Peronismo en el Congreso se divide antes de octubre

Política

El horizonte de un partido peronista con dos bloques en Diputados estuvo ayer más cercano. Ninguno de los dos grupos -kirchneristas y duhaldistaslo quiere reconocer en público, pero ambos coinciden en la voluntad de armar bancada propia cuanto antes. Tras la salida de José María Díaz Bancalari de la jefatura, las opciones de unos y otros son rechazadas por el contrario. La salida deberá decidirse el martes, cuando se reúna la mesa de conducción. Para los primeros días de la semana que viene, además, el duhaldismo espera una nueva embestida kirchnerista: la intervención judicial del PJ nacional promovida por el gobierno a través de María Servini de Cubría. El duhaldismo teme que a esa intervención siga la del distrito Buenos Aires con la intención de desplazar la conducción de Díaz Bancalari y entorpecerle a Eduardo Duhalde la negociación de alianzas electorales que cierra el 23 de agosto.

Buena parte del kirchnerismo y del duhaldismo de Diputados coincidía ayer curiosamente en un punto: lo mejor para sus intereses sería una división del bloque peronista, sin meditar el oficialismo K que eso implicaría la imposibilidad para Néstor Kirchner de obtener alguna ley del Congreso hasta el 10 de diciembre. ¿En qué basan ambos grupos esta teoría? Para algunos kirchneristas es imposible convivir dentro del bloque con el duhaldismo por diferencia de criterios y por impedir eso que se conforme el «gran bloque K» incorporando a lo que queda de transversales como Miguel Bonasso, diputados que por otra parte no podrían convivir un minuto en el mismo salón que un duhaldista. De esa forma se quedarían con un bloque más chico pero encolumnado en un verticalismo absoluto con la Casa de Gobierno.

Los bonaerenses, por su parte, se manifiestan -en privado, porque siguen con la consigna de no contestar agravios-hartos de tener que lidiar con el grupo de los diputados K. Tienen la convicción de haber salvado todas las votaciones cuando Kirchner pidió leyes complejas, incluso con la ausencia de muchos que militan en las filas del ultrakirchnerismo. Si rompen, podrían sumar a ese nuevo bloque a «los peronistas que se fueron del bloque PJ cuando llegaron los que no son peronistas», como definió Cristian Ritondo, en referencia al arribo a la bancada de justicialistas de dudoso pelaje que entraron en pleno desembarco de pingüinos en el Congreso. De ser así, se concretaría el reingreso a ese bloque --imposible que fuera a una bancada PJ unida-del menemismo que se fue y de adolfistas.

Pero la situación no es tan simple y existen motivos más concretos para que siga habiendo intentos hasta último momento -el próximo martes-para evitar una ruptura.

• Ayer, el duhaldismo volvió a reclamar mantener una posición «sensata» de acuerdo con su definición. Esto implica mantener la sucesión natural tras el pedido de licencia de
José María Díaz Bancalari a la jefaturadel bloque y a la banca. Eso implica que asuma en línea la actual conducción que el duhaldismo considera equilibrada. De hecho, de incorporar a alguien proponen que sea a un independiente como, por ejemplo, Ritondo.

Esa conducción estaría liderada por el vicepresidente primero, el pampeano
Manuel Baladrón -potable para el duhaldismoy lo siguen como vicepresidentes el cordobés Carlos Caserio, el santafesino Julio Gutiérrez, el correntino Rubén Pruyas y el santacruceño Daniel Varizat. Es decir: una relación de 4 a 1 a favor del kirchnerismo.

El duhaldismo lo acepta porque se balancea con el resto de la mesa de conducción del PJ:
Juan Carlos Correa -bonaerense-, Hugo Cetour -Entre Ríos-, Gustavo Ferri --bonaerense y yerno de los Duhalde-, Fernando Salim -santiagueño y secretario administrativo del bloque-, Daniel Gallo -fueguino-, Juan Manuel Irrazábal --misionero, Graciela Camaño -bonaerense-, Roque Alvarez -tucumano y de licencia-, Jorge Daud -entrerriano-, Norma Pilati -mendocina-, Domingo Vitale -bonaerense-, Carlos Snopek -jujeño-y Juan Manuel Urtubey -salteño-.

