Piqueteros presionan ahora a la gente
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«No sé por dónde voy a entrar en la Ciudad. Cada uno está en su derecho de protestar, pero nosotros tenemos el derecho a circular», se quejaba un taxista.
«Yo no sé hasta cuándo va a durar esto. Cada vez que se les ocurre, los piqueteros cortan el puente o las calles de la Ciudad y nadie hace nada para ponerles un límite. Esto es una anarquía», razonaba el conductor de un colectivo.
La medida de presión fue impulsada por piqueteros del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), que lidera Raúl Castells, en reclamo de la restitución de 9 mil planes de empleo.
Los piqueteros esperaron que el gobierno nacional convocara a los dirigentes del MIJD a una reunión para llegar a un acuerdo en la distribución de los denominados planes Jefas y Jefes de Hogar, que implementó el Ministerio de Trabajo, pero ese encuentro no se concretó.
Además, la jornada de protesta se enmarcó en el reclamo de «trabajo genuino, producir en fábricas desocupadas y que los municipios bonaerenses otorguen terrenos para hacer huertas».
• Reclamo
«La protesta se hizo puntualmente por la restitución de los 9 mil planes que se nos han sacado como organización», precisaron.
Se puntualizó también que la protesta «es para que se restituyan miles de planes Jefas y Jefes de Hogar Desocupados caídos, se aumente de 150 a 300 pesos ese programa y se den subsidios a quienes no tienen ninguna protección social».
Castells sostuvo que espera que el gobierno dé una solución a la urgencia social» y amenazó con «realizar el lunes cortes de ruta a nivel nacional, si no hay una respuesta».
«Venimos de trabajar y estamos cansados, y ahora, en vez de poder llegar tranquilos a nuestras casas, tenemos que soportar todo esto. No hay derecho, ¿por qué no adoptan otra forma de protesta que no perjudique a quienes también trabajamos?», sostenía con enojo otro automovilista cansado de esperar el lento avance de la columna de autos.
La imagen más realista de cómo afectó la protesta piquetera se pudo ver con precisión sobre el viejo Puente Pueyrredón, atestado de autos que apenas podían moverse.
Cuando las vías quedaron liberadas, sobre las calles de la Ciudad se descargaron cientos de vehículos, produciendo atascamientos en las principales avenidas.




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