Se tensa otra paritaria testigo para el Gobierno

Política

El gremio aceitero reclama una suba inicial de 25% y las exportadoras evitan por ahora ofrecer ajuste alguno. Sumas fijas, la expectativa de los funcionarios.

La discusión salarial en la industria aceitera entró ayer en zona de conflicto y desembocó en un paro nacional que duró apenas dos horas por intervención del Ministerio de Trabajo, que frenó la medida por el dictado de una conciliación obligatoria. Fue un nuevo capítulo, el más dramático en lo que va del año, de una paritaria que reviste particular interés por estar centrada en la actividad exportadora por excelencia, del complejo sojero, y sobre todo en la que el Gobierno espera replicar su modelo de aumentos en sumas fijas al menos durante el primer semestre.

La medida de fuerza fue resuelta por la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines al cabo de una negociación que se extendió por dos meses sin haber alumbrado todavía, según el gremio, una propuesta concreta de aumento por parte de las empresas exportadoras. Se trata de un sector caracterizado por contar con salarios más altos que el promedio de la actividad privada, con un básico inicial de 55 mil pesos y un bono anual de $52 mil, y una dinámica de paritarias que en 2019 les garantizó una actualización en línea con la inflación, del 54 por ciento.

El equipo económico de Alberto Fernández espera del gremio aceitero una respuesta similar a la de la Asociación Bancaria, el sindicato pionero en aceptar un incremento salarial en suma fija en espejo con el decreto 14/2020 de ajuste de salarios para trabajadores del sector privado. Desde la organización que encabeza Daniel Yofra alegaron, sin embargo, no haber recibido un pedido puntual del Gobierno.

La paritaria del complejo industrial es otro ejemplo de la tensión que parece existir en las conducciones de los ministerios de Economía y Desarrollo Social de Daniel Arroyo con la jefatura de Trabajo de Claudio Moroni, que en sus negociaciones con el sindicalismo reivindica una aparente inexistencia de un criterio pautado. De esa fricción surgieron hasta ahora dos vertientes: los acuerdos en suma fija de los bancarios y los que se esperan de aceiteros y del gremio de Comercio, por un lado, y el sellado por los camioneros de Hugo Moyano con una suba de 26,5% por el primer semestre de este año.

Con su convenio salarial vencido el 31 de diciembre pasado, la federación aceitera arrancó sus tratativas con las cámaras patronales Ciara, Ciavec y Carbio con un reclamo de ajuste de 25% para llevar el básico salarial a 68.678 pesos con retroactividad al 1 de enero. En general las discusiones con las cámaras exportadoras tienen como horizonte de decisiones la época de cosecha entre marzo y abril en la que las compañías suelen extremar los esfuerzos por evitar cualquier parate en la actividad.

El paro nacional de ayer comenzó a las 14 y duró apenas dos horas luego de que la cartera laboral dictara la conciliación obligatoria por un plazo de 15 días hábiles. Apenas fue declarada la huelga hubo inquietud en todas las exportadoras por la eventual paralización de los embarques pendientes tras el feriado extra largo de carnaval.

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