25 de julio 2001 - 00:00

Piqueteros, sin freno, abuchearon a Moyano

Un incipiente pero estridente gremio de piqueteros impuso ayer un calendario de cortes de rutas que iniciará, a partir de la semana próxima, de acuerdo con la resolución de una primera asamblea que sesionó en la provincia de Buenos Aires.

Sueñan con arrebatar el poder, le piden a Fernando de la Rúa que se vaya, abuchean a Hugo Moyano y anuncian que a partir del martes habrá -con dedicatoria al resto de los argentinos-cortes de rutas en 50 ciudades del país simultáneamente. El cronograma será progresivo arrancando con 24, luego 48, 72 e interminables horas de parálisis según el anuncio.

En el estrado de esa tribuna se sentaron el concejal frepasista Luis D'Elía, Víctor De Gennaro (CTA) y Juan Carlos Alderete (Corriente Clasista y Combativa), entre otros, como Amancay Arduna (vice del jujeño «Perro» Santillán), que hacían turno en la tarima ante un apretujado auditorio de más de mil delegados barriales y de provincias, según registraron los organizadores en manuscritas acreditaciones.

Con ese escenario la sociedad de piqueteros quedó formalmente constituida en el Camino de Cintura y Don Bosco, localidad de San Justo, La Matanza, donde es intendente Alberto Balestrini. Sesionaron en un galpón -con almuerzo de choripán, gentileza de sindicalistas, al aire libre-en el extenso predio del Sagrado Corazón de Jesús, iglesia a cargo del cura Enrique Lapadula, de quien es devoto el concejal matancero D'Elía, cacique de esta tribu con singulares códigos.

Dos reclamos

Para empezar, los reclamos que sellaron en ese congreso fueron básicamente dos: la libertad de los detenidos por los últimos incidentes en cortes de rutas y «que se metan en el culo el decreto del ajuste».

Con lenguaje menos ilustrado del que acuñaron universitarios setentistas, algunas clemencias declamadas en el acto contuvieron añoranzas de entonces:
«Se va a acabar la burocracia sindical», gritaron a viva voz cuando subió al estrado el camionero Moyano. Su presencia había sido advertida rápidamente por los piqueteros que se asombraron de la imponente caminata de los cuidadores del sindicalista, munidos de handies. «¿Viene el Presidente?», se preguntaron y rápidamente la primera fila de asistentes hizo un cordón abrazándose ante la desconfianza.

El acto había comenzado a las 10 y finalizaba pasadas las 17, cuando arribó el camionero. Lo silbaron y taparon con abucheos y cánticos varios como
«Moyano traidor, saludos a Vandor». Lo consideran así porque aseguran que durante el piquete de 18 días que cortó el tránsito en la Ruta 3 «mandó unos pedazos de carne al final, no nos acompañó ni apareció».

También recibió su escrache el peronista
Mario Cafiero. No se sabe qué lo animó a llegar a San Justo junto a Mario Mazziteli, del socialismo auténtico. Fueron con la promesa de presentar un pedido de sesión especial, junto a otros 18 legisladores, para que se vote la anulación del decreto del gobierno que ajusta los haberes de empleados estatales y jubilados.

D'Elía no pudo contener la ira contra el legislador y se ligó silbidos propios cuando intentó salvar el momento. Por el lugar pasearon los legisladores porteños Jorge Alta-mira, Vilma Ripoll, el solitario Abel Latendorff y Patricio Echegaray, quienes no se animaron a anunciarse después del paso de Cafiero.

Merchandising

No hubo banderas partidarias, sólo algunas viseras blancas que reparte el sindicalismo, pero nunca falta el merchandising y la oportunidad, como la de jóvenes del extinto comunismo revolucionario que ofertaron pósters del Che Guevara a la venta y un dibujo del argentino-cubano sobre el estrado de los oradores. Cada piquetero habló en esa tarima sobre las penurias de su sector y, alentado por turnos, un gran corte nacional, «un pique-tazo», la idea madre de la convocatoria para sumar adeptos al nuevo sindicato con potencial de 16,4% de la población activa.

Las propuestas varias de los oradores pasaron desde
«derogar los remates de las viviendas únicas», hasta un exagerado «tomar el poder», como se animó el delegado cordobés. «Hay que organizarse para derrotar al modelo, al gobierno y a todos los que están atrás del gobierno», redobló Alderete ante el humilde auditorio. De Gennaro ordenó «hacer un polo federal» de piqueteros. «No podemos ser 150 personas en los cortes, sino que hay que ser más de 5.000, para garantizar la decisión de la asamblea», arengó D'Elía para recolectar los últimos aplausos cuando comenzaba a caer la noche en el descampado que rodeaba el galpón.

«Les damos la bienvenida porque la comunidad cristiana católica quiere estar más cerca de la gente humilde y necesitada», justificó el préstamo el sacerdote Lapadula.

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