Pedirán amparo a La Haya para que paralicen las papeleras
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Los senadores Carlos Reutemann y Rodolfo Terragno, junto al canciller Jorge Taiana, durante la exposición del ministro.
Fue ayer el día final de análisis en el Congreso de la crisis diplomática por las plantas de celulosa. Tanto senadores como diputados escucharon los últimos informes de Taiana, del gobernador Jorge Busti y de ambientalistas de Gualeguaychú, antes de emitir los dictámenes de los dos proyectos de declaración con los que apoyarán políticamente la decisión del gobierno de elevar la causa a La Haya.
De todo ese proceso, lo más destacado del día fue la segunda presentación de Taiana ante los legisladores, esta vez en la comisión de Relaciones Exteriores del Senado, que preside Carlos Reutemann y donde Rodolfo Terragno, uno de los mayores críticos del accionar diplomático del gobierno, es vicepresidente.
Fue en ese ámbito que Taiana explicó la decisión que, obviamente, el gobierno no había tomado cuando el canciller les habló a los diputados 48 horas antes: «en caso de ser necesario le pediremos a la Corte Internacional de La Haya que dicte una medida provisional para que se suspenda la construcción de las dos papeleras», dijo.
Con el mismo tono duro que utilizó esta semana, pero sin repetir explicaciones -adelantó que sólo resumiría los argumentos lanzados en Diputados- argumentó que el pedido a la Corte de La Haya está sustentado en el sostenido «incumplimiento uruguayo de los mecanismos de consulta previa» que prevé el tratado bilateral para preservar la calidad ambiental del río Uruguay.
Repitió entonces todas las instancias de diálogo y negociación encaradas por el gobierno argentino a través de la Cancillería, desde 2003 hasta el 31 de enero último, y marcó cada uno de los incumplimientos, primero del gobierno de Jorge Batlle y luego del de Tabaré Vázquez.
La reunión comenzó a las 9.40 y se prolongó hasta las 12.20. En el estrado del Salón Illia, junto a Taiana, durante ese tiempo aparecieron Reutemann, Terragno, Miguel Pichetto y el mismo equipo de la Cancillería que lo había acompañado en Diputados.
• Sin alternativas
Entre las definiciones, el canciller desechó cualquier posibilidad de recurrir a dirimir el conflicto ante un tribunal del Mercosur simplemente porque el bloque no tiene mecanismos de ese tipo y porque el tratado del río Uruguay prevé específicamente a la Corte de La Haya como ámbito para la solución de controversias. Fue cuando el salteño Ricardo Gómez Diez, del Partido Renovador de Salta, le preguntó por vías alternativas.
Pero hubo una clara admisión de Taiana ante un comentario de Terragno sobre la posibilidad de agotar otras vías de negociación, aunque con una condición básica: «Siempre hay tiempo para negociaciones directas y a cualquier posibilidad de diálogo que tenga por fin detener la construcción de la obra. Claro que siempre hay que hacer un esfuerzo más y el gobierno nacional está dispuesto. Por eso el pedido es por si hay necesidad. Pero tener el apoyo del Parlamento es importante», aclaró aunque luego insistió con la posición dura: «Nuestra voluntad de diálogo tiene un límite. Ese límite nos obliga a presentar el caso ante La Haya».




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