Con todo esa conformación que hoy comanda un bloque de 129 miembros la relación de fuerzas queda: nueve para el duhaldismo y siete para el kirchnerismo, más un lugar libre que podría ir a un independiente.

Esta es la conformación que aceptan los seguidores de
Eduardo Duhalde y no el triunvirato que propone el kirchnerismo. Pero esa posición tiene otros apoyos extra-bonaerenses: «Si insisten con esos cuatro nombres que aparecen el bloque se rompe. Si hay una solución distinta de la natural, es decir que siga la sucesión, bien. Lo otro es un golpe de Estado y hay dos bloques», definió un santafesino. Así las cosas, el duhaldismo decidió no moverse de su lugar: «La verdad es que la idea de la mayoría es que quede el bloque como está. Sería la forma menos dolorosa para el duhaldismo, más allá de que no tengamos ya una gran mayoría, se certifica así el hecho de que Díaz Bancalari está de licencia», decía un duhaldista con supuesta inocencia.

• Ayer, el kirchnerismo debatía cómo romper ese esquema.
Varizat y Marconato -el primer santafesino K-se reunieron en el bar Casablanca frente al Congreso que fue tomado como búnker del oficialismo, un territorio que solía utilizar el menemismo cuando confabulaba en sus mejores momentos de poder.

• Primera pulseada

El kirchnerismo sabe que muchos duhaldistas no están con ánimos para armar guerra. El martes habrá una reunión de mesa donde se verá la primera pulseada por la sucesión de Díaz Bancalari, pero incluso allí estarán presentes muchos diputados con mandato que vence el 10 de diciembre y que no han conseguido la reelección. A ésos será difícil convencerlos de entrar en una pelea de lleno y complicarles la vida en los pocos meses que les queda para disfrutar una banca.

La posición del kirchnerismo es distinta: creen tener todo para ganar y, como mínimo, dos años más de poder en el Ejecutivo, lo que les da aire para soñar con el control total del Congreso. Y a pesar de que siguen insistiendo con la idea de imponerle al duhaldismo un triunvirato o cuarteto donde sólo
Urtubey aparecería como amigable con el duhaldismo -se dijo hace días que el resto sería Jorge Argüello, y cada vez más influyente Osvaldo Nemirovsci-, algunos prefieren romper y hacer su camino y a otros los seduce la idea de tener un bloque grande.

De hecho
Nemirovsci ya puso una condición: «Hay que convocar al bloque y proponer una nueva conducción que tiene que tener ciertas condiciones como la de estar alineados en términos de coincidencia con el proyecto del presidente Kirchner. La realidad es que nosotros tenemos 65 diputados y el bloque tiene 129 en total, pero eso no quiere decir que los restantes legisladores acompañen al duhaldismo.Yo diría que la relación de fuerzas hoy indica que hay entre 65 y 70 diputados que consolidan este bloque de adhesión al presidente Kirchner-. El duhaldismo duro también prefiere romper y tener libertad de acción, pero también quiere seguir perteneciendo a un «bloque grande». Esa pasión de ambos grupos tiene su correlato en cuestiones más mundanas. El bloque PJ tiene una inagotable posibilidad de nombrar cargos, una estructura política y administrativa enorme y el manejo de $ 130.000 mensuales que la Cámara le entrega -el resto de los bloques recibe menospara gastos de la bancada.

Muchos diputados de esos fondos no ven un peso, a otros se les reparte -corresponderían $ 1.000 por legislador-, pero lo cierto es que esa caja se ha vuelto legendaria en las apetencias de quienes la han manejado o pretenden hacerlo.

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