Piqueteros, sin freno, abuchearon a Moyano
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Con lenguaje menos ilustrado del que acuñaron universitarios setentistas, algunas clemencias declamadas en el acto contuvieron añoranzas de entonces: «Se va a acabar la burocracia sindical», gritaron a viva voz cuando subió al estrado el camionero Moyano. Su presencia había sido advertida rápidamente por los piqueteros que se asombraron de la imponente caminata de los cuidadores del sindicalista, munidos de handies. «¿Viene el Presidente?», se preguntaron y rápidamente la primera fila de asistentes hizo un cordón abrazándose ante la desconfianza.
El acto había comenzado a las 10 y finalizaba pasadas las 17, cuando arribó el camionero. Lo silbaron y taparon con abucheos y cánticos varios como «Moyano traidor, saludos a Vandor». Lo consideran así porque aseguran que durante el piquete de 18 días que cortó el tránsito en la Ruta 3 «mandó unos pedazos de carne al final, no nos acompañó ni apareció».
También recibió su escrache el peronista Mario Cafiero. No se sabe qué lo animó a llegar a San Justo junto a Mario Mazziteli, del socialismo auténtico. Fueron con la promesa de presentar un pedido de sesión especial, junto a otros 18 legisladores, para que se vote la anulación del decreto del gobierno que ajusta los haberes de empleados estatales y jubilados.
D'Elía no pudo contener la ira contra el legislador y se ligó silbidos propios cuando intentó salvar el momento. Por el lugar pasearon los legisladores porteños Jorge Alta-mira, Vilma Ripoll, el solitario Abel Latendorff y Patricio Echegaray, quienes no se animaron a anunciarse después del paso de Cafiero.
Merchandising
No hubo banderas partidarias, sólo algunas viseras blancas que reparte el sindicalismo, pero nunca falta el merchandising y la oportunidad, como la de jóvenes del extinto comunismo revolucionario que ofertaron pósters del Che Guevara a la venta y un dibujo del argentino-cubano sobre el estrado de los oradores. Cada piquetero habló en esa tarima sobre las penurias de su sector y, alentado por turnos, un gran corte nacional, «un pique-tazo», la idea madre de la convocatoria para sumar adeptos al nuevo sindicato con potencial de 16,4% de la población activa.
Las propuestas varias de los oradores pasaron desde «derogar los remates de las viviendas únicas», hasta un exagerado «tomar el poder», como se animó el delegado cordobés. «Hay que organizarse para derrotar al modelo, al gobierno y a todos los que están atrás del gobierno», redobló Alderete ante el humilde auditorio. De Gennaro ordenó «hacer un polo federal» de piqueteros. «No podemos ser 150 personas en los cortes, sino que hay que ser más de 5.000, para garantizar la decisión de la asamblea», arengó D'Elía para recolectar los últimos aplausos cuando comenzaba a caer la noche en el descampado que rodeaba el galpón.
«Les damos la bienvenida porque la comunidad cristiana católica quiere estar más cerca de la gente humilde y necesitada», justificó el préstamo el sacerdote Lapadula.




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