Pese a polémica Bielsa jurará como diputado

Política

El gobierno sumó ayer críticos hasta de la propia tropa a la renuncia que hizo el ex canciller y ex embajador frustrado Rafael Bielsa. Despuntó la polémica sobre si su renuncia verbal es efectiva, pero el oficialismo se aferrará la semana que viene a los reglamentos para que el extraviado Bielsa se siente en una banca de diputado. Dejar que prosperase una inhabilitación para asumir haría sentar a Bielsa en el mismo banquillo en el cual una comisión examinará las impugnaciones que se le han planteado a Eduardo Borocotó (pudo jurar por estrecho margen de aprobación) y a Luis Patti (se lo impidieron hasta ahora). Esa estampa agravaría mucho más la sensación de desatino y descontrol que exhibe el gobierno en esta crisis que tiene consecuencias que multiplican a extremos impensados los efectos de la derrota electoral en Capital Federal.

Rafael Bielsa deberá enfrentarla semana próxima en Diputados un debate sobre las posibilidades de ocupar su banca. Después de la pelea en el recinto por las impugnaciones a Luis Patti y Eduardo Lorenzo Borocotó el martes pasado, la oposición -y también algunos aliados del gobierno- ya adelantó que aprovechará la oportunidad para cargar contra las idas y vueltas del ex canciller. Pero tanto la conducción kirchnerista de Diputados como quienes deben dictaminar reglamentariamente sobre su incorporación a la Cámara dejaron en claro ayer que no existe ningún impedimento legal para que jure su banca.

Todo indica que ese acto se realizará el próximo miércoles, cuando se realice la primera sesión del período extraordinario. Será un día complicado para el gobierno: deberá aprobar allí el Presupuesto nacional 2006 y las dos leyes de prórroga de los impuestos que vencen el 31 de diciembre. El Presupuesto no es problema para el oficialismo, pero sí la prórroga de los tributos, proyectos para los que necesita 129 votos positivos que aún no tiene. Por lo tanto, el Frente para la Victoria deberá negociar con la oposición e incluso ya se descuenta que no tendrá otra opción que aceptar algunos cambios en el mínimo no imponible en el Impuesto a las Ganancias y en Bienes Personales. En resumen, no será una sesión para potenciar conflictos sino para mantener la paz en el recinto.

Los hechos dicen que Bielsa anunció públicamente su decisión de renunciar a su banca de diputado para asumir la representación argentina ante Francia.Y que todos los medios de comunicación se hicieron eco de esa renuncia, que se sumó al escándalo que vivía el martes pasado una Cámara de Diputados que nacía moralmente deteriorada por impugnaciones a legisladores no siempre legalmente justificadas.

Fue un escenario pocas veces visto en la historia del Parlamento que no hizo otra cosa más que profundizar la imagen de inexistencia que ese poder se ha ganado en los últimos años.


• Curioso

Pero de allí a interpretar que Bielsa renunció legalmente, en tiempo y forma, a su cargo de diputado hay un largo trecho.

No importan a este efecto las interpretaciones políticas de quienes criticaron ayer la posición de
Bielsa por querer ahora jurar -desde José María Díaz Bancalari a Miguel Bonasso- o su posición dentro de las internas del Congreso. En realidad, si de opinión política se trata, sólo importaría que el oficialismo con el peso de los votos que puede volcar en el recintolo siga considerando propio -algo curioso hasta de razonar cuando fue Bielsa el primer candidato a diputado por el Frente para la Victoria- o le de la espalda armando otro descalabro jurídico en el recinto como lo hizo esta semana. No pareció ayer que primara esta última opción, aunque el ex canciller ya no sea considerado un hombre del proyecto político de Néstor Kirchner.

Sí se deben tener en cuenta, entonces, los fundamentos legales de su actual situación.
Bielsa nunca envió al Congreso su renuncia escrita, como indica el Reglamento de la Cámara. Ni la ingresó por mesa de entrada, ni se la entregó a Eduardo Camaño -presidente del cuerpo hasta hoy-, y menos a Alberto Balestrini, jefe de los diputados desde mañana. Queda, por lo tanto, sólo la palabra del ex canciller, de paso, un valor algo depreciado.

Tampoco tiene importancia legal el hecho que no se haya presentado a jurar junto con el resto de los legisladores:
Bielsa puede hacerlo en cualquier momento y sólo tiene que comunicar antes a Balestrini que está dispuesto a incorporarse y qué día lo hará. De hecho el correntino Ricardo Colombi no juró en Diputados y tampoco lo hizo el puntano Daniel Pérsico en el Senado.

En cuanto a objeciones a su diploma, no ha aparecido ningunatodavía. Es seguro que el miércoles, o en la sesión que Bielsa elija para jurar, se planteará alguna como, por ejemplo, una
«inhabilidad moral sobreviniente» por haber renunciado al cargo.

Pero esta visión reglamentarista no es compartida por todos y hay quienes creen desde el derecho que no tiene ya posibilidad de asumir. El constitucionalista
Eduardo Barcesat cuestionó ayer la decisión de Bielsa: «La renuncia no puede ser retractada porque es un acto que no está sometido a condicionamiento alguno», dijo. Para él no se trata del mismo caso que cuando un funcionario pone su renuncia a disposición del Presidente.

Pero incluso en ese razonamiento legal introduce elementos de la ética:
«La palabra es su instrumento cotidiano de trabajo y como tal debe ser honrada».

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