Carlos Chacho Alvarez quiere hacer turismo con funcionarios de primer nivel antes de que termine la temporada, en lo que parece una jugada demasiado riesgosa para Fernando de la Rúa. Alvarez ya no se conforma con las tertulias íntimas en la Casa del Frente, junto a sus incondicionales del Frepaso, Darío Alessandro, Juan Pablo Cafiero, el tucumano José Vittar y el bonaerense Rodolfo Rodil. Distanciado con el responsable del INADI, Eugenio Zaffaroni, y con Graciela Fernández Meijide, apenas mantiene diálogo con unos pocos secretarios de Estado como Marcos Makón (Jefatura de Gabinete) y Nilda Garré (Interior).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sin resignarse a perder protagonismo, Chacho imagina que una gran discusión a puertas cerradas puede servir no sólo para debatir y hacer terapia de grupo sino también para que él recupere el liderazgo perdido en el oficialismo.
Todavía está esperando que De la Rúa le habilite un retiro espiritual con ministros y secretarios de Estado en las próximas semanas. Además de llevarle una «carpetita» con propuestas, Alvarez le sugirió al Presidente organizar una reunión de gabinete ampliada para discutir el futuro de la gestión de la Alianza, con él en calidad de invitado especial. «Sería muy bueno que nos juntáramos para evaluar lo que hicimos y, lo que resulta más importante, ver cómo podemos articular el trabajo hacia adelante», propuso con su léxico radial durante la última excursión que hizo a la Casa Rosada, ya en carácter de vicepresidente renunciante. Por supuesto, no obtuvo respuesta del anfitrión, quien se limitó a decirle que le parecía una idea «interesante».
Lógica
De la Rúa tratará de demorar todo lo que pueda la convocatoria a una cumbre a la medida de Chacho, sobre todo porque no está dispuesto a ceder el lugar que le corresponde como jefe de funcionarios. Lo más lógico sería que ese plenario nunca se realice, a menos que el primer mandatario sea la figura excluyente y no su ex compañero de fórmula.
Si De la Rúa postergó todo lo que pudo su cita con Alvarez -para no aparecer como fijando su agenda en base a los caprichos del vice saliente-, resultaría insólito que le entregara ahora un escenario con la tropa aliancista, a solas con ministros, secretarios y caciques del Congreso. Con Chacho rebelado contra la reforma previsional por decreto sería casi suicida.
Dejá tu comentario