29 de octubre 2002 - 00:00

PJ: guerra total de diputados

La aprobación senatorial del pliego de Humberto Roggero como embajador aceleró la pelea por la sucesión en el bloque PJ de Diputados, aun cuando el cordobés prometió quedarse hasta que obtenga media sanción el presupuesto 2003, en el mejor de los casos, dentro de 20 días.

Roggero
, que estuvo internado hasta el viernes, volvió ayer a trabajar al Congreso, a pesar de los consejos médicos en contrario. Con la venia del Senado -que la semana pasada ratificó la designación del Ejecutivo-, continuará con sus quehaceres en la bancada, mientras espera la tramitación del placet ante el gobierno de Italia, su destino como flamante diplomático.

Apenas se mencionó la posibilidad de que Roggero (en julio) se retiraría de la conducción del peronismo de Diputados para atender su salud -deteriorada notablemente tras un accidente de ruta, el año pasado-, se acordó delegar la función de gerenciar el bloque en un triunvirato, el pampeano Manuel Baladrón, el santafesino Jorge Obeid y el bonaerense José María Díaz Bancalari, actuales vices del bloque. Nunca más se volvió a tocar el tema, entre otras cosas, porque se recalentó la interna partidaria. La discusión no está saldada, pese a que la mayoría parece dispuesta a mantener esta fórmula de consenso para evitar nuevas batallas.

En principio, el cacique de Río Cuarto iba a tomarse un descanso con rango de embajador una vez que se cerrara el juicio político a la Corte Suprema. Superado este trance -hace más de dos semanas-, se postergó la salida hasta la aprobación del presupuesto.

•Refuerzo

Resulta más que probable que los menemistas, que mantienen abierta la amenaza de romper, reclamarán un refuerzo en la mesa del bloque donde cuentan con Ricardo Quintela (La Rioja) y el salteño Juan Manuel Urtubey, hombre de confianza de Juan Carlos Romero, además de Baladrón. Harán pesar los 40 legisladores que se atribuyen como propios, más de una tercera parte de la escudería peronista que conforman 118 diputados.

El duhaldismo dispone de una representación similar en cantidad dentro de la cúpula (Díaz Bancalari, Daniel Basile y Juan Carlos Correa), pero también administra la presidencia de la Cámara baja, vía Eduardo Camaño, y eso le da un bonus de alta cotización en el mercado parlamentario.

El cupo de Santa Fe lo completa María del Carmen Alarcón, a quien se le adjudica muy buena relación con el PJ de Anillaco, lo cual compensa que su coprovinciano Obeid se lleve mejor con los bonaerenses que con el mismo Carlos Reutemann, según los maledicentes. A Omar Becerra (Tierra del Fuego), cuarto vice por mandato sindical, se lo considera menemista, aun cuando cuida las formas.

•Delegados

José Manuel de la Sota y Adolfo Rodríguez Saá sólo poseen sendos delegados en la mesa, Carlos Alessandri y Oraldo Britos, respectivamente. Para garantizar ecuanimidad (y evitarse dolores de cabeza), Roggero nunca se proclamó delasotista.

Curiosamente,
Néstor Kirchner carece de emisarios en las adyacencias de Roggero. Hasta ahora debió confortarse con la titularidad de la Comisión de Juicio Político, a cargo del santacruceño Sergio Acevedo. Este último integra el denominado grupo Talcahuano junto a una docena de colegas que no necesariamente comparten con aquél la sujeción a Kirchner, si bien se mueven en sintonía casi perfecta. El porteño Gerardo Conte Grand o el santafesino Julio Gutiérrez juegan para José Octavio Bordón y Reutemann, respectivamente, para mencionar casos conocidos. Acevedo, Conte Grand, Gutiérrez, Ricardo Falú (Tucumán), la entrerriana Blanca Osuna, Arturo Lafalla (Mendoza), el bonaerense Ricardo «Lolo» Gómez y Mónica Kuney y Dante Canevarolo (Santa Cruz) consideran que sería oportuno aprovechar que Roggero inicia un cursus honorum diplomático para replantear la distribución de sillas en el bloque, manteniendo un jefe que responda a la Casa Rosada.

Con algo más de 10 por ciento del total de integrantes, exigirán -pero sin promover divorcios en caso de que los resistan-que se les facilite, al menos, una vacante en este lugar de decisión. En ese contexto, pedirán que sea equitativo entre tribus el nuevo reparto de plazas.

Este sector disidente ya bajó el amago de hacer rancho aparte, a pesar de que fracasó en el proceso contra la Corte y que todavía alienta una investigación casera sobre el presunto pago de sobresueldos a legisladores disciplinados a las necesidades del oficialismo.

Según denunciaron, entre peronistas amigos se habrían pasado de $ 1.000 a $ 2.000 por mes, sin que se rindiera cuenta de cuál era el destino de esos fondos. Llevaron la queja a
Camaño, quien se comprometió a pesquisar, aunque restringió cualquier malentendido al bloque peronista y exculpó al cuerpo en general de sospechas.

Por supuesto, el affaire ya comenzó a judicializarse, mediante una querella en sede penal, en la que se aportaron como prueba varios artículos periodísticos en los que se reproducen acusaciones de
Acevedo, Conte Grand, Falú y compañía.

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