Como nunca antes, Elisa Carrió padeció el fin de semana -a poco más de un mes de las elecciones presidenciales- el mayor cisma político desde que armó en el año 2000 su propio partido: una voluminosa delegación comandada por Mario Cafiero le advirtió que garantice la democracia interna porque si no abandonarán el ARI.
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El sábado a media tarde, en la quinta López de San Vicente, 350 dirigentes bonaerenses se convocaron para acumular una colección de críticas contra Carrió, a quien responsabilizaron de las maniobras que realizan sus delegados en Buenos Aires para impedir la competencia interna en el ARI.
De la cumbre surgió un documento que elevarán a la candidata -intentaron hacerlo ayer, pero no la encontraron- como advertencia última: si el ARI no recupera la transparencia en la selección de candidatos, el grupo Cafiero se apartará definitivamente del partido en el nivel provincial.
Como anticipo de lo que están dispuestos a hacer, los 350 dirigentes reunidos en la quinta de San Vicente -una mansión estilo colonial- renunciaron a sus cargos partidarios. Muchos de ellos integran las juntas del ARI que actúan de autoridad electoral interna.
Un tembladeral para una formación que tiene -como todos los que nacen a la vida política- los papeles flojos. Sin partido, no hay posibilidad de sostener candidatos. • Renuncia masiva
Como en varios distritos los emisarios del comando Carrió -el triunvirato que conforman Graciela Ocaña, Carlos Raimundi y Eduardo Macaluse- «tumban» a las boletas opositoras, los cafieristas decidieron renunciar en forma masiva para «no ser cómplices» de esas «maniobras».
Anteriormente habían hecho un gesto similar: cuando disgustado con Carrió, Cafiero se bajó de la candidatura a la gobernación (se avisó por teléfono el viernes 28 de febrero a las 7 de la mañana), sus punteros rechazan ya ser candidatos para cargos electivos.
Cafiero encarna en realidad a los disidentes del ARI. De hecho, en el mitin del sábado no sólo había peronistas, sino también radicales y algunos ex socialistas. Al punto que, para confusión de los mozos, se cantaron algunas estrofas de la marcha peronista y otras de la marcha radical.
Igualmente, el grupo expresó que a pesar del enojo con Carrió seguirá acompañando la candidatura presidencial de la chaqueña aunque indicó que no ocurrirá lo mismo -salvo que la jefa del ARI tome alguna resolución- con Ocaña, candidata a la gobernación en Buenos Aires.
Claro que, al pasar, Cafiero deslizó una frase hiriente: «El problema no es Ocaña, ni La Corriente (grupo de ex frepasistas, con origen gremial que se sumó al ARI encabezado por Horacio Piemonte), sino Carrió.Ella generó el problema y sólo ella lo puede solucionar».