Para cualquier inadvertido, se trató de una rutina añeja: Raúl Alfonsín comió anoche en la casa de José «Chiche» Canata, en el barrio de Saavedra. Sin embargo, quienes están envueltos en la disputa radical de esta semana advirtieron que con la visita se señaló una predilección y un compromiso: Canata competirá el domingo que viene como primer delegado al Comité Nacional en una interna que enfrenta a alfonsinistas en uno y otro bando. Por eso el gesto de Alfonsín tuvo un significado especial: fue casi una indicación que habrán lamentado Rodolfo Terragno o Aldo Neri, enfrentados circunstancialmente con el dueño de casa. Al lado del presidente del partido se sentaron otros tres íntimos de Canata, quien tuvo la delicadeza de evitar porteños para la cena: el presidente del Senado y senador por Misiones, Mario Losada, el intendente de Vicente López, Enrique García, y el también bonaerense (La Plata-Berisso) Marcelo Bassani.
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Alfonsín dirá, seguramente, que no tiene inclinación alguna por los bandos en pugna en la Capital. Lo mismo decía en la provincia, disimulando que allí jugaba su suerte su hijo. No es una comparación inocente: los aliados que tuvo entonces Ricardo Alfonsín (desde Rafael Pascual hasta Enrique Nosiglia) están asociados a Canata en esta interna porteña. Favor con favor se paga. Informate más
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