El menemismo de la Cámara de Diputados decidió ayer romper con el resto del bloque peronista y formar bancada propia como primer respuesta formal al Congreso partidario que modificó la fecha de las elecciones internas. Casi 30 seguidores de Carlos Menem decidieron agruparse en un nuevo bloque bajo el nombre de Frente Federal Azul y Blanco, que sólo mantendrá relaciones diplomáticas con Humberto Roggero, pero sin participar de las decisiones de la bancada oficialista del PJ. Se presentarán hoy a las 15 en el Congreso y, el martes que viene, se reúnen con Carlos Menem. La división del bloque tiene, además, otras implicancias que van más allá de la política. Por lo pronto, surge en el Congreso un grupo de opinión distinto de la orientación económica del gobierno de Eduardo Duhalde. Liberados de la lealtad a la bancada oficialista, los menemistas de Diputados mantendrán ahora abiertamente su apoyo a los lineamientos económicos seguidos por Carlos Menem, totalmente opuestos al actual gobierno. Esta diferencia tiene una segunda consecuencia: será mucho más difícil para Duhalde conseguir que el Congreso le apruebe leyes conflictivas, ya sea porque al peronismo-oficialista le será imposible ahora reunir quórum propio o porque la oposición puede llegar a armar alianzas en el recinto con el menemismo para frenar las pretensiones del Presidente. Duhalde se enfrenta, entonces, a la posibilidad de terminar su mandato con el Congreso en contra. Por lo pronto, algunos menemistas, como la riojana Alejandra Oviedo, prometieron complicarle la vida al gobierno en el debate del presupuesto 2003: «Vamos a poner a todos los economistas de Carlos Menem a analizar los números del presupuesto». Si la amenaza se cumple, el gobierno no tendrá otra vía que acordar con el radicalismo si quiere aprobar el cálculo de gastos y recursos para el año próximo.
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Cinco horas de reunión del núcleo menemista en Diputados, en el despacho de Adrián Menem, definieron ayer la ruptura de la bancada oficialista, hasta ahora integrada por 119 legisladores. Luego de tomada la decisión, el riojano Ricardo Quintela, que no compartía la idea, pero respetó la directiva de los menemistas, fue el encargado de comunicarla a la mesa de conducción del bloque, que se encontraba reunida en esos momentos: «Lamentablemente, tengo que comunicarles la decisión del subbloque. Ha resuelto separarse del bloque. Consideramos que se perdió la neutralidad y no podemos seguir compartiendo decisiones», dijo y comenzó a enumerar cada una de las razones del menemismo.
Si bien la historia no es nueva, tampoco lo es el nombre, ya que Azul y Blanco se utiliza desde hace dos semanas para denominar al subbloque menemista; lo cierto es que la ruptura del bloque PJ amenaza con transformarse en un dolor de cabeza para Duhalde.
Hace semanas que se viene anunciando en el Congreso la separación del menemismo del resto de la estructura del bloque, siempre al ritmo de la interma Menem-Duhalde, pero en realidad los intentos de separación siempre fueron abortados por la mesa de conducción del PJ. Pero en los últimos días Humberto Roggero comenzó a creer que ya no podría frenar el éxodo menemista, no por problemas internos de la bancada, sino por el grado de virulencia de la interna. Hace una se-mana, el jefe del PJ ya había advertido: «La interna terminó de enviciar al bloque».
A pesar de la armonía que reinó hasta ahora dentro del bloque PJ, las protestas de los menemistas tuvieron desde el martes un destino concreto dentro de la Cámara. No le perdonan a Eduardo Camaño, que, aunque duhaldista, había mantenido hasta ahora cierta neutralidad en el Congreso, el haber presidido en lugar de Duhalde el Congreso peronista que cambió la fecha de las elecciones. La bronca estalló aún más cuando transcendió que Camaño podría representar a Duhalde en la audiencia de conciliación donde María Romilda Servini de Cubría lo citó junto con Menem: «No podemos seguir recibiendo órdenes del presidente de la Cámara que debe armar consensos y, por otro lado, va al Congreso justicialista a criticar a nuestro jefe», decían ayer.
De todas formas, la ruptura no alcanzó las dimensiones que el menemismo calculaba hace 24 horas. De los 45 diputados disidentes originarios, terminó abandonando el bloque PJ un número que anoche rondaba los 30.
Dentro de los que «se quedaron» en el bloque PJ están algunos menemistas, incluso, como Manuel Baladrón, y otros todavía no tomaron una resolución.
Es el caso de algunos rome-ristas como Juan Manuel Urtubey, que se definirá hoy. Lelia Chaya, también salteña, por el contrario, fue una de las prime-ras en adherir al nuevo bloque Azul y Blanco.
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