13 de abril 2007 - 00:00

Para rankear, kirchneristas hacen "corralitos" a Scioli

Daniel Scioliestuvo ayeren la ciudadde La Plata.Flanqueadopor el intendenteJulioAlak, visitó laUNLP, dondelo recibió elrector GustavoAspiazú.
Daniel Scioli estuvo ayer en la ciudad de La Plata. Flanqueado por el intendente Julio Alak, visitó la UNLP, donde lo recibió el rector Gustavo Aspiazú.
Recuperados del estruendo que implicó la aparición de Daniel Scioli, los clanes K que conviven en Buenos Aires se lanzaron a una disputa brutal por entornar al vice y convertirse en los lazarillos de quien aterrizaba casi en soledad a la jungla bonaerense.

En poco tiempo, Scioli les reveló -cordial y sin decir una sola palabra- que «surfearía» la interna pankirchnerista y que no se dejaría «capturar» por ninguna de las preexistentes bandas K. Fracasada «la teoría del cerco» con que fantaseó la mayoría, tuvieron que ensayar otra táctica.

Es el método que ahora abunda y consiste en mostrarle los dientes a Scioli sin dejar claro que si se trata de un gruñido o de una sonrisa. Más simple: hacer exposición de los «fierros» que tiene cada uno para alertarle al vice que los va a necesitar de su lado.

Con esa táctica del «corralito» en la que los diversos grupos kirchneristas parcelan la provincia y muestran su poder de fuego para presentarse como imprescindibles en el esquema Scioli que, suponen, llegará después de octubre.

Un caso testigo: en la Legislatura bonaerense, pejonistas y frentistas elaboran un pacto para mostrarse como los garantes de que el parlamento funcione. Podrán demostrarlo mientras dure Solá, pero el verdadero destinatario de ese pavoneo es, claro, Scioli.

El mensaje, codificado, es que el funcionamiento parlamentario lo garantizan los legisladores y no « intermediarios». Es decir, ni, por citar dos ejemplos, José María Díaz Bancalari, jefe del PJ ni el protokirchnerista Carlos «Cuto» Moreno portan la plena llave legislativa.

Más sutil, Julio Alak también vela su arsenal. Ayer, Scioli le dedicó tres horas al platense que lo paseó por la ciudad hasta terminar, cafeteando, en una cervecería histórica con Lito Cruz y doña Ofelia, madre de Cristina, a quien el alcalde le puso una custodia permanente.

Alak tiene cierta ascendencia sobre los miembros de la Junta Electoral, organismo que será el encargado de habilitar -al menos en la primera instanciala candidatura de Scioli, que la oposición impugna por lo que deberá atravesar más de una traba legal.

El platense jugó a ser vicegobernador, pero ahora tiene decidido competir, por quinta vez, por la intendencia. Sibila, Chiche Duhalde lo pronosticó cuando, hace años, en un rapto de furia, le gritó: «Vos vas a terminar siendo el Quindimil de La Plata».

  • Botín

    Entre un líbero como Pablo Bruera y un kirchnerista alicista como Carlos Castagnetto, Alak pulsea por un botín: que en La Plata no haya colectoras y la única lista del Frente para la Victoria, debajo de un Kirchner y Scioli, sea la que encabece él a nivel local.

    Con otras pretensiones, el Partido de la Victoria (PdV) que a nivel nacional preside Graciela Ocaña, también se esfuerza por aparecer en el radar de Scioli. Ayer, la franquicia bonaerense, estrenó local en la Capital, con Scioli y Ocaña como invitados top.

    Pero el show lo armó Aldo «Gaucho» San Pedro, antiguo kirchnerista, que derrapó en una intentona secesionista en el bloque de senadores. Aunque está lejos del romance político, San Pedro no vería mal que en la fórmula oficial la complete Ocaña.

    El metalúrgico de Bragado, ciudad donde podría competir por la intendencia, tiene, sin embargo, más sintonía con el dúo Morena-Dante Dovena, con quienes suele cenar. Dovena, a su vez, se mostrará hoy con Scioli en San Martín, donde se anota para ser alcalde.

    Ni la cofradía legislativa PJFpV ni Alak ni San Pedro ni Dovena son adelantados en ese juego. Los primeros en descifrar la melodía Scioli fueron Emilio Pérsico y Fernando «Chino» Navarro quienes, a fines de febrero, armaron un acto masivo en la cancha de Arsenal para cuadrar a su tropa.

    Sobreentendido: quien vio aquel tumulto comprobó que, quizá, no sea lo más recomendable ignorar al M-E a la hora de repartir los despachos del próximo gobierno.

    Otro que primereó fue Díaz Bancalari, quien el 5 de marzo recibió a Scioli durante una cumbre del PJ bonaerense donde, además, logró la única foto grande de la fusión con el kirchnerismo: en el escenario estaban «Cuto» Moreno, Alberto Balestrini y Sergio Massa.

    Un detalle: el peronismo ex duhaldista, que orbita en torno a Bancalari, el año pasado festejó como pocos la irrupción de Scioli. Ahora aquellos brindis no son tan efusivos como entonces.

    Mecánica distintiva usan otras grupos piqueteros. Barrios de Pie (BdP) se plantó en la trinchera de enfrente y resiste, acorazado, la postulación de Scioli. Lo mismo hace con Jorge Telerman en la Capital Federal. De tan autónomos, Humberto Tumini y Jorge Ceballos parecen enemigos.
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