¿Petracchi y Verbitsky voltearon a Boggiano?
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Antonio Boggiano y Roberto Lavagna
«Clarín».
La señora del desplazado Antonio Boggiano le dijo este domingo al diario «Perfil» «Zaffaroni (Eugenio, miembro de esta Corte) ha demostrado una calidad humana muy grande y ha elogiado la trayectoria de mi marido» y agregó Ana Lía Berçaits (hija de quien fue también miembro de la Corte y conoce desde chica la zona) sobre agravios recibidos por Boggiano estos días: «Uno de los peores fue del 'amigo' (las comillas las puso la propia declarante) Horacio Verbitsky que salió a decir barbaridades de la compra de este piso donde vivimos. Tengo todo acreditado de que lo compré con honorarios. Así que este burro que se calle», concluyó Ana Lía. El propio Antonio Boggiano le dijo a Ambito Financiero cuando comenzó su proceso en etapa final: «En su diario se equivocan en atacar a Eugenio Zaffaroni por presunta vinculación con Horacio Verbitsky. Quien viene a ver a la Corte y lo recibe a veces en dos oportunidades por semana es Horacio Petracchi».
«La Nación».
Prescindible: Está más distraído en defender como siempre a Roberto Lavagna. Es muy simplista este domingo en relación con Van der Kooy en pedir altura, democracia y legalidad para destituir a Antonio Boggiano. Critica lo obvio: la barbaridad de que además de expulsarlo de la Corte le hayan prohibido de por vida asumir cargos públicos en la Argentina como si hubiera matado, robado, traicionado al país o corruptamente cobrado comisión por haber trasladado cuantiosos fondos provinciales de banco a banco. No profundiza, como el columnista de «Clarín», otra barbarie como es que haya variado su opinión sobre un fallo («meterse con los borradores») que pudo haber sido por coima pero también simple tarea normal de jueces del mayor tribunal cuando otro colega presenta argumentos mejores a lo suyos.
En favor de Lavagna del columnista otra obviedad: que el fallo de Diputados de prorrogar un año los vencimientos hipotecarios impagos afecta la confianza de los inversores y -también- restringe el crédito hipotecario a gente que lo necesita. Si Morales Solá quería ser profundo debió analizar que fue una chicana política ese fallo de diputados que morirá en el Senado. El duhaldismo no logró «unir la oposición» en proyectos decisivos (como subir o bajar impuestos, despenalizar el aborto, reforma del régimen de internas políticas o algo similar) sino en una propuesta demagógica para que el que no pagó el crédito de su casa -por necesidad o por vivo- no pueda ser ejecutado. En vísperas de elecciones ningún político diría que no, aunque no lo sienta como justo al proyecto. Kirchner -al que también le gusta la demagogia populista como a Duhalde- tampoco se hubiera opuesto si no hubiera un riesgo de que ganara méritos ese duhaldismo por la iniciativa.
GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».
Prescindible: Bastante tarde -inclusive después de Néstor Kirchner que nunca escribió libros ni artículos y que encabeza un gobierno que no se caracteriza por la intelectualidad sino por la obsesión ideológica- el columnista de «La Nación» descubrió hace poco que el problema político nacional ya no era peronismo antiperonismo, como le quedó arraigado de sus años juveniles y hasta bien avanzada la madurez sino formas socialistas y formas libreempresistas de gobernar, que es la característica política de los países desarrollados. Eso aquí está encaminado pero lo posterga un amorfo: el populismo. Por tanto no se debaten ideas de derecha e izquierda sino que se pelean por repartir dinero en épocas de bonanza y así ganar el poder. Kirchner y Duhalde son populistas a su manera, uno de izquierda y otro de derecha. Aunque Grondona encaminó su pensamiento actual a este tipo de ideas del moderno análisis político de acuerdo con nuevas experiencias mundiales sigue todavía un poco confuso y lo refleja este domingo. Dice que «también hubo populismos militares». En realidad no es así. El liberalismo se ganó mala fama en la Argentina porque lo aplicaron ministros de Economía de gobierno militares en el pasado, como fue Adalbert Kriegger Vassena con el dictador Juan Carlos Onganía o José Martínez de Hoz con el otro dictador militar Jorge Rafael Videla. Los regímenes militares tuvieron obligatoriamente que hacer liberalismo con duros ajustes porque por sus ambiciones personales aprovecharon para derrocar a gobiernos civiles cuando éstos pasaban por su momento de debilidad precisamente por haber exagerado «los repartos y subsidios» o sea por hacer populismo, que es un mal endémico de la vida pública latinoamericana y particularmente argentina. Apenas aparece la bonanza aparecen los populistas para aprovechar encaramarse al poder repartiendo. Ganan y lo hacen hasta que desfondan al Estado y los deben sustituir los acumuladores de riqueza vía ajustes, los liberales. Cuando la acumulan viene, por ejemplo, un Juan Perón, como en 1946, que reparte todo y en 1950 ya tenía que hacer liberalismo tras el gran despilfarro. Claro, la imagen del populista que reparte termina en el tiempo. Lo único que hicieron los militares golpistas fue intentar hacer ellos populismo (como Alejandro Lanusse, Roberto Viola, etc.) y ganarse democráticamente el poder cuando tras ajustar vuelve a haber bonanza, pero en ese momento ya están los políticos tradicionales para aprovechar «las buenas».
VERBITSKY, HORACIO.
«Página/12».
Prescindible: El columnista dedica dos páginas y la tapa del oficialista «Página/12» a cumplir con la misión que cree tiene con este gobierno:señalar prontuarios y amenazar con escarmiento a quien no se alinee con los dictámenes oficiales, muchos de los cuales el propio Verbitsky induce en sus visitas a la Casa de Gobierno y a la Jefatura de Gabinete. Usa al igual que Van der Kooy exactamente el mismo material amenazante contra tres de los conjueces que integraron el tribunal que ordenó la reposición de Antonio Boggiano. Ninguno de los antecedentes que se exponen de los camaristas que actuaron en el caso Boggiano como conjueces (Tomás Inda, Alejandro Tazza y Mario Lezana) les ha valido sin embargo la separación de los cargos, tanto que han actuado en la plenitud de sus funciones, pero es cierto que la exposición pública de denuncias en trámite o no probadas suele obrar como una presión sobre los jueces que ahora saben, tras la publicación de Verbitsky, que tienen que cuidarse de repetir su voto pro Boggiano cuando les toque tratar la apelación que presentará el ex magistrado contra su destitución por el Senado.
Para completar, Verbitsky -hoy quien manda en la Corte- lanza una andanada vía datos de la SIDE contra el administrador Nicolás Reyes, por haberle presuntamente avisado al ex juez de la Corte Adolfo Vázquez de la existencia de una impugnación en la UIF (unidad de investigación financiera del Ministerio de Justicia) sobre su pedido de apertura de una cuenta bancaria en una entidad con sede en Austria (no está prohibido para fondos normales).
Verbitsky se solaza en los detalles de cómo el ex juez pidió la apertura de la cuenta usando un pasaporte español y, fijando un domicilio en Canelones, Uruguay.




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