Las «expectativas», como coincidentemente las identificaban ayer los funcionarios del gobierno, por momentos se tornaban exasperantes mientras se demoraba la confirmación de la renuncia al ballottage de la fórmula Carlos Menem-Juan Carlos Romero. Pero mientras Eduardo Duhalde permanecía en Olivos aguardando las novedades, el resto del elenco de gobierno evaluaba esa renuncia como una derrota para la dupla Néstor Kirchner-Daniel Scioli.
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«No es lo mismo ganar con 60 o 70 por ciento de los votos que haber quedado segundo con apenas 22», se lamentaba un alto funcionario, agregando que en esas condiciones « cualquier cuatro de copas se va a animar». Después de todo, acercó otro, «a partir de mañana (por hoy) se comienza a replantear todo». Para los más politizados, todo gira ahora en torno de lo que queda en juego. Y en esto computan las gobernaciones provinciales, las bancas en la Cámara de Diputados y sus futuros alineamientos, legislaturas provinciales, intendentes y concejales. Algo así como 21 elecciones más hasta fin de año.
Un tercero cercano al ministro del Interior, Jorge Matzkin, bromeaba diciendo que «ahora todos van a comenzar a descubrir que Matzkin es un pampeano bueno, rubio y de ojos celestes», aludiendo a quien puede abrir o cerrar la esclusa para la salida de fondos hacia las provincias.
•Sin comentarios
Para esa hora el ministro del Interior se vio forzado a salir a decir algo ante el reclamo de la prensa. Matzkin aseguró que «no deseo formular ningún comentario de carácter conjetural sobre cuestiones institucionales», al ser consultado sobre, a esa hora, la eventual decisión de Menem de renunciar a su candidatura presidencial.
Luego de firmar un convenio con el gobernador de La Rioja Angel Maza, Matzkin sostuvo que el Ministerio del Interior «no desea formular ningún comentario aunque obviamente no somos ingenuos y estamos observando» ese hecho político.
Simultáneamente y en el mismo lugar, el riojano Maza consideró «excelente» la eventual decisión de Menem de retirar su candidatura y sostuvo que es «una actitud de grandeza que la sociedad va a saber valorar muchísimo con el tiempo». El mandatario además de su encuentro con Matzkin, mantuvo otro con la ministra de Trabajo, Graciela Camaño, quien le explicó que «por un error administrativo» no se habían enviado los fondos de un programa de emergencia laboral para más de 700 beneficiarios, que a esa hora manifestaban enojados en la capital riojana.
En la Jefatura de Gabinete, que desde la gestión de Christian Colombo con Fernando de la Rúa está instalada en la Casa de Gobierno, también se escucharon ayer algunas reflexiones políticas. Fundamentalmente por los frentes de tormenta que deberá afrontar ahora el nuevo gobierno de Kirchner, incluyendo entre ellos a la Corte Suprema de Justicia; la recomposición de un justicialismo fracturado; la relación con la UCR y otros partidos, con el Senado; con la Cámara de Diputados y ante el sistema financiero y la confianza que merezca éste, entre otros conflictos en ciernes.
En Interior, alguno de los que pidió no ser identificado aludió que el trabajo de Kirchner debía ser en el futuro similar al practicado por Eduardo Duhalde con respecto a algunas figuras del gobierno que no pasan por ser duhaldistas, como el propio Matzkin, José Luis Gioja, Daniel Scioli y MiguelAngel Toma, entre ellos. Es decir ir asimilando a quienes hoy aparecen en distintas veredas para ampliar su base de sustentación política.
Oficialmente el jefe del Gabinete de ministros, Alfredo Atanasof, ante una pregunta puntual sobre la renuncia de Menem y Romero a sus candidaturas, afirmó que «tendríamos que lamentarlo. Creo que sería subestimar al electorado. Todos los argentinos sabemos que nadie se retira de una elección faltando pocos días si sabe que va a ganar», disparó el funcionario como si estuviera subido a una tribuna.
Acerca de las supuestas conversaciones informales entre duhaldistas y menemistas para tratar la definición final en cuanto a la presentación de Menem al ballottage, Atanasof contestó con una obviedad: que las desconocía. «Desconozco la existencia de estas reuniones o conversaciones» eludió, y tampoco quiso dar opinión en torno a la decisión que tomó el riojano. « No quiero hablar más de este tema. Nuestra opinión ya vale muy poco», concluyó con tono pesimista.
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