17 de diciembre 2004 - 00:00

Pelea en el gobierno por la aprisionada médica cubana

La indefinición del gobierno en su política hacia la dictadura de Castro ya derivó en un cortocircuito dentro del propio gabinete de Kirchner. Ofrecimientos y amenazas de renuncia se sucedieron ayer en la Cancillería mientras pujaban Rafael Bielsa y Oscar Parrilli, uno por dar refugio a la disidente y otro por impedir su presencia en la embajada en La Habana, adonde había acudido por ayuda. Por estas mismas indefiniciones, la mujer decidió irse ella misma de la sede diplomática al tiempo que su familia ya desconfía de la voluntad de Kirchner de ampararla. Es que desde la Argentina se resolvió llamarla "huésped" para evitar el mote de " refugiada" en la espera de una solución diplomática. Ahora, la situación es más riesgosa para la médica, ya que se encuentra amenazada en la isla y sin protección.

La médica cubana Hilda Molina, y su madre, se encuentran refugiadas en la embajada argentina en La Habana, esperando que se les conceda la condición de asiladas políticas.
La médica cubana Hilda Molina, y su madre, se encuentran refugiadas en la embajada argentina en La Habana, esperando que se les conceda la condición de "asiladas políticas".
La médica cubana disidente Hilda Molina abandonó anoche la sede de la embajada argentina en Cuba luego de que el gobierno argentino le comunicase el compromiso de seguir ayudándola para poder reencontrarse con su familia en Buenos Aires.

Así lo confirmó la propia Molina al programa «El juego limpio», quien aseguró que «no se me cruzó en ningún momento por la cabeza» pedir el asilo político a las autoridades argentinas. Esa decisión, sin embargo, no solucionó el conflicto: Molina sigue en la isla bajo amenazas de represalia por su decisión de refugiarse en la embajada argentina.

El mensaje del gobierno argentino se lo transmitió el embajador Alfredo Forti, destinado en Honduras pero desplazado a La Habana para reemplazar al titular Raúl Taleb, hasta anoche en Buenos Aires.

El pedido de la médica de permanecer refugiada en la embajada argentina en La Habana puso ayer al gobierno al borde de una crisis de gabinete que se resolverá hoy con el regreso al país del Rafael Bielsa. Anoche, el canciller mantuvo una reunión en la ciudad de Ouro Preto (Brasil) con Néstor Kirchner, en la cual discutieron también las diferencias dentro del gobierno sobre el tema que redundaban a esa hora en dos hechos: 1) la amenaza de renuncia del embajador argentino en Cuba Raúl Taleb; 2) la amenaza de despido del funcionario que autorizó el ingreso de la médica a la legación argentina, que no fue Taleb (desde hace una semana en Buenos Aires; lo reemplaza en La Habana su colega en Honduras,-desplazado a esa ciudad, el embajador Alfredo Waldo Forti), sino un hombre del staff de Bielsa que, según se decía anoche, regresa de Ouro Preto con la cabeza bajo el brazo.

Era el encargado además de las negociaciones discretas con Cuba para que ese país cumpliera con la promesa de dejar salir a la médica de la isla. Se les adelantó anoche la secretaria de Derechos Humanos de la Cancillería, la abogada Alicia Oliveira, que se declaró «cansada» del cargo.

La aparición el miércoles de la médica Molina en las oficinas de la representación argentina-desnudó las contradicciones del gobierno en el manejo de las relaciones con la dictadura de Fidel Castro que separaron las opiniones de una manera anoche casi insostenible.

• Terapia telefónica

Por un lado, el secretario de la presidencia, Oscar Parrilli, transmitió la orden al embajador argentino en ese país de impedir la presencia de la disidente cubana del edificio de la embajada por el medio que fuera necesario.

Por el otro,
Bielsa desde Ouro Preto le indicó al mismo Taleb, que permanece en Buenos Aires a la espera de órdenes más claras, que le concediese refugio a la médica que reclama salir de su país para visitar a su hijo y nietos que viven en Buenos Aires.

