"Muchachos, 'Negro' me sacó del culo y me pidió que no jodiéramos más con su candidatura presidencial: él quiere cumplir su palabra, que haya comicios, irse el 25 de mayo y entregarle la banda a otro presidente», vociferó ayer a la noche José María Díaz Bancalari, durante el plenario del Consejo del PJ bonaerense. No estaba Eduardo Duhalde, pero el diputado de San Nicolás se ocupó de oficiar de vocero. La intención -algo sobreactuada-era desactivar la campaña de un millón de firmas que clamen por la candidatura duhaldista a la presidencia.
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A esta reunión partidaria quedó reducida la anunciada «cumbre del clamor». El veterano Manuel Quindimil, a cargo de la jefatura en ausencia de Duhalde, siguió la línea argumental del oficialismo y habló de «propiciar candidatos nuevos». Parecía el pie perfecto para que se abriera una lista interminable de declaraciones de amor fans incondicionales.
Pero no hubo un pronunciamiento definitivo del cuerpo, que pasó a cuarto inter-medio hasta hoy, a propuesta de Osvaldo Mércuri, uno de los caciques más cautos: insiste en que «hay que cumplir el cronograma electoral y que los candidatos se pongan de acuerdo sobre las reglas de juego de la interna»; además, condiciona sus pasos: «Apoyaré a Duhalde, siempre y cuando él revea su decisión de no presentarse». Mércuri -que también es precandidato a gobernador de la provincia-formará parte de una comisión, junto a Hugo Curto (intendente de Tres de Febrero), Quindimil y Díaz Bancalari, que fijará por escrito la posición del peronismo de Lomas de Zamora.
Antes del final interruptus, hubo prodigalidad en materia de elogios a la figura del jefe de Estado. Largó Jesús Blanco, con un panegírico desde la cuarta sección electoral. Más contundente resultó el lord mayor de La Plata, Julio Alak: «El único candidato se llama Duhalde», enunció, mientras otras figuras del conurbano, por caso el matancero Alberto Balestrini, seguían con atención -y en silencio-la secuencia.
Nadie se atrevió a mencionar en el consejo a Néstor Kirchner, aunque el grueso de la conducción del PJ bonaerense sabe que habrá una fuerte campaña mediática en las próximas horas para tratar de imponer al santacruceño como candidato oficial.
Ajeno a los conciliábulos partidarios, el designado aceptó conferenciar en Olivos con uno de los caciques provinciales que prometen juntar un millón de firmas para que Duhalde sea primer mandatario por medio de las urnas y no de una Asamblea Legislativa como hasta ahora.
En la quinta presidencial, y con la excusa de jugar un partido de tenis, recibió al ex intendente de Avellaneda y actual legislador de Buenos Aires, Baldomero «Cacho» Alvarez de Oliveira. «Cacho» Alvarez, que empapeló la Capital Federal y el conurbano con afiches de fondo verde y letras blancas que rezan «Duhalde, la esperanza», preparó el terreno ayer por la mañana, durante una visita a la Casa Rosada.
Quedaron en practicar singles por la tarde. Cerca de las 16, calzados con zapatillas, más chombas y pantalones cortos, enfilaron para el court central de la quinta. Apenas amagaron con completar un set, pero no llegaron. El sol pegaba fuerte y pactaron dejarlo en un diplomático 5 iguales, sin tie break.
Plantaron las raquetas y fueron por refrescos. Ahí Alvarez comenzó con su previsible rap: «Estamos convencidos de que tenemos que terminar con esta dicotomía entre Menem y Duhalde; no puede haber un peronismo con 2 cabezas», dijo sin pretensión de aludir a la anatomía presidencial. Duhalde, algo impostado, repitió lo que ya había dicho en público y le había impuesto a Díaz Bancalari en otra previa. «Yo, en esta etapa, quiero que aparezcan figuras nuevas», lanzó.
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