes del inicio de la gira era que el ministro visitante venía sin el tema papeleras en la agenda, pero dispuesto a conversar del tema objetivamente con los funcionarios locales. Entre el lunes y el martes, el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, pidió además expresamente al resto del gobierno que se reciba a Steinmeier con especial atención; dado que podría llevar la posición argentina a la UE luego de haberse conocido las posiciones de Lehtomaki y Mandelson. Ante esto, el gobierno nacional preparó un dispositivo que pocas veces se abre a un visitante extranjero, que incluyó el respeto a los horarios programados, toda una novedad para el Ejecutivo argentino.
Temprano, Steinmeier viajóhasta General Pacheco para visitar la planta de Volkswagen, con el presidente de la empresa en el país, Viktor Klima, como anfitrión. La elección no fue al azar. El austriaco tiene una muy buena relación con Kirchner y es además conocido del visitante, al compartir ambos funciones partidarias en la socialdemocracia europea cuando Klima era primer ministro de su país. Se trata entonces de alguien ideal para mostrar una imagen de la Argentina favorable a las inversiones y con crecimiento industrial, lejos de las vicisitudes de Botnia y sus denuncias.
Crítica
Luego Steinmeier volvió a la Capital Federal para hablar primero con el ministro de Planificación, Julio De Vido, y luego con Taiana, en reuniones privadas. Fue el primer momento donde habló de los temas que lo trajeron al país, además del capítulo papeleras. Más allá de las declaraciones diplomáticas de rigor, el alemán criticó la realidad del Mercosur y pidió una mayor voluntad integradora en el bloque. Para dejar claro que no se trata de una cuestión particular con la Argentina, aclaró que lo mismo fue planteado el martes en Santiago de Chile ante Michelle Bachelet y será llevado hoy a Brasilia en el encuentro que mantendrá con Luiz Inácio Lula da Silva.
Steinmeier protagonizó luego un almuerzo ante unos 50 empresarios en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, con un auditorio en el que estaban representantes de la mayoría de las empresas alemanas en la Argentina. Fue allí como describió al conflicto de las papeleras como «raro» y «extraño» y que, «personalmente, para saber de qué se trata el problema, necesito antes hacer algunas preguntas». Steinmeier se refería a si el conflicto obedece a causas políticas anteriores, si amerita una investigación y si las plantas «tendrán tecnología de punta o no». Taiana había ponderado a las empresas alemanas por estar lejos de «las inversiones especulativas».
Antes, ambos cancilleres habían hablado sobre el Mercosur. Para el alemán, la situación política actual es un problema para la UE, ya que recordó que se necesita un bloque sudamericano cerrado para poder seguir siendo atractivo para negociar acuerdos comerciales con Europa. Mencionó puntualmente que la crisis con el Uruguay por la permanencia de este país en el Mercosur «nos causa mucha preocupación», y que espera que sólo sea «una pausa en el proceso de integración».
Luego del almuerzo, el visitante tuvo dos reuniones: una con intelectuales argentinos y otra con representantes de la comunidad judía local. Finalmente, por la noche, fue recibido por un Kirchner tranquilo de tener un interlocutor europeo con una posición «amistosa» frente a la Argentina. El patagónico confirmó que viajará a Viena para la próxima cumbre de presidentes de América latina y la UE, donde además habrá una ronda de negociaciones divisoria de aguas entre ese bloque y el Mercosur.
Ambos hablaron también de la situación de Bolivia y de la decisión de nacionalizar los hidrocarburos.
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