Pelea Cavallo-Ruckauf postergó apoyo del PJ
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Esto no está previsto en el documento del pacto entregado ayer, que sólo signarán el Presidente, los 23 gobernadores y el jefe de Gobierno de la Ciudad.
Sin embargo, la reunión con los peronistas tuvo un bache cuando se enfrentaron Carlos Ruckauf con Domingo Cavallo, (ver nota vincualda).
Casi se repitió la escena del viernes pasado en Olivos, cuando con la iracundia que lo caracteriza en cuanto se ve acorralado, Cavallo les imputó a las provincias -estaban presentes en la Quinta sólo las gobernadas por el peronismo-, haber provocado el pavoroso déficit fiscal que agobia al país. Tan virulento resultó el ataque que, cuando Cavallo se tuvo que ir para asistir a la boda de su hija, Fernando de la Rúa le preguntó si tenía que decir algo más, y agregó mordaz: «... y no diga algo que nos complique este encuentro».
Colombo, Mestre, Cavallo y Marx, anfitriones de la nueva ronda de conversaciones con los gobernadores peronistas, en el 9° piso de la Jefatura de Gabinete (en la ex Somisa), quedaron sorprendidos por la reacción del gobernador de Buenos Aires -la provincia con mayores dificultades financieras-, que dejó a la reunión en un clima que no era el que habían pretendido cultivar los anfitriones.
Después de todo habían pactado encontrarse para tratar de acordar, no de pelearse. Tan contrariados quedaron los invitados que les dio pie para no concurrir anoche a Olivos y aparecer en la foto apoyando, algo que harán hoy a partir de las 10 de la mañana.
En los sillones permanecieron sentados ayer los mandatarios de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá; de Misiones, Carlos Rovira; de Santa Cruz, Néstor Kirchner; de Jujuy, Eduardo Fellner; de La Rioja, Angel Maza; y el coordinador del Frente Federal Solidario, el diputado nacional misionero Ramón Puerta. Más tarde todos terminarían a pasos de allí, alojados en el hotel Intercontinental. Finalmente se acordó que el apoyo será anunciado hoy, después de una reunión que tendrán los peronistas en el Consejo Federal de Inversiones (CFI).
La discusión entre la plana mayor del Presidente -que había tenido otra al mediodía con mandatarios aliancistas a la que faltó el chaqueño Angel Rozas, vicepresidente del comité nacional de la UCR y en la que los presentes se comprometieron a dar apoyo- y los gobernadores peronistas giró, entre otros temas, en torno al pedido de estos para que se eleve el monto mínimo de las jubilaciones sobre las que se aplicará el ajuste (más de $ 500).
Que quedó anoche condicionado. Del lado de la dupla Cavallo-Marx la contrapropuesta era, aceptando esa proposición, que en el Congreso le aprueben al gobierno una ley cuyo proyecto aún no fue presentado. Se trata del tema del IVA percibido y devengado y cómo afecta esto al crédito fiscal (Punto 5 del Pacto de la Independencia). Lo mismo que el punto 12 -que agregó Cavallo de puño y letra-, a propuesta de los gobernadores del PJ, según el cual se incorporará al Fondo Fiduciario del Desarrollo Provincial hasta $ 1.000 millones «de anticipo del Impuesto a las Ganancias para ayudar a las Provincias a implementar sus respectivos ajustes sin dejar de atender las urgencias sociales de la hora». Es decir que hoy habrá una declaración de apoyo de los mandatarios peronistas, previas algunas concesiones.
Pareció ser el puntano Rodríguez Saá el encargado de dar la cara ante la prensa, donde lo primero que hizo al salir fue minimizar el incidente entre Cavallo y Ruckauf, atribuyéndolo «a temas del pasado».
Gobernador de una provincia que asegura que no tiene mayores problemas para financiar su presupuesto, Rodríguez Saá afirmó que «le toca al gobierno definir cómo hará éste ajuste». Agregó que «nosotros estamos de acuerdo en el déficit fiscal cero; el tema es el cómo; son decisiones que tiene que tomar el Presidente. Nosotros, los gobernadores peronistas, haremos una oposición constructiva, no destructiva». Afirmó el puntano que «no estamos para poner piedras en el camino; estamos dialogando».
Pocos minutos más tarde apareció el santacruceño Kirchner, quien usando argumentos de oposición, pero con una fuerza de choque menor a la que empleaba en tiempos de Carlos Menem, señaló que «los ajustes pueden servir, pero hay que ver sobre qué espaldas recaen».
Aludía así a una de las propuestas hechas al gobierno, en el sentido de elevar a $ 500 el piso de las jubilaciones sobre las que operará el ajuste. Que contiene el punto 3 -condicionándolo a la adhesión al ajuste de los poderes Legislativo y Judicial-, del Pacto de la Independencia entregado ayer por el gobierno a todos los gobernadores.



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