25 de septiembre 2001 - 00:00

Persisten las incógnitas en Toulouse sur

París (EFE, AFP) - La incógnita persiste sobre la causa de la explosión del pasado viernes en una planta de fertilizantes de Toulouse (sur), el siniestro más mortífero de la industria química en Francia, mientras ayer salieron a la luz presuntas irregularidades en el almacenamiento de los productos.

De acuerdo con el último informe oficial, la deflagración causó la muerte de 29 personas; otras 782 seguían hospitalizadas -34 de ellas en estado grave-, y no quedaba nadie en la lista de desaparecidos de la planta AZF, a pesar de lo cual el coronel de los bomberos, Christian Pizzocaro, señaló que «continuamos la búsqueda hasta que tengamos la certidumbre total» de que no hay más víctimas. Pizzocaro evocó «la posibilidad de que un visitante ocasional de la empresa viniera el viernes por la mañana sin que lo sepamos por ahora», y señaló que 150 bomberos trabajan in situ y 250 en los alrededores de la devastada fábrica.

Los primeros indicios apuntan a que la deflagración tuvo su origen en un depósito de entre 200 y 300 toneladas de nitrato de amoníaco de la fábrica AZF (propiedad de Total-FinaElf), que según el diario «La Dépêche du Midi» presentaba diversas «disfunciones». El redactor jefe del diario, Jean Giesbert, precisó a la televisión LCI que no había captores de temperatura en el depósito, en contra de lo que afirma la empresa; que no había vigilancia en torno de la planta, y que el granulado de nitrato amónico no estaba en contenedores sino directamente en el suelo.

Esa sustancia, que sólo estalla cuando alcanza una temperatura de 200 grados, debía servir para la fabricación de fertilizantes, pero también se puede mezclar con otros productos para producir explosivos de tipo industrial o con fines terroristas.

Por ejemplo, en los atentados perpetrados en 1993 contra las Torres Gemelas de Nueva York o en Oklahoma City en 1995.

• Probable


El ministro del Interior, Daniel Vaillant, reiteró ayer que los investigadores consideran probable el «origen accidental», aunque admitió que no se ha avanzado lo suficiente en las pesquisas «para mostrarse afirmativo» sobre esa hipótesis, en declaraciones a la emisora «Europe 1».

Los trabajadores de AZF son los que más contradicen esa versión y sugieren la posibilidad de un atentado porque, como decía uno de ellos, la explosión «no pudo producirse sola».

«Yo no creo en un accidente mecánico. Para que eso reviente haría falta que (el nitrato) se caliente enormemente. Eso querría decir que había fuel o gasolina, un detonador, fuego y tal vez algo más»
, opinó el empleado.

La insistencia de las autoridades francesas en apuntar a un accidente quizá no es ajena a la inquietud de la población tras los atentados perpetrados en Estados Unidos el pasado día 11 y las revelaciones sobre la presencia de supuestos terroristas islámicos en territorio francés.

Para salir de dudas, los investigadores de Toulouse, apoyados por expertos de la policía científica de Burdeos y Lyon, han confiscado las cintas de los videos de vigilancia de AZF, los libros de entrada y salida y la lista de comunicaciones telefónicas e Internet.

Dejá tu comentario

Te puede interesar