26 de octubre 2005 - 00:00

Peronismo no habla de ruptura en el Congreso

Las callesporteñasfueroninundadasayer conafiches delFrente parala Victoria,con CristinaFernández yNéstorKirchneragradeciendoel caudalde votos querecibió supartido. Fueun émulo alos cartelesde ChicheDuhalde.
Las calles porteñas fueron inundadas ayer con afiches del Frente para la Victoria, con Cristina Fernández y Néstor Kirchner agradeciendo el caudal de votos que recibió su partido. Fue un émulo a los carteles de Chiche Duhalde.
Mienras la Cámara de Diputados comenzaba ayer a retomar su ritmo de trabajo, tras la campaña electoral, comenzaron a perfilarse cómo serán los días del peronismo de aquí en adelante en esos ámbitos.

El duhaldismo inició el lunes por la tarde su debate interno en la búsqueda de una ubicación en el recinto, en una reunión en el Consejo Partidario (ver vinculada) que continuó ayer con una cumbre de los diputados bonaerenses -los antiguos y los seis que ingresaron bajo la lista de Hilda Chiche Duhalde-. Tanto en el primero como el segundo encuentro quedaron perfiladas dos posturas: un núcleo duro que no está interesado en acordar con el gobierno, liderado por Eduardo Camaño y Juan José Alvarez, por ejemplo, y otro grupo aperturista liderado por José María Díaz Bancalari, donde se ubica Graciela Camaño, que sintetizó su posición en la frase: « Ganaron y tenemos que acostumbrarnos a eso». Entre estos últimos -casi la mitad del subloque duhaldista- estaban ayer los que esperaban un pronunciamiento de Eduardo Duhalde, que los liberara del compromiso asumido cuando fueron a pelear la provincia de Buenos Aires contra Cristina Kirchner.

Pero en ninguno de los dos casos puede esperarse una conferencia de prensa anunciando la decisión de unirse al bloque kirchnerista y abandonando las armas.

Todo lo contrario. Una decisión de ese tipo no le conviene hoy ni al gobierno ni a los duhaldistas. Las decisiones serán más sutiles y se verán, aunque más no sea al principio, en casos concretos. Habrá que mirar atentamente los resultados y la posición del duhaldismo en las primeras sesiones en la Cámara alta cuando se deba constituir el quórum -incluso antes de que asuman los nuevos legisladores el próximo 10 de diciembre- o proceder a votaciones. Mientas tanto es posible, incluso, que se vean en ambos bandos señales contradictorias.

Eso puede responder al propio armado que haga el kirchnerismo de lo que será el bloque oficialista. Los seguidores del Presidente tienen hoy 107 diputadospropios. Pero a ellos, como se ha explicado, debe sumarse una serie de aliados no circunstanciales, que los llevará a contar hasta 120, incluyendo transversales. Es más, la cifra puede superar el quórum de 129 si se incorpora hasta algún radical disidente o duhaldistas que inicien su camino hacia el oficialismo.

Pero todo ese armado no se verá, con seguridad, dentro de un bloque peronista unido.

Tendrá la forma más cómoda de un Interbloque de kirchneristas -a la usanza de las uniones de bancada que tienen los diputados de partidos provinciales- donde convergerán distintos bloques o subloques, una figura ideal para que el duhaldismo blando pueda encontrar una ubicación elegante. Hasta que se empiece a hablar de la próxima ruptura -se está hablando del peronismo y la división de sus bancadas es un deporte que nadie se priva de practicar-será esa la geografía más probable que adopte el oficialismo.

Por ahora, la violencia verbal entre ambos grupos sigue en marcha, pero dando cabida a las nuevas formas:
«El bloque oficialista debe expresar los resultados de las elecciones y representar a una nueva mayoría, que no tiene que estar ceñida a los perímetros partidarios», dijo ayer Jorge Argüello, uno de los integrantes del cuarteto que conduce hoy el bloque PJ y que aspira a quedarse como presidente único.

• Cuestión general

El problema ya no es qué debe expresar el bloque oficialista, sino qué debe expresar el presidente de la Cámara de Diputados. El control del bloque será parte de una disputa interna del kirchnerismo, en la que los duhaldistas ya no tienen nada que ver. Pero el reemplazante de Eduardo Camaño es una cuestión general que involucra a todos los bloques.

Hasta ahora,
Alberto Balestrini, recién electo, parece guardar las mismas chances para ocupar ese cargo que tenía hace dos meses. Sobre todo porque es funcional a otra definición que tendría Kirchner sobre la bancada PJ: debe estar presidida por un referente del Frente para la Victoria del interior del país que contenga representantes de todo el país. Para los bonaerenses -como fue siempre- quedará la conducción de la Cámara. Esta versión conspira de lleno con las posibilidades del porteño Argüello.

Camaño
, que todavía no entiende el encono del gobierno contra su persona, seguía razonando amargamente: «Esto fue una operación para ponerme de enemigo. Yo les hice votar todas las leyes, les garanticé el quórum; yo fui votado por toda la Cámara, menos por Luis Zamora, que se abstuvo». Tenga o no razón, su salida de la presidencia de la Cámara ya no tiene que ver con favores, lealtades o consensos, es un hecho decidido.

Dejá tu comentario

Te puede interesar