20 de septiembre 2005 - 00:00

Piensa ya Kirchner como integrará nuevo gabinete

Néstor Kirchner tuvo tiempo en el viaje que hizo a los Estados Unidos para empezar a dibujar el nuevo gabinete que lo acompañará desde el 10 de diciembre. Quienes hablaron con él en las últimas horas confirman el dictamen de que ninguno de los ministros que son candidatos seguirá en el cargo en el nuevo diseño. Pero no sólo esos tres cambian de sillas. Le atribuyen también el proyecto de removerlos a todos de su actual posición. Ante ese escenario, algunos ministros encuentran defensores. Ayer, Rodolfo Terragno salió a pedir que Roberto Lavagna siga en el cargo.

Rafael Bielsa y José Pampuro
Rafael Bielsa y José Pampuro
Ninguno de los ministros, que son candidatos a legisladores el 23 de octubre, permanecerá en el gabinete, cualquiera fuera su suerte en las urnas, después del 10 de diciembre. Esa definición la hizo Néstor Kirchner a este diario al finalizar su viaje a los Estados Unidos y disipó una duda importante, la que existía sobre su hermana Alicia, postulante a una senaduría por Santa Cruz y a la que los mirones del gobierno daban por seguro que seguiría en la cartera de Acción Social.

Esa expresión dejó dudas, las obvias a medida de que se acercan las elecciones, sobre el resto del gabinete, un asunto que distrae al entorno presidencial y que animó, la semana pasada, Kirchner en Nueva York.

Los dos ministros que lo acompañaron -Rafael Bielsa y José Pampuro-son candidatos y eran mirados por la delegación con pena por el destino llano que les espera. Las presunciones sobre los nombres de reemplazo se convirtieron en uno de los entretenimientos del viaje, junto al juego de ruco del que participa cada vez más el propio Kirchner. Como ocurre en todos los gobiernos, ese juego consiste en quemar nombres tratando de dar circulación a personajes que, se sabe, serán fulminados por el Presidente por el solo hecho de trascender al público.

• Inquietantes

De esa semana, densa en charlas que Kirchner mantuvo en el avión que llevó a la delegación, en el hotel Hiere Cecinas de la calle 57a, en los restoranes Bice (manía presidencial, típica de quien viaja poco y se aquerencia a lo conocido) y Novecento y en la parrilla Boca Juniors de Queens, salió otro dictamen que inquieta al resto de los ministros. Es el que dice que ninguno de los actuales ministros continuará en sus cargos actuales. Quienes hablaron con el Presidente reproducen ese anuncio con cuidado textual porque encierra el destino de Roberto Lavagna, sobre quien nadie se anima hoy a vaticinar una salida del elenco ministerial. Es decir, que no se niega que Lavagna pase a otra cartera, como Relaciones Exteriores, adonde los adivinos lo han anotado desde antes de asumir el actual gobierno.

Con esos dos juicios -todos cambian, los candidatos se van al Congreso-el debate sobre quiénes lo acompañarán a Kirchner después del 10 de diciembre se vuelve más inquietante y comienza a agitar también las aguas en el Congreso. En el Senado, la renovación de autoridades se hará después del ingreso de los nuevos legisladores; queda en disputa un cargo clave que es el de la presidencia provisional, hoy en manos del chubutense Marcelo Guinle.

Quienes creen que Pampuro-segundo de la fórmula de Cristina de Kirchner por Buenos Aires-merece como premio algo más que el mando sobre una comisión, pusieron en circulación la idea de una vocación de Guinle por la defensa, que hasta ahora no se había revelado. El puesto de presidente provisional del Senado se usó casi de más desde la renuncia de Chacho Alvarez en 2001, aunque nadie espera hoy en la Argentina una vacancia de este tipo. Los neokirchneristas que exageran, presumen, sin conocer al Presidente como debieran, que a ese cargo podría ir Cristina de Kirchner, a quien nadie descarta renovando la banca el 23 de octubre.

Kirchner
tiene ministerios que ejerce de manera personal, como Cancillería o Acción Social, pero es en ésta última cartera en la que necesita un fiscal del movimiento de los grandes montos que se dedican al sistema de dádivas, que responda de manera fiel. Lo ha hecho hasta ahora la hermana Alicia, que ha tratado de escapar del fantasma que hizo fracasar a la ex Alianza en ese terreno: Graciela Fernández Meijide empastó el ministerio por una mezcla de impericia de gestión y temor a la corrupción inveterada en la administración de los planes de ayuda.

• Nombres

Han circulado dos nombres para reemplazar a la hermana, que no pertenecen a la intimidad presidencial, pero pueden llegar a tener responsabilidades bajo el reemplazante de Alicia. Uno es el de Graciela Ocaña, a quien el Presidente elogia por la gestión en el PAMI. El otro, es Juan Pablo Cafiero, que ha boyado en esa área en Nación y provincia de Buenos Aires con los gobiernos desde 1999 (hoy es ministro de Felipe Solá, es decir, está en un sector del padrón oficialista). Los entusiastas de esa vereda lo ven a «Juampi» como un posible candidato a gobernador de Buenos Aires a partir de 2007, en caso de que Cristina de Kirchner busque otro empleo ese año.

Para la Cancillería la ronda de nombres ya se conoce pero nadie cree que el Presidente designe a alguien que no sea economista, algo que cierra el arco a los nombres de
Lavagna o Javier González Fraga, quienes nunca ha dejado de estar en los planes del gobierno. El Presidente volvió a mencionar en Nueva York su viejo proyecto de desintegrar el Ministerio de Economía, enviando todas sus incumbencias, salvo Hacienda, a los dominios de Julio De Vido en Infraestructura. Hacienda sería un ministerio chiquito o hasta una oficina del Presupuesto dependiente de la presidencia, similar a la dirección de manejo del Presupuesto (Office of Management and Budget) de la Casa Blanca, donde tiene el mismo estatus que el zar antidrogas o el representante comercial de los Estados Unidos. Esa oficina estaría a cargo de un ex director del Banco Central, que no es Ricardo Branda, con lo cual el Presidente reivindicaría a un ex funcionario con quien cree quedó en deuda.

El Presidente, además, desconcierta a sus entornistas cuando reitera que su «must» sería un Chacho Alvarez canciller, algo que pensó hasta que le mostraron el alto rechazo de imagen que tiene el ex vicepresidente entre quienes adhieren al gobierno.
Kirchner cree en una diplomacia formato-Frepaso, y eso explica que haya designado embajadores a Nilda Garré, Darío Alessandro o a César Mayoral o al propio canciller Bielsa, un frepasista que acompañó a Fernando de la Rúa hasta el helicóptero. En el oficialismo, que a un peronista lo propongan embajador se llama «frepasear»; a algunos los ofende, otros -que están lejos del presupuesto sueñan con que los «frepaseen».

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