Peronismo en el Congreso se divide antes de octubre
El horizonte de un partido peronista con dos bloques en Diputados estuvo ayer más cercano. Ninguno de los dos grupos -kirchneristas y duhaldistaslo quiere reconocer en público, pero ambos coinciden en la voluntad de armar bancada propia cuanto antes. Tras la salida de José María Díaz Bancalari de la jefatura, las opciones de unos y otros son rechazadas por el contrario. La salida deberá decidirse el martes, cuando se reúna la mesa de conducción. Para los primeros días de la semana que viene, además, el duhaldismo espera una nueva embestida kirchnerista: la intervención judicial del PJ nacional promovida por el gobierno a través de María Servini de Cubría. El duhaldismo teme que a esa intervención siga la del distrito Buenos Aires con la intención de desplazar la conducción de Díaz Bancalari y entorpecerle a Eduardo Duhalde la negociación de alianzas electorales que cierra el 23 de agosto.
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Un helicóptero de la Policía Federal aterrizó ayer frente al Congreso en plena avenida Entre Ríos para evacuar a un custodio de Daniel Scioli que tuvo un accidente cardíaco. El público protestó inicialmente porque creía que se trataba de un privilegio a legisladores.
Con todo esa conformación que hoy comanda un bloque de 129 miembros la relación de fuerzas queda: nueve para el duhaldismo y siete para el kirchnerismo, más un lugar libre que podría ir a un independiente.
Esta es la conformación que aceptan los seguidores de Eduardo Duhalde y no el triunvirato que propone el kirchnerismo. Pero esa posición tiene otros apoyos extra-bonaerenses: «Si insisten con esos cuatro nombres que aparecen el bloque se rompe. Si hay una solución distinta de la natural, es decir que siga la sucesión, bien. Lo otro es un golpe de Estado y hay dos bloques», definió un santafesino. Así las cosas, el duhaldismo decidió no moverse de su lugar: «La verdad es que la idea de la mayoría es que quede el bloque como está. Sería la forma menos dolorosa para el duhaldismo, más allá de que no tengamos ya una gran mayoría, se certifica así el hecho de que Díaz Bancalari está de licencia», decía un duhaldista con supuesta inocencia.
• Ayer, el kirchnerismo debatía cómo romper ese esquema. Varizat y Marconato -el primer santafesino K-se reunieron en el bar Casablanca frente al Congreso que fue tomado como búnker del oficialismo, un territorio que solía utilizar el menemismo cuando confabulaba en sus mejores momentos de poder.
• Primera pulseada
El kirchnerismo sabe que muchos duhaldistas no están con ánimos para armar guerra. El martes habrá una reunión de mesa donde se verá la primera pulseada por la sucesión de Díaz Bancalari, pero incluso allí estarán presentes muchos diputados con mandato que vence el 10 de diciembre y que no han conseguido la reelección. A ésos será difícil convencerlos de entrar en una pelea de lleno y complicarles la vida en los pocos meses que les queda para disfrutar una banca.
La posición del kirchnerismo es distinta: creen tener todo para ganar y, como mínimo, dos años más de poder en el Ejecutivo, lo que les da aire para soñar con el control total del Congreso. Y a pesar de que siguen insistiendo con la idea de imponerle al duhaldismo un triunvirato o cuarteto donde sólo Urtubey aparecería como amigable con el duhaldismo -se dijo hace días que el resto sería Jorge Argüello, y cada vez más influyente Osvaldo Nemirovsci-, algunos prefieren romper y hacer su camino y a otros los seduce la idea de tener un bloque grande.
De hecho Nemirovsci ya puso una condición: «Hay que convocar al bloque y proponer una nueva conducción que tiene que tener ciertas condiciones como la de estar alineados en términos de coincidencia con el proyecto del presidente Kirchner. La realidad es que nosotros tenemos 65 diputados y el bloque tiene 129 en total, pero eso no quiere decir que los restantes legisladores acompañen al duhaldismo.Yo diría que la relación de fuerzas hoy indica que hay entre 65 y 70 diputados que consolidan este bloque de adhesión al presidente Kirchner-. El duhaldismo duro también prefiere romper y tener libertad de acción, pero también quiere seguir perteneciendo a un «bloque grande». Esa pasión de ambos grupos tiene su correlato en cuestiones más mundanas. El bloque PJ tiene una inagotable posibilidad de nombrar cargos, una estructura política y administrativa enorme y el manejo de $ 130.000 mensuales que la Cámara le entrega -el resto de los bloques recibe menospara gastos de la bancada.
Muchos diputados de esos fondos no ven un peso, a otros se les reparte -corresponderían $ 1.000 por legislador-, pero lo cierto es que esa caja se ha vuelto legendaria en las apetencias de quienes la han manejado o pretenden hacerlo.




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