Piqueteros: ahora buscan acordar duros y blandos
Una inquina aparentemente personal entre dos vecinos de La Boca, que terminó con la muerte de un piquetero, será utilizada por los activistas como disparador de un acrecentamiento de la violencia callejera. Casualmente, ese muerto tan temido ocurrió con Néstor Kirchner fuera del país, y el socio de Olivos Luis D'Elía denunció el hecho -quizá vecinal, privado, la Justicia lo dirá- como una provocación contra el kirchnerismo. Ayer, en el entierro del asesinado Martín Cisneros, se agravó el escenario con la aparición conjunta de D'Elía y el piqueduro Raúl Castells, ocupador de empresas privadas y alentador de venganzas, como la del padre del joven Diego Lucena -muerto en la bailanta de Isidro Casanova-, que amenazó con marchar con un revólver en la mano para hacer justicia por mano propia en la persona de un policía bonaerense. Desde el jueves, cuando ese hecho en la bailanta motivó el incendio de un patrullero, hasta el entierro ayer del piquetero de La Boca, se desmoronó toda la arquitectura urdida por el gobierno para contener con palabras el avance en los hechos de los activistas. Hoy el país, con el Presidente de viaje, inicia una semana donde la protesta de duros y blandos juntos aumentará hasta el viernes, cuando esperan la llegada de Kirchner al país con una manifestación de nuevo en La Boca.
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El funeral del piquetero asesinado en La Boca fue la excusa perfecta para un acercamiento (muy improbable hasta hace unos pocos días) entre el piquetero blando Luis D’Elía y el duro Raúl Castells.
Desde diciembre de 2002, durante los actos por el primer aniversario del estallido en Plaza de Mayo que terminó con el gobierno de Fernando de la Rúa, la comandancia piquetera no mostraba la uniformidad que se expondrá esta tarde.
Sin embargo, D'Elía y Castells transparentaron ayer que su cercanía es temporal y que se agota en esa tragedia. De hecho, cada cual montó su acto de homenaje a Darío Santillán y a Maximiliano Kosteki, asesinados por la Policía el 26 de junio de 2002 en Avellaneda.
Y se diferenciaron en la sospecha. D'Elía denunció un intento de desestabilizar al gobierno de Kirchner y descargó sus metrallas sobre «la mafia duhaldista». Castells, en cambio, habló genéricamente de que «quieren tirar cadáveres en la lucha popular».
• Diferencias
Es obvia la distancia entre Castells y D'Elía. Mientras el primero ejecutó una escalada de protestas, con la toma de locales de McDonald's, la sede de Repsol YPF y cabinas de peaje, D'Elía encabezó el lunes pasado una cumbre en Parque Norte de piqueteros oficialistas.
Incluso, el jefe de la FTV, en una perdigonada con olor político, acusó a Castells de estar financiado por Eduardo Duhalde. Para el matancero, las embestidas del líder del MIJD eran otro capítulo de los forcejeos, con el PJ de fondo, entre Duhalde y Kirchner.
De 43 años, Cisneros militaba en la FTV porteña, y era el segundo de Angel «Lito» Borello, en el comedor Los Pibes. Participó, entre otras protestas, del «megapiquete» de
dos semanas que en 2000, en La Matanza, originó una protesta de alto impacto contra el gobierno de De la Rúa.
El sábado, D'Elía recibió llamados «solidarios», informaronfuentes de la FTV, del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y del ministro de Justicia y Seguridad, Gustavo Béliz. Y Kirchner lo defendió desde el Tango 01.




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