21 de febrero 2008 - 00:00

PJ y basura, en un pacto que diseñó Kirchner

Obediente, casi sumiso, Hugo Moyano aceptó ayer calzarse el disfraz de salvador de Cristina de Kirchner. En medio del vendaval de inflación y reclamos salariales desbocados, el camionero le obsequió a la presidencia un poco de calma, quizá efímera, pero necesaria.

Menos sofisticada que la obra del pintor Ricardo Carpani con que la sorprendió un funcionario, Moyano le hizo un regalo impagable a de Kirchner. Tabicó -luego se verá por cuánto tiempo- la disputa salarial con un digerible, aunque ficticio, 20 por ciento.

De apuro, para apagar los corcoveos de los gremialistas que llegaron a vocear reclamos de 45% o más, el camionero accedió a adelantar la oficialización de un acuerdo que se proyectaba, con otro despliegue y más sindicatos, para mediados de la semana próxima.

Esa urgencia, reclamada por la Casa Rosada, es apenas una de las debilidades que revela el pacto de 19,5% que, en la CGT, redefinen como «22% real». Bombardeada por los augurios inflacionarios y sin timón en el pulseo salarial, Cristina debió recurrir a Moyano.

El acuerdo con Camioneros trató de eclipsar la concesión del gobierno ante los gremios docentes que le arrancaron un piso de 24%, cifra que posiblemente trepe algunos puntos cuando cada filial de CTERA se siente a discutir, caso por caso, en las provincias.

Gentil, Moyano se prestó a funcionar como contrapeso. Con el mismo objetivo, Carlos Tomada se dedicó las últimas semanas a dilatar las negociaciones de otros gremios que, en la previa e informalmente, tenía preacordado con los empresarios subas cercanas a 30%.

Por esa razón, en pocos días más, otros sindicatos poderosos pondrán la firma a valores similares. Dos casos: a su regreso al país, el estatal Andrés Rodríguez (UPCN), hará un acuerdo parecido. Presionado por la paralización de la obra pública, también cederá Gerardo Martínez (UOCRA).

Para contribuir al simulacro, gremios amigos de Moyano -sus laderos en la CGT-, se moverán con el mismo rango aunque, por debajo, pactarán cifras no confesadas. Típico; contagios del INDEC. Es más: Moyano autorizó a sus aliados a pujar por los mejores acuerdos.

  • Otro Olivos

    El número mágico que le sirvió Moyano a Cristina se pergeñó en diciembre, en la quinta de Olivos, cuando el camionero visitó a la Presidente. Allí se comprometió a no superar 20%. Se sabe: la costura fina, el acuerdo global, lo operó Néstor Kirchner.

    Por eso, el encuentro entre el camionero y Cristina de Kirchner ayer en la Casa Rosada, no fue más que un acto de una novela que dirigió desde Puerto Madero el ex presidente. En rigor, Moyano sigue tratando a Kirchner de «presidente» y es con él con quien negocia.

    Fue con el patagónico, y no con la Presidente, con quien acordó los «beneficios adicionales» que no figuran en ningún decreto y que explican por qué Moyano jugó a riesgo al cerrar la discusión salarial de su sindicato en 19,5%. A saber:   

  • El camionero será vicepresidente en el Consejo del PJ que encabezará Kirchner. Con eso, Néstor Kirchner -y por extensión dominal su esposa- lo reconoce como un protagonista estelar del corpus político que será soporte de la gestión de la tolosana.   

  • Semejante gesto no hace más que despejar del horizonte del camionero el fantasma de que, con algún guiño de sectores de la Casa Rosada -sospecha siempre de Alberto Fernández-, algunos gremios quieran desplazarlo de la CGT. Ayer, al firmar por 19,5%, Moyano terminó de juntar los votos para ser reelecto como el líder sindical que posee la llave maestra de las oficinas de la calle Azopardo.

  • Pero el dato más sensible, el que más preocupó al cacique, fue abortar la avalancha de intentos de municipalización de las empresas de recolección de residuos que se registra en varios municipios del conurbano. En el escenario menos costoso, con la municipalización, Moyano perdería miles de afiliados que dejarían de pertenecer a Camioneros para pasar al gremio municipal. No faltará quien otee un interés secreto en la llamativa defensa de la empresa privada hecha por un peronista, rosista y nacionalista.
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