31 de diciembre 2002 - 00:00

Paradoja: Congreso que eligió a Duhalde le restó luego apoyo

El gobierno de Eduardo Duhalde fue perdiendo fuerza en el Congreso desde enero hasta la fecha. Una paradoja tratándose de una administración de base parlamentaria. Salvo los presidentes del Senado y de Diputados, el flamante virtual vice de la Nación, José Luis Gioja, y el bonaerense Eduardo Camaño, más alguna excepción (el diputado José María Díaz Bancalari o la senadora Mabel Müller), el oficialismo y sus amigos abandonaron, de a poco, bancas clave en ambas cámaras y, si bien fueron reemplazados, los recién llegados no tuvieron el mismo brillo.

El último de los emigrados, Juan Carlos Maqueda, juró ayer como ministro de la Corte, tras haber renunciado el jueves a medianoche a la presidencia provisional del Senado. Históricamente ligado al PJ cordobés que lidera José Manuel de la Sota, al reemplazante de Gustavo Bossert en el máximo tribunal le tocó capitanear, nada menos, que la Asamblea Legislativa que designó a Duhalde a comienzos de año.

A continuación, administró con final feliz tumultuosas sesiones senatoriales en las que se derogó la convertibilidad (o, dicho con mayor crudeza, se devaluó el peso) y, más adelante, se anuló la polémica figura de Subversión Económica, iniciativas imprescindibles para el Ejecutivo en las conversaciones con el Fondo. También capeó el temporal cuando arreciaban sospechas sobre un presunto pedido de coimas de legisladores a banqueros que derivó en pases de factura de entrecasa. Fue un verdadero escándalo.

Lo único positivo, a ojos de la Casa Rosada, es que Gioja acaba de tomar la posta de Maqueda y le garantiza un recinto afín al oficialismo en el tramo final de su gestión. Sin embargo, el cambio del sanjuanino de la conducción del bloque a la de la Cámara dejó un tendal de enojados que presagian un replanteo del presidente provisional en la preparatoria que debería hacerse una semana antes del inicio de las ordinarias, el 1 de marzo. Con los delegados peronistas en la jerarquía en duda, podrían continuar como vices Raúl Baglini (UCR) y el popular neuquino Pedro Salvatori.

• Renuncia

A mediados del período que acaba de terminar, Raúl Alfonsín -principal aliado extramuros del duhaldismo-renunció al escaño por la minoría bonaerense, con la excusa de dedicarse a la política partidaria. El cacique de Chascomús hizo las valijas después de que trascendiera una supuesta operación para cajo-near la promoción de un juez. Alfonsín la desmintió, pero nunca se terminó de aclarar el episodio que incluyó una serie de fotografías comprometedoras en las cuales el ex presidente mostraba un papel contrario al magistrado en cuestión.

La saga de emigrados en la Cámara alta, hay que recordarlo, la encabezó el propio Duhalde, quien pasó de ser un senador más a convertirse en sustituto de Adolfo Rodríguez Saá y continuador del mandato inconcluso de Fernando de la Rúa. El lomense estuvo menos de un mes en el cuerpo, ya que inició formalmente funciones el 10 de diciembre, y el 2 de enero ya estaba dando el sí para convertirse en mandatario de la transición. En el ínterin y antes de que forzaran la renuncia de De la Rúa -la misma tarde del 20 de diciembre de 2001-, Alfonsín y Carlos Maestro alentaron la posibilidad de que el recién electo senador Duhalde se convirtiera en jefe de Gabinete de un eventual gobierno de salvación nacional. El peronista bonaerense se negó, a sabiendas de que el PJ ya preparaba un here-dero. Rodríguez Saá duró una semana, y Duhalde se terminó llevando un premio mayor.

Del Senado, el gobierno tomó prestados -sólo por unos meses-a Jorge Milton Capitanich (jefe de ministros, antes que Atanasof) y a Oscar Lamberto (secretario de Hacienda de Remes), quienes tomaron licencia para no perderse los conchavos legislativos.

En Diputados, la sangría fue mayor, sobre todo, en los bonaerenses, que fueron obligados a dimitir para no dar la imagen de que había un gobierno sin estabilidad. El gabinete duhaldista de enero mudó de poder del Estado, entre otros, a
Alfredo Atanasof (primero a Trabajo y luego a la Jefatura de Gabinete), José Pampuro (secretario privado y, más tarde, secretario general de la Presidencia), Carlos Soria (jefe de la SIDE), Jorge Remes Lenicov (ministro de Economía), Daniel Scioli (que venía de la gestión adolfista en Deporte y Turismo), y Graciela Camaño (suplantó a Atanasof en Trabajo, tras el acercamiento de Luis Barrionuevo a Olivos). Todos terminaron renunciando y vaciaron de duhaldistas de primer nivel la Cámara baja.

Para colmo, Humberto Roggero dejó ayer definitivamente el gerenciamiento del bloque de Diputados que quedó fracturado como consecuencia de la interna presidencial. Con unos 80 fieles a la Casa Rosada contra los 118 de comienzos de gestión, perdieron -de manera momentáneauna treintena de menemistas que hicieron rancho aparte (bloque Azul y Blanco) y un quinteto de adolfistas con bancada propia.

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