El embajador, un político entrerriano que responde al gobernador
Jorge Busti, se encerró ayer en la habitación que ocupa en el hotel Presidente de la Capital Federal y manifestó su intención de renunciar al cargo.

Mortificado por ser terreno de una pelea desigual entre dos posiciones -la de la Casa de Gobierno y la del canciller-el funcionario accedió al pedido de Bielsa de no tomar ninguna decisión y esperar a que hoy los dos gobiernos hagan lo posible para disminuir la envergadura del incidente y mantener el tema dentro del debate humanitario y no político. Es obligación del país por haber dos nietos de la médica que son argentinos y esperan protección.

El embajador fue sometido a varias horas de terapia telefónica con el jefe de asesores de Bielsa,
Eduardo Valdés --también ayer en Ouro Preto-, quien se ocupó de dibujar la fórmula por la cual ayer la Argentina terminó acogiendo a la médica en la embajada: será hasta nuevo aviso «huésped» del país.

Que se hable de «huésped» y no de «asilado» da tiempo para que se tramite alguna solución entre hoy y mañana que permita llegar a la verdadera solución, que la médica Molina salga de Cuba como es su deseo.

La refugiada ayuda a esa salida negando que piense pedir asilo político a la Argentina, algo que hubiera complicado al gobierno a un extremo insoportablepor un cruce de factores contradictorios:

• El gobierno está forzado a mantener el conflicto en el terreno humanitario porque tiene una promesa de La Habana de que en algún momento la dejará salir del país a
Molina. Bielsa escuchó ese compromiso de boca del canciller Felipe Pérez Roque en una cumbre de Guadalajara (México), con varios testigos, entre ellos un legislador peronista que se lo contó al diputado Federico Pinero, quien lo hizo público anoche en el Congreso.

• Cuba no cumple con la promesa y con eso compromete el viaje de Néstor y Cristina Kirchner a ese país, ya que condicionaron cualquier visita a que la médica fuera liberada
. Esa es la razón por la cual hasta ahora Kirchner y Castro han mantenido ahora en el nivel de las cartas personales, como dos príncipes de antaño y cuidándose de trasladar la querella en el nivel político, adonde no tienen otro remedio que pelearse.

• Si el refugio de
Molina en la embajada fuera un «asilo», la Argentina no tendría más remedio que concederlo, con lo cual admitiría que en Cuba hay violación de derechos humanos, algo sobre lo cual esta administración se «abstiene» de admitir en los foros internacionales. El canciller Bielsa, a poco de asumir y con la fiebre de los debutantes, dijo que no le constaban esas violaciones y que necesitaba, como abogado que es, pruebas. Ahora las tendría.

• La situación la mantuvieron ayer en silencio en la Cancillería argentina por varias razones. Primero, levanta un perfil de conflicto a la Argentina cuando está a punto de ocupar --aunque sea para un breve sketch-el centro del escenario como presidente del Consejo de Seguridad de la ONU. En las minutas que ha recogido en el último mes Bielsa para preparar el desempeño de ese cargo que hará durante el mes de enero no figura la conveniencia de crearse un problema con Cuba.
Ese país en estos días hace un descomunal alarde de fuerza militar movilizando a casi toda su población en unas maniobras de defensa de la isla ante una eventual invasión, por cierto que de los Estados Unidos.

• Hay otras razones para ese silencio en la Cancillería: la casa ayer estaba a cargo del secretario de Culto, Guillermo Oliveri. Bielsa y su jefe de asesores Valdés, y los secretarios Eduardo Sigal y Darío Alessandro estaban en Brasil. El vicecanciller Jorge Taiana estaba internado en una clínica y cualquier resolución debieron consultarla los diplomáticos de la línea del ministerio con el canciller que estaba por la tarde de viaje entre Francfort-San Pablo y Ouro Preto.

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